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Las proyecciones que encienden las alertas del nuevo timonel de Codelco

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El alto endeudamiento proyectado al 2026 y la ausencia de una capitalización por parte del Estado tiene a la minera buscando alternativas para materializar su millonaria cartera de proyectos.

La tranquilidad de Viña del Mar fue el entorno que eligió el nuevo presidente ejecutivo de Codelco, Octavio Araneda, para sincerar el crítico diagnóstico que se diseñó hace unos meses al interior de la cuprera y que evidencia el complejo futuro que tendrá la mayor productora del cobre del mundo en los próximos años.

El jueves se realizó un encuentro con carácter de reservado entre la plana ejecutiva de la minera y los consejeros de la Federación de Trabajadores del Cobre (FTC), quienes eran los anfitriones del evento. La FTC quería manifestar su preocupación por el alto nivel de endeudamiento de la compañía, luego del bono por US$ 2.000 millones que colocó en Nueva York, situación que haría que, según el gremio que agrupa a todos los sindicatos de Codelco, la deuda de la empresa supere los US$ 17.000 millones. Hoy bordea los US$ 15 mil millones.

Pero los anfitriones fueron sorprendidos, pues el propio Araneda y su equipo cercano les detallaron un futuro aún más difícil si no se logran los cambios que están impulsando y que tienen al nuevo presidente ejecutivo peregrinando por todas las divisiones de la estatal. Esto es, cambiar la mentalidad interna con el fin que la empresa sea capaz de generar recursos propios.

El análisis mira hacia la Codelco del año 2028, donde el punto crítico se vislumbra en 2026, año en que la deuda de la minera alcanzaría su peak, bordeando los US$ 24 mil millones. La situación financiera es delicada, indican ejecutivos que conocen el diagnóstico de Araneda. Esto porque ya para el próximo año se proyecta un incremento relevante del endeudamiento, llegando a US$ 16.100 millones, lo que se une con los vencimientos que debe enfrentar la compañía en la próxima década, cifra que asciende a US$ 7.800 millones.

Por eso el futuro se ve incierto, pues en la minera saben que ese nivel de endeudamiento nunca lo alcanzarán, ya que antes de que eso ocurra se dejarán de hacer las inversiones. Estas suman en total US$ 39.000 millones, de los cuales US$ 17.000 millones son para los llamados “proyectos estructurales”, que son las obras que requieren mayor capital y que permitirán que la minera viva por 50 años más.

“No habrá caja suficiente para desarrollar los proyectos, por lo tanto, la deuda no continuará creciendo, pero tampoco los excedentes que Codelco le entrega al Estado”, reconoce una fuente interna de Codelco que estuvo en el encuentro del jueves.

Hoy la caja de la estatal está muy deteriorada, producto del mal semestre que vivió la compañía, situación que fue transparentada en la última entrega de resultados de Nelson Pizarro como presidente ejecutivo de la compañía, donde explicó la disminución del 49% de los excedentes por la caída del precio del cobre, la menor producción debido a la caída de ley, la huelga en Chuquicamata y por efectos climáticos. “Se ha perdido más de la mitad de la caja en lo que va del año”, señala un asistente al evento de la FTC.

Según los estados de resultados de la compañía, a fines de 2018 se contaba con US$ 1.229 millones y a junio la cifra llega a US$ 479 millones. Y de acuerdo a las proyecciones que el jueves entregaron en la V Región, la caja seguirá perjudicada en la próxima década. El mensaje fue: “desarrollar el plan de inversiones generará un flujo de caja libre de -US$ 9.000 millones en los próximos diez años”.

Capitalización implícita

En Viña del Mar las malas noticias continuaron. La administración sinceró una situación que ya se comentaba en los pasillos de la Corporación Nacional del Cobre, y es que al interior de la minera están convencidos de que este año no tendrán capitalización por parte del Estado. De hecho, el presupuesto para este y los próximos ejercicios no está diseñado con ese aporte.

Pero no todo fue negativo. El vicepresidente de Finanzas de la minera, Alejandro Rivera, explicó que la administración ya tiene diseñada una fórmula para tener recursos sin necesidad de pedirle al Estado. Rivera detalló ante los consejeros de la FTC que las fuentes de financiamiento contempladas para el total de inversiones de la minera son generación propia, donde se espera capturar unos US$ 23.000 millones, principalmente por depreciación y amortización. Además, se contempla obtener unos US$ 8.000 millones a través de impuestos diferidos por la vía de la depreciación acelerada de sus activos, fórmula que al interior de la minera se conoce como “capitalización implícita”. De acuerdo a lo informado, por este concepto se espera, en promedio, obtener recursos por US$ 800 millones por ejercicio, cifra similar al monto que el gobierno ha autorizado en los últimos años como capitalización.

Al ser consultada, Codelco explica que “el incentivo a la inversión a través de la depreciación acelerada, establecido en el código tributario, es una fuente temporal de recursos de aplicación universal a los contribuyentes que realizan proyectos de inversión”.

Añaden que “en nuestro caso, por el gran volumen de inversiones y dependiendo de las utilidades generadas, puede constituir una relevante fuente de financiamiento temporal. Sin embargo, estos no son y no serán suficientes para financiar el plan de inversiones que venimos desarrollando desde hace algunos años”.

“Nuestras decisiones de inversión tampoco se basan en estos incentivos, tienen que ver con el futuro sustentable de la empresa. Para este año, dado el escenario actual del precio del cobre, no alcanzan a representar el 10% de nuestro plan de inversión total”, detallan formalmente en la minera.

Explican también que son “conscientes de los beneficios de una posible capitalización por parte del Estado para la salud financiera de la compañía, pero independientemente de que eso ocurra, mantendremos un nivel de endeudamiento consistente con la actual clasificación de riesgo nivel ‘grado de inversión’”.

¿Qué implica eso? “Esto significa que nuestra capacidad para desarrollar nuestros proyectos estará supeditada a la capacidad de continuar mejorando la generación de caja a través de una mejor gestión, por lo que estamos trabajando para que la empresa reduzca sus costos”, detallan en la minera.

Agregan también que “buscamos maximizar la captura del potencial de la base de recursos geológicos, llevar a su límite técnico los activos, aumentar la productividad, bajar el costo de los proyectos estructurales y mejorar la continuidad de todos los procesos. De este modo, buscamos capturar en este quinquenio un potencial de varios miles de millones de dólares que nos permitan financiar nuestra amplia cartera de proyectos, resguardando la sostenibilidad financiera de la corporación”.

Plan 6+6

El diagnóstico crítico que informó el jueves el equipo de Octavio Araneda contempla que el aporte al Estado también disminuya. Es que la minera ya no cumplió las promesas comprometidas en el presupuesto que en noviembre pasado presentaron ante Hacienda, lo que llevó a que la administración diseñara uno nuevo, llamado “6+6”, y que es un plan que se reestructuró a partir de junio con los datos reales de enero a ese mes y que proyecta un mejor desempeño hacia diciembre. Ahí está la ambiciosa meta de elevar en un 30% la producción que se logró en los primeros seis meses del año y también poder entregar excedentes cercanos a los US$ 1.700 millones este 2019.

“La baja en la producción y en los excedentes de la empresa este 2019 obedece a distintos factores, entre ellos, los desembolsos de las múltiples negociaciones colectivas y la baja en las leyes de cabeza. Factores exógenos, como las lluvias del verano en el norte y la guerra comercial, hicieron que los resultados fueran aún peores. También influyeron factores operacionales, como la performance de las fundiciones. Por lo anterior, al cierre del primer semestre, se determinó la meta de aumentar en un 30% la producción en los restantes meses del año y así llegar muy cerca de los resultados comprometidos al inicio del año (el plan 6+6 recoge lo sucedido el primer semestre y las acciones necesarias para recuperar o mantener la brecha respecto al plan original)”, explica la minera al ser consultada.

Añade que las iniciativas que permitirán este incremento son acceder a mejores leyes en la división Chuquicamata (0,72% a 1,02%); recuperar el nivel de procesamiento; asegurar la continuidad de marcha y alcanzar la capacidad de diseño de las fundiciones.

De acuerdo al análisis que se presentó el jueves, las estimaciones de la minera mirando hacia los próximos ocho años, contemplan que para 2020 la compañía generará excedentes por US$ 2.280 millones, pensando en que el precio del cobre promediará US$ 2,99 la libra. El mejor año se estima para 2025, fecha en que la minera entregará US$ 3.068 millones al Estado, considerando que el metal rojo llegue a US$ 3,05 la libra. En términos productivos, se compromete a mantener, a partir de 2019, una producción promedio de 1,6 millones de toneladas métricas finas (tmf) hasta el 2027, año en que recién podría volver al nivel de los 1,7 millones de tmf.

La nueva Codelco

En su primer mes como presidente ejecutivo, Araneda ha tenido un solo discurso: diseñar una nueva Codelco, con una nueva mentalidad y nuevos comportamientos. Esto, porque su meta es que de acá al año 2022, “Codelco sea una compañía más rentable, con una mirada competitiva a 50 años, con un plan de negocios sostenible y con niveles de deuda saludable”, señaló en una entrevista, que dio a días de asumir su nuevo cargo, a El Mercurio de Calama.

“El plan de Araneda es muy ambicioso”, comenta un ejecutivo de la minera que está al tanto de la agenda que está impulsando el nuevo presidente ejecutivo.

En la minera explican que en el mediano plazo, “y para abordar un nivel de inversión que podría llevarnos a una situación financiera compleja, Codelco ha emprendido un proceso de transformación a través de un plan estratégico de negocios”. Este plan busca, además, que los costos de Codelco se ubiquen en el segundo cuartil y que logre una productividad promedio de 65 toneladas por trabajador, “factores que deben traducirse en un incremento de nuestro flujo de caja para financiar los proyectos estructurales”, enfatiza la compañía.

Este diagnóstico crítico no solo es de conocimiento de los trabajadores, sino que también la empresa lo ha compartido con los parlamentarios y con el gobierno, con el objetivo de viabilizar su implementación, recalcan en la estatal.


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CÓMO PRODUCIR UN MILLÓN DE TONELADAS DE COBRE FINO AL AÑO EN CHILE

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Por: Manuel Viera / Presiente de la Cámara Minera De Chile / Ceo de Metaproject group

Alcanzar esa cifra desde una sola compañía o un nuevo polo productivo —equivalente a cerca del 18% de la producción nacional de 2025— exige una combinación de proyectos estructurales, energía limpia, agua desalada, capital humano calificado y una agenda regulatoria que reduzca los plazos de tramitación. Un análisis de los caminos posibles, los costos y los obstáculos.

La pregunta parece sencilla, pero contiene la totalidad del debate minero chileno de la próxima década: ¿Cómo se produce hoy un millón de toneladas anuales de cobre fino en Chile? La respuesta nunca es solo geológica.

Para dimensionar el desafío conviene partir por las cifras oficiales. Según los datos de la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco), la producción nacional cerró 2025 en 5.415.271 toneladas de cobre fino, lo que representó una caída de 1,6% respecto a 2024. Codelco —en sus siete divisiones propias— totalizó 1.334.389 toneladas, mientras que Minera Escondida, de BHP, alcanzó 1.345.132 toneladas, superando por primera vez a la estatal en su nivel corporativa.

Producir un millón de toneladas anuales como meta autónoma —ya sea como nuevo polo productivo, como aporte incremental a una compañía existente, o como objetivo de una mediana minería expandida— implica replicar prácticamente la escala de la mayor mina del mundo. Es, en términos prácticos, construir casi una segunda Escondida.

LA ECUACIÓN GEOLÓGICA: DÓNDE ESTÁN LAS TONELADAS

Chile concentra cerca del 24% de la producción mundial de cobre (ha ido cayendo progresivamente) y posee las mayores reservas conocidas del planeta. Sin embargo, la ley promedio del mineral —el porcentaje de cobre contenido en la roca— ha caído de manera sostenida durante las últimas dos décadas, desde valores cercanos al 1% en yacimientos emblemáticos a un rango actual de 0,5% a 0,7% en la mayoría de las grandes operaciones. Eso significa que producir más cobre fino exige mover más roca, gastar más energía y consumir más agua por cada tonelada obtenida.

Si ponemos como meta alcanzar un millón de toneladas anuales, las cifras gruesas son elocuentes: a una ley media de 0,6%, se requiere procesar cerca de 170 millones de toneladas de mineral al año, lo que equivale a una concentradora de aproximadamente 460 mil toneladas por día. Solo Escondida, Collahuasi y Chuquicamata operan en ese rango.

Existen tres rutas para llegar al objetivo. La primera es la expansión de yacimientos existentes mediante nuevas concentradoras o proyectos de continuidad operacional —el camino que hoy domina la cartera de inversión nacional—. La segunda es la entrada en operación de proyectos greenfield, que en Chile son escasos y enfrentan plazos de permisos de hasta una década. La tercera, menos comentada, es la incorporación de minería subterránea masiva mediante block caving, técnica que permite extraer recursos profundos a costos competitivos, como hacen El Teniente, Chuquicamata Subterránea y, próximamente, Andina Traspaso. Pero lo más grave la falta de nuevos yacimientos que agreguen mayor producción de cobre fino.

LA CIFRA COMO RETO

1.000.000 de toneladas de cobre fino al año

Equivale a cerca del 18,5% de la producción chilena de 2025 (5,41 millones de toneladas) y aproximadamente al 4,5% de la producción mundial. Para alcanzarla con una ley media de 0,6% se requeriría procesar unas 170 millones de toneladas de mineral al año.

EL CAPITAL: LA INVERSIÓN QUE EL MILLÓN DE TONELADAS EXIGE

La cartera de inversión minera 2025-2034 publicada por Cochilco totaliza 104.549 millones de dólares, el mayor monto en más de una década. De ese total, el 89,8% corresponde a proyectos de cobre y el 81% son iniciativas brownfield —es decir, expansiones o reemplazo de reservas consumidas, o reposiciones de minas en operación—. ¿Los grandes proyectos greenfield, capaces por sí solos de aportar cientos de miles de toneladas adicionales, son escasos, entonces cuál es la estrategia?

Para un nuevo polo productivo de un millón de toneladas, las referencias internacionales recientes sitúan la inversión inicial en torno a los 12.000 a 18.000 millones de dólares. Quellaveco, en Perú, requirió cerca de 5.500 millones para una capacidad de 300.000 toneladas. Quebrada Blanca Fase 2, de Teck, demandó más de 8.500 millones para una producción cercana a 285.000 toneladas anuales. Escalar a un millón implica multiplicar esa magnitud, asumiendo además que el yacimiento exista y que la fase de exploración esté resuelta, lo que normalmente toma entre siete y doce años o más.

LA ESTRUCTURA DEL CAPEX

La distribución típica del capital en un proyecto de esta envergadura asigna aproximadamente un 35% a la concentradora, 20% al rajo o mina subterránea, 15% a la infraestructura eléctrica e hídrica —incluyendo la planta desalinizadora y el acueducto—, 10% al puerto y manejo de concentrados, 8% a relaves y obras ambientales, y el restante 12% a contingencias, ingeniería y puesta en marcha.

El financiamiento de un proyecto de esa escala requiere consorcios, PFM Project Finance Multimoneda y, en muchos casos, asociaciones público-privadas como las que Codelco ha cerrado con Anglo American para el distrito Andina-Los Bronces, que liberará 2,7 millones de toneladas adicionales en 21 años, con cerca de 120 mil toneladas anuales en régimen.

LOS CUATRO INSUMOS CRÍTICOS: ENERGÍA, AGUA, PERMISOS Y PERSONAS

  1. Energía limpia y firme

Una operación de un millón de toneladas demanda entre 4.500 y 6.000 GWh anuales, dependiendo de la dureza del mineral y de la altura de la faena. La presión global por descarbonizar el cobre es ya un requisito comercial: los grandes compradores europeos y estadounidenses exigen huellas de carbono auditadas. Chile cuenta con una ventaja estructural —su matriz solar y eólica del norte— pero requiere resolver el problema de la firmeza, esto es, asegurar suministro las 24 horas. Los contratos PPA con almacenamiento en baterías y los proyectos de hidrógeno verde para el transporte minero son los caminos en construcción, y es la ruta correcta.

  1. Agua desalada

La industria minera chilena ha desplazado de manera acelerada el consumo de agua continental hacia el agua de mar desalada o de uso directo. Para una faena de un millón de toneladas se necesitan del orden de 1.500 a 2.000 litros por segundo de agua desalada, lo que implica una planta de gran escala —comparable a la planta Aguas Horizonte que Codelco construye en Tocopilla—, más un acueducto de impulsión que puede superar los 200 kilómetros y los 3.000 metros de elevación. Solo esta infraestructura supera con frecuencia los 2.000 millones de dólares.

  1. Permisología y comunidades

El cuello de botella de la última década no ha sido el capital ni la tecnología, sino los plazos de tramitación. Un proyecto de gran minería puede demorar entre 8 y 12 años desde el descubrimiento hasta la primera tonelada producida, con la mayor parte de ese tiempo concentrada en evaluación ambiental, consulta indígena y permisos sectoriales. La agenda de modernización regulatoria que el Gobierno y la industria han empujado apunta a reducir esos plazos en torno al 30%, lo que sigue siendo el factor más sensible para que la cartera proyectada se materialice. Desburocratizar las instituciones del Estado es clave

  1. Capital humano

Una operación de un millón de toneladas emplea de manera directa entre 4.000 y 6.000 trabajadores, y genera tres a cuatro veces ese número en empleo indirecto. La brecha de operadores especializados, mantenedores eléctricos, geólogos y profesionales de procesos es uno de los riesgos menos visibles del crecimiento. Las inversiones de Codelco involucran 45 millones de horas-hombre al año, una magnitud comparable a la construcción simultánea de tres líneas de Metro de Santiago.

ESTRATEGIA: TRES CAMINOS PARA LLEGAR AL MILLÓN DE TONELADAS

Camino A: la ruta brownfield

Es la opción más rápida y la que concentra la cartera actual. Sumar capacidad incremental en yacimientos en operación —Collahuasi 4ª línea, Nueva Concentradora Los Colorados de Escondida, El Teniente Nuevo Nivel Mina, Chuquicamata Subterránea, Rajo Inca, Andina Traspaso— permitiría aportar entre 600 mil y 900 mil toneladas adicionales hacia 2030. La ventaja: infraestructura existente, permisos parciales y curvas de aprendizaje resueltas. El riesgo: leyes en descenso y agotamiento de reservas conocidas, y mejorar la gobernanza de proyectos.

Camino B: la ruta greenfield

Implica desarrollar nuevos yacimientos. La cartera incluye iniciativas como Salares Norte (Gold Fields, ya en operación para oro), El Espino, Vizcachitas, Marimaca y la posible reapertura de Cerro Colorado. Ninguno por sí solo alcanza el millón de toneladas, pero su sumatoria, en un escenario favorable de permisos, podría aportar 300 a 400 mil toneladas en la próxima década.

Camino C: el block caving masivo

La minería subterránea de panel caving permite extraer cuerpos profundos —reservas más allá de los 1.000 metros— a costos por tonelada cercanos a los del rajo abierto. Es la apuesta estructural de Codelco para sostener su producción y la única vía técnicamente viable en yacimientos como Andina y El Teniente, que ya no admiten expansión a cielo abierto por restricciones físicas y ambientales. Sulfuros en profundidad de Andina debe estudiarse con claridad, y pensar en grande.

EL PRECIO DEL CU: VIENTO DE COLA, PERO NO PARA SIEMPRE

El cobre ha alcanzado niveles históricos. A comienzos de 2026, el metal rojo tocó los 13.000 dólares por tonelada en la Bolsa de Metales de Londres, su mayor precio en la historia, impulsado por la transición energética, la electrificación del transporte y la expansión de centros de datos para inteligencia artificial. Cochilco elevó su proyección de precio promedio para 2026 a 4,95 dólares la libra, y para 2027 estimó 5,00 dólares la libra. La Cámara Minera de Chile considera un precio para el 2026 en 5,01 U$/lb.

Ese contexto convierte cualquier proyecto razonablemente diseñado en económicamente atractivo. Sin embargo, la ex ministra de Minería, Aurora Williams, ha advertido que los niveles récord recientes no deben asumirse como un equilibrio permanente, y que el mercado sigue expuesto a variaciones relevantes ante perturbaciones acotadas. Los proyectos que se decidan hoy comenzarán a producir entre 2032 y 2035, en un escenario de precios cuya certeza es menor.

CONCLUSIÓN: UNA META POSIBLE, NO AUTOMÁTICA

Producir un millón de toneladas de cobre fino al año en Chile —ya sea como nuevo polo o como expansión consolidada de un actor existente, o como sumatoria de varios proyectos — es técnica y financieramente factible. La geología existe, el capital está disponible y los precios acompañan. Pero la materialización exige resolver simultáneamente cuatro frentes: la modernización del sistema de permisos, el actual ministro de Minería Daniel Mas está en ese desafío y es correcto, el suministro firme de energía descarbonizada, la infraestructura de agua desalada y la formación acelerada de capital humano.

La cartera 2025-2034 da los recursos. La pregunta es si Chile tendrá la capacidad institucional, política y técnica de ejecutarla en el plazo que la transición energética global y los compradores internacionales efectivamente exigen. La meta del millón de toneladas no es un titular: es un termómetro de la competitividad minera del país durante la próxima década.

 


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Industria & Proveedores

CHILE DEBE OPTAR DE MANERA URGENTE EN UNA POLÍTICA NACIONAL DE FUNDICIÓN Y REFINO

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Por: Manuel Viera F./Presidente de la Cámara Minera de Chile

China comunicó oficialmente la suspensión de sus exportaciones de ácido sulfúrico a partir de mayo de 2026. La medida busca preservar el suministro interno durante la temporada alta de siembra, pero ocurre en un contexto crítico: la guerra en Medio Oriente ha interrumpido el flujo de azufre, insumo clave para su producción.  La minería chilena se vuelve vulnerable a una disrupción global que no controla. La señal que encendió el mercado fue la información publicada por Bloomberg sobre el freno que China aplicaría a sus exportaciones de ácido sulfúrico.

La restricción de ácido sulfúrico desde China pega directo al corazón de la minería chilena. Con esto se demuestra lo vulnerable que es al igual que su producción de cobre, ahora que Chile paró dos fundiciones y la Fundición de Potrerillos que colapsó dejando una gran cantidad de producción de ácido sulfúrico, capacidad de diseño de 1500 ton, la pregunta que me hago: ¿Chile resolverá el problema estratégico de aumentar la capacidad de fusión en el país? Ese es un dilema buridano que el nuevo gobierno deberá decidir y rápido. Mi opinión es que sí y aún más, ir a la industria manufacturera directa con el foco en las fundiciones, creo que China no es un socio confiable, no le basta con el monopolio de las tierras raras, y otros minerales críticos.

Con esta medida, China, está haciendo tambalear la producción de cobre de los principales productores como Chile y Perú. La estrategia China es que no solo es el fabricante del mundo, sino también el productor y compra de muchos minerales críticos. ¿Acaso eso no lo ven las distintas autoridades cuya dependencia tarde o temprano les pasará la cuenta? Ahora está en una integración vertical en todo el mundo.

Cifras Claves

Las cifras mandan y dan un panorama de lo que pasa con esta medida que afecta a nuestra minería. Para 2025 la demanda chilena bordearía 8,2 millones de toneladas, frente a una oferta local de apenas 5,1 millones, Es decir, un déficit de ~3,1 millones de toneladas.

Cada año la industria chilena compra más de un millón de toneladas de ácido sulfúrico a China, según información de Bloomberg. En 2023 la región de Antofagasta concentró el 81,6% del consumo nacional de ácido sulfúrico y debió importar 4,443 millones de toneladas. El valor CIF de las importaciones llegó en 2023 a US$466 millones, el nivel más alto de la última década. La lixiviación de minerales oxidados es responsable de cerca del 20% de la producción de cobre del país.

Cochilco proyectó que en 2025 la elaboración de ácido sulfúrico caería 2,5%. Para 2026 y 2028 se anticipa una disminución de un promedio anual de 3,4%. Entre 2029 y 2033 la producción de ácido se mantendrá estable en los 5,7 millones de toneladas, con lo cual la brecha con el consumo total se acrecentará. Existe la posibilidad de que Noracid salga del mercado y con ello se pierdan 660.000 toneladas de ácido sulfúrico.

¿Por qué China toma esta desición?

China ya no ve el ácido sulfúrico como un subproducto menor de sus fundiciones, sino como una palanca económica y estratégica. Tres factores convergen: prioridad para su industria agrícola interna, el estrecho de Ormuz parcialmente bloqueado (Medio Oriente representa cerca de un tercio del suministro global de azufre), y el uso del ácido como herramienta geopolítica similar a las tierras raras. Es decir, al igual que los minerales de tierras raras, el ácido pasa a ser una moneda de cambio en la guerra comercial. ¿Y cuál más?

Entonces es una nueva estrategia China para dominar el mundo mediante minerales críticos. Chile debe diversificar su cartera de exportación e importación de insumos críticos y venta de Cobre y litio, ya no es opción es obligación.

Impacto Operativo en Chile

Esto explica por qué la noticia no se interpreta en Chile como una molestia comercial, sino como una amenaza directa al corazón operativo del cobre lixiviado La prohibición podría extenderse durante todo 2026 según los reportes de Acuity, y las mineras nacionales deberán buscar alternativas en un mercado internacional tensionado por la misma escasez de materia prima. El gran Boom de Chile obedeció a la producción de cátodos de cobre vía óxidos y ahora la producción solo alcanza cerca del 20 % y bajando, esto trae como consecuencia que el país debe aumentar la exploración geológica con innovación para reponer los oxido y generar nuevos proyectos.

Según Cochilco, las importaciones chilenas provienen de Perú, China y Corea del Sur. Con China fuera, la presión sobre Perú como proveedor será enorme.

Para concluir puedo señalar que este episodio expone una vulnerabilidad estructural de la minería chilena. La dependencia de un insumo crítico importado, sumado al petróleo. La solución de fondo pasa por aumentar la capacidad de fundición nacional (como el proyecto Nueva Paipote de ENAMI, y generar un polo de desarrollo desde Argentina), diversificar proveedores y desarrollar contratos de largo plazo con productores no-chinos. Explorar nuevos yacimientos de azufre.

Chile debe optar de manera urgente en una política nacional de fundición y refino, y así dar el paso para industrializar el cobre.

«La suerte es el cruce de la oportunidad con la preparación.» — Séneca.

 


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Noticia País

Día Internacional del Sueño: dormir bien, el pilar olvidado de la salud mental

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Por Jacquelin Hormazábal, académica de Psicología UNAB.

Hablar de salud mental es cada vez más común, sin embargo, raramente mencionamos algo tan básico como el dormir bién. Vivimos en una época donde descansar pareciera ser un lujo, y quedarse despierto/a hasta tarde trabajando o mirando el celular se celebra como un signo de compromiso y productividad. Desde la Psicología sabemos que un sueño reparador es uno de los pilares fundamentales para el bienestar emocional y mental. 

En el marco del Día Internacional del Sueño, que se conmemora un 13 de marzo, es prudente señalar que dormir bien no es solo “no estar cansado”, es un proceso biológico esencial en el que el cerebro limpia información innecesaria, organiza recuerdos y regula nuestras emociones.

Durante el sueño profundo, especialmente en sus fases REM y no REM, se activan mecanismos que depuran la información acumulada durante el día. Este procesamiento nocturno actúa como una especie de “higiene mental”, permitiéndonos integrar aprendizajes, gestionar el estrés y estabilizar el estado de ánimo. Las personas que duermen mal presentan mayor irritabilidad, dificultad para concentrarse y una menor tolerancia a la frustración, síntomas que, sostenidos en el tiempo, pueden abrir la puerta a trastornos afectivos y ansiosos.

Desde la terapia psicológica, también observamos cómo el insomnio puede ser tanto un síntoma como una causa. Las preocupaciones, el exceso de pensamiento rumiativo o una hiperactivación emocional suelen alterar el ciclo circadiano, pero, a su vez, la falta de descanso agrava la vulnerabilidad emocional, generando un círculo difícil de romper. 

Por ello, intervenir en los hábitos de sueño —a través de la psicoeducación, la higiene del sueño y la regulación emocional— constituye una herramienta terapéutica de primer orden.

Dormir bien no es solo cerrar los ojos. Implica establecer una rutina estable, desconectarse de pantallas, respetar nuestros ritmos internos y concederse el derecho a descansar sin culpa. En tiempos donde el cansancio se normaliza y la ansiedad se multiplica, reivindicar el sueño como acto de autocuidado es, paradójicamente, una forma de resistencia psicológica. Quizás la próxima revolución por la salud mental comience, simplemente, por volver a dormir bien.

 


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Noticia Internacional

Una minería que transforma

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Por Cristián Quinzio, presidente del directorio de CESCO

El inicio de un nuevo año siempre invita a mirar el futuro con perspectiva. En el caso de la minería chilena, esa mirada no puede ser neutra ni complaciente: estamos frente a una industria que sigue siendo estratégica para el desarrollo del país, pero que enfrenta desafíos estructurales que exigen decisiones oportunas, visión de largo plazo y una conversación pública mejor informada.

Chile llega a este nuevo ciclo con fortalezas indiscutidas. Lideramos la producción mundial de cobre, contamos con décadas de experiencia minera, capacidades técnicas reconocidas a nivel internacional y un rol insustituible en la transición energética global. Sin embargo, ese liderazgo no es automático ni garantizado. Competimos en un escenario global cada vez más exigente, donde la inversión es móvil, los estándares ambientales y sociales son más altos, y la certeza regulatoria se ha vuelto un factor decisivo.

En este contexto, desde CESCO hemos insistido en la necesidad de pasar del diagnóstico a la acción. Las 21 Propuestas para una minería competitiva y sostenible, elaboradas a partir del diálogo con actores públicos y privados, buscan precisamente contribuir a ese tránsito. No se trata de un listado técnico ni de una agenda sectorial cerrada, sino de una hoja de ruta que aborda temas claves para el futuro de la minería chilena: el fortalecimiento institucional, una simplificación de los procesos de permisos, la atracción de inversión en exploración, el desarrollo de capital humano, la innovación tecnológica, la relación con los territorios y la inserción de Chile en las cadenas de valor globales.

Estas propuestas nacen de una convicción profunda. La minería puede y debe seguir siendo un motor de crecimiento económico, pero también un espacio de transformación productiva, social y ambiental. Una minería que genera valor no solo a partir de sus recursos naturales, sino también desde el conocimiento, la colaboración y la confianza.

El año que comienza se abre además bajo una nueva administración, lo que representa una oportunidad relevante para renovar acuerdos, alinear prioridades y avanzar en políticas públicas que otorguen señales claras al sector. El desafío es compartido, que es construir un marco que permita destrabar proyectos, acelerar inversiones y, al mismo tiempo, elevar los estándares de sostenibilidad y participación. La minería requiere reglas claras, instituciones sólidas y una visión país que entienda su rol estratégico en el desarrollo de Chile.

Desde CESCO seguiremos aportando evidencia, análisis y espacios de diálogo para enriquecer esta conversación. Nuestro compromiso es contribuir a una minería que no solo responda a las demandas del presente, sino que se prepare activamente para los desafíos del mañana.

Porque una minería que transforma es, en definitiva, una minería que piensa el futuro del país.

 


Fuente/ Cristián Quinzio, presidente del directorio de CESCO/CESCO
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Pequeña y mediana minería: Una agenda legislativa viable para los primeros 100 días

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Por: Patricio Cartagena D.
Presidente del Centro de Arbitraje y Mediación Minero, CAMMIN
Abogado, Ex Director Nacional Sernageomin.

Los primeros 100 días de un nuevo gobierno no están llamados a agotar la acción pública, sino a ordenar prioridades, fijar rumbo e ingresar los proyectos de ley que estructurarán el ciclo político. La noción de los primeros 100 días no es una consigna comunicacional: es una tradición política consolidada desde la experiencia histórica del New Deal de 1933, entendida como la ventana inicial para demostrar conducción, control de agenda y capacidad real de impulsar reformas estructurales.

En esa lógica, la señal más relevante en esta etapa no es la ejecución inmediata, sino la decisión política de ingresar iniciativas legislativas bien diseñadas, con diagnóstico compartido y alta viabilidad de tramitación. La pequeña y mediana minería (PM y MM) cumplen plenamente con esos criterios. Se trata de un sector con legitimidad histórica, fuerte anclaje territorial y un consenso político transversal en el Congreso.

En ese contexto, esta columna busca aportar insumos técnicos y propuestas concretas para la construcción de una agenda minera del próximo ciclo de gobierno, un ámbito que hasta ahora ha tenido escasa explicitación pública, pese a su relevancia estratégica para el desarrollo productivo y territorial del país. 

Estas propuestas resultan particularmente oportunas en un escenario de precios del cobre y balance de mercado estructuralmente favorables para los próximos años, lo que abre una ventana concreta para mejorar la captura de valor de la PM y MM, aumentar producción efectiva, formalizar actividad y maximizar el retorno económico y fiscal del ciclo minero. No actuar a tiempo implica, simplemente, dejar pasar renta minera disponible por falta de adecuación institucional y normativa.

  1. Ley Marco de Fomento Productivo para la PM y MM

La primera iniciativa debiera ser el ingreso de una Ley Marco habilitante de Fomento Productivo para la Pequeña y Mediana Minería, orientada a rediseñar de manera estructural la relación del Estado con este sector.

No se trata de una ley de beneficios puntuales ni de subsidios coyunturales, sino de un marco jurídico que ordene y articule financiamiento, regulación proporcional (permisos y autorizaciones), sostenibilidad ambiental, desarrollo territorial y fomento productivo bajo una sola arquitectura normativa. En términos de política pública, supone transitar desde una aproximación fragmentada y asistencial hacia una relación estratégica, coherente y permanente entre el Estado y la PM y MM.

Por su carácter habilitante, esta Ley Marco debe preceder las reformas institucionales específicas, particularmente la reforma al gobierno corporativo de ENAMI actualmente en tramitación. Definir primero el modelo y luego ajustar las instituciones no es solo una opción técnica, sino una regla básica de buena gobernanza. 

  1. Modificar el régimen de patente rebajada por trabajo efectivo de la Ley N°21.420

Una segunda iniciativa legislativa prioritaria es perfeccionar el régimen de amparo y patente rebajada por trabajo efectivo introducido por la Ley N°21.420, con el objeto de ampliar su cobertura y simplificar sustantivamente su aplicación. Si bien el principio del amparo por actividad minera va en la dirección correcta, su diseño actual introduce exclusiones y sobrecargas injustificadas para actores que operan en la misma escala productiva, en gran medida por exigencias formales y por un nivel de discrecionalidad administrativa que no se condice con la naturaleza del instrumento.

La corrección propuesta es directa: transitar hacia un sistema de acreditación objetiva de la condición de productor de baja escala, basado en criterios simples y verificables —como la inscripción en los padrones de proveedores de ENAMI u otros registros equivalentes—, evitando la evaluación caso a caso de proyectos y faenas por parte de Sernageomin. Este ajuste permitiría alinear la norma con su finalidad original: incentivar la explotación efectiva de las concesiones, reducir la especulación, otorgar certeza regulatoria a la pequeña y mediana minería y favorecer la inversión productiva y el empleo local, sin alterar el equilibrio fiscal de la medida.

  1. Modificar la Ley N°19.719 para modernizar la patente minera especial

Como complemento inmediato, resulta necesario ingresar una modificación a la Ley N°19.719, que regula la patente minera especial para pequeños mineros y mineros artesanales, hoy claramente desalineada con la realidad productiva del sector.

La propuesta es directa y razonable: ampliar los límites de superficie (hoy limitada el beneficio a 50 y 100 hectáreas), actualizar los criterios de elegibilidad y extender el beneficio a las formas societarias efectivamente utilizadas por la PM y Minería Artesanal en la actualidad. Esta corrección normativa permitiría mejorar la formalización, reforzar el trabajo efectivo y devolverle sentido a un instrumento que hoy presenta un impacto marginal.

  1. Modernizar la Ley N°19.137 para liberar propiedad minera ociosa

Finalmente, una medida de alto impacto territorial y bajo costo fiscal es ingresar una modificación a la Ley N°19.137, con el objeto de simplificar y hacer efectiva la liberación de pertenencias mineras no explotadas de Codelco hacia ENAMI y, a través de esta, hacia la pequeña minería, en forma obligatoria y sujeta a indicadores de cumplimiento.

Reducir cargas administrativas innecesarias, radicar decisiones en los directorios de las empresas públicas y dotar a ENAMI de un mandato claro para facilitar el acceso real de la PM y MM a estos activos, incluso mediante esquemas de transferencia condicionada o asociatividad productiva, permitiría activar inversión local y exploración vía explotación utilizando recursos ya disponibles del Estado.

Liderazgo para convertir diagnóstico en acción

Estas cuatro iniciativas no parten de cero. Existen diagnósticos, análisis técnicos y propuestas desarrolladas desde el ámbito gremial y académico. El desafío ya no es conceptual ni regulatorio, sino político y estratégico: traccionar esta agenda con liderazgo, decisión y una adecuada secuencia legislativa.

Ingresar estos proyectos de ley en los primeros 100 días permitiría aprovechar un consenso transversal, capturar valor en un ciclo de precios favorable y ordenar la relación del Estado con un sector clave para el desarrollo territorial. 

La pequeña y mediana minería requieren decisiones oportunas, bien diseñadas y ejecutadas con sentido de Estado. El momento político ofrece esa oportunidad. 

 


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