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ACUSAN AL COORDINADOR ELÉCTRICO NACIONAL DE “DEFICIENTE GESTIÓN” Y DE PONER EN RIESGO EL PLAN DE DESCARBONIZACIÓN

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El mercado eléctrico vive un momento de alta tensión. Aun cuando el Coordinador Eléctrico Nacional (CEN) –encargado, entre otras tareas, de la seguridad del servicio eléctrico en el país, debiendo tomar medidas oportunas para asegurar el suministro– sostiene que, pese a la crisis hídrica, todo se ha hecho bien, con medidas oportunas y estricto respeto al mandato legal y con alto nivel de accountability, la controvertida decisión de cerrar, reabrir y luego descartar la puesta en marcha de la central termoeléctrica Ventanas I, de la empresa AES Gener, en la zona de sacrificio de la comuna de Puchuncaví, dejó en evidencia las duras críticas de los actores del mercado eléctrico. Acusan a su presidente, Juan Carlos Olmedo, de hipotecar el plan de descarbonización de Chile, de exceso de personalismo y alta burocracia, lo que ha incidido en que su desempeño esté fuertemente empañado por una “deficiente gestión y planificación”, además de una ausencia de transparencia. “El Consejo de directivos no está sujeto a revisiones ni rendiciones de cuentas y así las negligencias, omisiones o errores no tienen consecuencias en sus autoridades, pero sí en el país”. El sueldo del presidente del Consejo Directivo del CEN está dentro de los más altos del sector eléctrico, con $18,4 millones de pesos mensuales. Su intención es repostularse en el organismo por cinco años más.

Apenas el Coordinador Eléctrico Nacional (CEN), encabezado por Juan Carlos Olmedo Hidalgo, anunció hace semanas que, debido a la sequía que afecta el país, habían tomado la decisión de reabrir la central termoeléctrica de AES Gener, Ventanas I, en la zona de sacrificio de la bahía de Quintero, las quejas y las movilizaciones no se hicieron esperar.

Organizaciones ambientales y los habitantes que padecen los pasivos ambientales en la comuna de Puchuncaví, acusaron al Gobierno de doble estándar y de engañar a la comunidad nacional e internacional con su plan de descarbonización, al considerar la puesta en marcha de la central apenas transcurrido un par de meses desde el cierre.

El anuncio del Coordinador fue particularmente complejo, porque tuvo lugar poco más de una semana después de que el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), evacuara el informe 2021, en el que alertó que ya muchas de las consecuencias, al no haber reducido las emanaciones de CO2 con acciones climáticas decididas, “eran irreversibles”.

El asunto se transformó en un problema político y, antes que el conflicto escalara más en un año electoral, el Seremi de Energía de Valparaíso revirtió la decisión y anunció que la central no sería reabierta y que, en su lugar, se potenciaría la generación de energía con centrales a diésel, tanto o más contaminantes.

El argumento del Coordinador para anunciar esa decisión, que luego tuvo que retrotraer, estuvo en el informe que Olmedo presentó ante la Comisión de Energía y Minería de la Cámara de Diputadas y Diputados: “Estado de situación del sistema eléctrico nacional”.

En síntesis, presentó el primer pronóstico de deshielos para el periodo 2021-2022. En este se confirmó un dato conocido, que enfrentamos uno de los años más secos. Esto significa –sostuvo– que, de no cambiar la tendencia observada hasta ahora, el sistema eléctrico dispondrá de aquí hasta el próximo invierno –cuando comience un nuevo ciclo hidrológico– de muy poca agua para generar energía.

Si bien la sequía es una realidad innegable, diversos actores del mercado eléctrico, regulados precisamente por el Coordinador, apuntan que una de las mayores razones para explicar por qué el país está enfrentando una crisis energética, tiene que ver con los problemas en la gestión precisamente del organismo encargado de proveer seguridad al servicio.

Acusan falta de previsión, medidas tardías, deficiente gestión y planificación, excesos de conservadurismo en la innovación y fundamentalmente de competencias del presidente del Consejo Directivo del Coordinador Eléctrico Nacional, Juan Carlos Olmedo Hidalgo, y su equipo de consejeros, quienes ostentan los mayores sueldos de la industria: $18,4 millones para el presidente y $16,7 millones para los consejeros.

Crisis hídrica

Dada la crisis hídrica y de gestión de embalses que golpea por estos días al país y al sector eléctrico, los agentes observaron con preocupación que la única medida adoptada por el Consejo Directivo respecto a este escenario, es la que consta en acta de sesión extraordinaria realizada recién el 30 de julio, en donde se instruye al director ejecutivo a adoptar todas las medidas necesarias para preservar la seguridad y confiabilidad del suministro eléctrico.

Pese a que la operación –advirtieron– del sistema eléctrico durante todo el primer semestre ha sido de alto costo, con uso intensivo de diésel, y agotamiento de los principales embalses, recién en la fecha señalada el Consejo tomó acciones al respecto, cuya tardanza motivó críticas de toda índole entre los operadores del sector.

Los especialistas de la industria indican que la estrategia, gestión y uso de recursos hídricos para generación eléctrica deben ser reformulados, más aún en un contexto de cambio climático y sequías recurrentes, para que no aparezca como una “sorpresa” un déficit hídrico que, sin embargo, se extiende desde hace más de 10 años.

En ese escenario, los actores del mercado eléctrico reparan en que es “inadmisible ” que se repitan casos como el de Ventanas I, capítulo en que el Coordinador autorizó el retiro de la planta a carbón, para luego comunicar que la carbonera debía ser reincorporada y, finalmente, recular en la decisión, entregando –según los diversos actores consultados– “una señal de inestabilidad e inconsistencia en el manejo del sistema y sobre todo en las señales para el proceso de descarbonización”.

Falta de accountability

Uno de los reproches más reiterados entre los actores del mercado eléctrico, es que la institucionalidad no está dotada de ningún tipo de accountability, en otras palabras, no le rinden cuentas a nadie. Algo especialmente complejo, porque, adicionalmente, el presidente y su consejo no están tampoco sometidos al escrutinio público.

Los distintos gremios que agrupan a las empresas de energías renovables (ACERA, ACESOL, ACSP, APEMEC y GPM) han señalado, en múltiples ocasiones, que hay que revisar cómo el Coordinador cumple con sus obligaciones para responder a los estándares de transparencia y accountability.

Si bien en la ley hay exigencias de transparencia activa (artículos 76º-2 y 212º-2), estas quedan sujetas a restricciones de secreto y reserva legal o de afectaciones el debido cumplimiento de funciones del CEN, apelando a los derechos de personas, comerciales o económicos. Así, a pesar de sus grandes responsabilidades y aunque la Ley General de Servicios Eléctricos le impone exigencias explícitas de rendición de cuentas, estas quedan subdimensionadas y pueden ser evitadas.

La consideración de los agentes es que los estándares (de transparencia y accountability) no están a la altura requerida por las funciones y el impacto de los actos que este organismo tiene en el mercado eléctrico. Tampoco –se indica– el CEN ha sido capaz de autorregularse en ese sentido, y ahí brilla por su ausencia el mismo Consejo Directivo.

Sin embargo, apuntan actores de la industria, esto no debiera ser así, ya que en su actual diseño –un organismo independiente público-privado, que en 2017 fue objeto de una fusión entre los antiguos Centros Económicos de Carga, del Norte Grande (CDEC SING) y del Centro (CDEC SIC),y de una reforma clave en cuanto a mayores responsabilidades– se alojan las decisiones claves de operación del sistema.

En otras palabras, esto significa que el Coordinador determina qué centrales deben operar a diario y a cada hora para abastecer la demanda eléctrica del sistema, así como también otras decisiones claves para la seguridad y la eficiencia económica del suministro eléctrico.

La reforma hecha en 2017 fue una cirugía mayor a la institucionalidad del sector, reconociendo en el mismo mensaje de la Ley N° 20.936, despachada por la entonces Presidenta Michelle Bachelet, que era necesario un nuevo Coordinador para el sistema eléctrico nacional interconectado, porque “existe acuerdo en torno a la necesidad de dotar a esta nueva institución de mayores grados de independencia en relación con los incumbentes de los distintos segmentos de la industria (generación, transmisión, distribución y clientes libres), independencia que no significa autonomía, toda vez que debe sujetarse al mandato legal y del regulador”.

Para cumplir con sus cometidos, derivados de la Ley Eléctrica 20.936, este organismo está dotado de cerca de 315 profesionales, similar a la dotación del Ministerio de Energía, y exhibe un presupuesto de cerca de 1.269.275 UF, o sea, unos 50 millones de dólares anuales.

Estos fondos operacionales, como los sueldos del equipo directivo, son pagados por todos los consumidores de Chile, puesto que es uno de los cargos incluidos en la cuenta eléctrica mes a mes, de aproximadamente 0,6USD/MWh, algo así como 100 $/mes en una cuenta tipo de un consumidor promedio.

Duras críticas de la industria

Las críticas de la industria a la gestión de los consejeros y el rol del Coordinador se han visto agravadas –aseguran– en el contexto de las omisiones y falencias que ha demostrado el Consejo Directivo durante el manejo de la actual crisis y el riesgo de abastecimiento eléctrico.

Los mensajes han sido directos y advertidos, incluso, por el gremio que agrupa a las principales empresas generadoras en su último editorial, en que advierte:

“Los operadores de sistemas eléctricos del mundo poseen una responsabilidad similar a los controladores de tráfico aéreo: mientras los segundos cumplen el rol de entregar seguridad, orden y eficiencia al tráfico aéreo, los primeros tienen la misión de velar por la operación segura y a mínimo costo del conjunto de instalaciones de un sistema eléctrico, garantizando el acceso abierto al sistema de transmisión. En ambos casos, los efectos de una gestión inadecuada de alguno de estos organismos puede tener consecuencias no deseadas de diversa magnitud tanto en la operación como en el desarrollo de sistemas de transporte aéreo o sistemas eléctricos en el largo plazo”.

Una voz más crítica todavía es la que levanta la empresa consultora VALGESTA, la que en su boletín de julio 2021 plantea, en relación con la gestión de una arista compleja del sector eléctrico, como es la del gas natural licuado, lo siguiente:

“Como lo señalan algunos actores del sector, probablemente la discusión sobre la norma de despacho de centrales en base a GNL no tendría sentido si los coordinados tuviesen la confianza en que el Coordinador cumple de manera efectiva con sus labores de supervisión de la información que se le provee. Por ello, se requiere mejorar el mandato, incentivos y accountability del consejo directivo del Coordinador.”

Y que vuelve a abordar en el mes de agosto de este año, indicando:

“Ciertamente, existe un consenso transversal en la industria, consumidores, consultores y académicos que parte de la fragilidad de la operación del sistema eléctrico de las últimas semanas, ha sido profundizada por una deficiente planificación del Coordinador Eléctrico Nacional, el que en sus previsiones de generación diarias, semanales, mensuales y anuales no parece atender completamente la realidad”.

Pero existe otra crítica de fondo, la que ha asomado recurrentemente en el contexto de una discusión específica sobre una norma que regula las “declaraciones del gas inflexible”.

Olmedo y la renovación de directorio

Los resultados exhibidos por Juan Carlos Olmedo no cuentan con buena evaluación entre las mismas empresas generadoras y transmisoras, menos aún con la crisis de abastecimiento que se ha confirmado durante las últimas semanas.

Esta crisis, ha llegado incluso a salpicar el principal logro que el ministro de Energía, Juan Carlos Jobet, ha querido exhibir como legado de su gestión –la aceleración del retiro de las unidades generadoras a carbón del sistema–, al instalar un manejo inseguro del retiro efectivo de las unidades ya anunciadas, como acerca de si el sistema resiste o no condiciones de estrechez como la sequía, menores envíos de gas y centrales que han debido salir de operación, todos factores –argumentan los expertos– que eran totalmente previsibles .

La industria identifica en Olmedo una gestión de excesivo personalismo y protagonismo, amparada inicialmente en su cercanía con la exministra Susana Jiménez, que conducía la cartera de Energía cuando Olmedo fue electo, y que ha ido apartando del sello técnico que caracterizó anteriormente a los CDEC y a los primeros 2 años del CEN. Ahora, el escenario es distinto, el estilo y objetivos ligados a la descarbonización acelerada del ministro Jobet se perciben como distantes de los de Olmedo, y así este habría perdido el paraguas bajo el cual operó en un comienzo.

En la estructura cupular del Coordinador, se concibe un Consejo Directivo integrado por 5 personas, cuyo mandato se extiende por 5 años. Y, justamente, en estos meses de compleja gestión del sistema eléctrico, agravada por las decisiones que este organismo ha tomado en condiciones de sequía y fallas de centrales, es que corresponde renovar a 3 de los 5 cargos del Directorio, 2 consejeros y el presidente de dicho Consejo.

A la fecha, no se identifican nombres reconocidos de la industria como candidatos al Consejo Directivo, aun cuando las altas remuneraciones de los cargos constituyen unas de las mejores rentas del sector eléctrico. En este cuadro de complejo manejo del sistema eléctrico y ausencia de postulantes, los 3 consejeros salientes han decidido repostular a los cargos, contraviniendo el enfoque de muchos actores que manifiestan que los cambios que la industria demanda en gestión, transparencia y eficiencia, requieren savia nueva y mayor diligencia que lo demostrado en los últimos 5 años.

La preocupación de los agentes está entonces ligada a si hay cambios o no en el Consejo Directivo del CEN, que no queda solo supeditada a la repostulación de Olmedo a su presidencia, sino también de los restantes cupos que deben renovarse, y que han sido fuente de discordia y agresiones, impidiendo un norte claro en el rol del Coordinador.

En efecto, una de las reformulaciones que proponen los gremios de empresas renovables antes citados, persiguen establecer un modelo de auditorías en una serie de materias, a las que el actual Consejo se ha negado siquiera a estudiar. De esta forma, el Consejo Directivo no está sujeto a revisiones ni rendiciones de cuentas y así –reiteran– las negligencias, omisiones o errores no tienen consecuencias en sus autoridades.

Según los críticos de la actual gestión del Coordinador, lo que más llama la atención es que hoy, cuando los organismos que inciden en el consumidor final, tienen mecanismos de revisión y rendición de cuentas, este sea la excepción. Y que este diseño sea utilizado por parte de sus actuales directivos para pasar inadvertidos y sin consecuencias en momentos de estrés como el que se vive hoy.

Respuestas del Coordinador: “Tenemos un alto nivel de accountability”

Ante el cúmulo de críticas, el Coordinador Eléctrico Nacional sostuvo que “ha desarrollado todas las tareas que le mandata la Ley, con total independencia técnica y velando siempre por un sistema eléctrico seguro y al mínimo costo para los consumidores. Entendemos y valoramos las palabras del gremio de Generadoras AG, como una invitación a seguir trabajando de manera colaborativa con todos los actores del mercado, y continuar potenciando el rol del Coordinador en su misión de institución independiente que vela por la operación segura y eficiente de un sistema eléctrico compuesto por tecnologías y requerimientos en constante evolución”.

En cuanto a la falta de transparencia, también lo descarta, señalando que “ha realizado todas sus tareas relativas a la operación del sistema en tiempo real, monitoreo de la competencia del mercado eléctrico, impulsando las licitaciones de líneas de transmisión, entre otras tareas, con total diligencia y transparencia. Disponemos de un sólido gobierno corporativo, con un alto nivel de accountability, con plataformas tecnológicas que reportan el avance de proyectos y con información pública disponible en nuestras plataformas tecnológicas para las más de 600 empresas coordinadas y el público en general”.


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COCHILCO ELEVA EL PRECIO PROMEDIO DEL COBRE A US$ 5,55 LA LIBRA PARA EL AÑO 2026

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En tanto que, para 2027 también prevé un alza en la cotización del metal, el cual promediaría US$ US$ 5,10 por libra.

La Comisión Chilena del Cobre (Cochilco) entregó este martes las nuevas proyecciones de precio, demanda y oferta del metal para los años 2026 y 2027, contenidas en el Informe de Tendencias del Mercado del Cobre, correspondiente al primer trimestre de este año.

El biministro de Economía y Minería, Daniel Mas, señaló que “Cochilco elevó el precio promedio del cobre para 2026 a US$5,55 la libra; y a US$5,10 la libra para 2027, niveles históricamente altos que reflejan una demanda mundial sólida y un mercado con estrechez de oferta, en línea con los factores que explican los recientes niveles récord alcanzados por el precio del metal. Esta es una clara señal de que el mercado global continúa con una oferta inestable y episodios recurrentes de estrechez de suministro para la transición hacia energías renovables, la electromovilidad y el desarrollo de nuevas tecnologías e inteligencia artificial, que seguirán impulsando una mayor necesidad de cobre en el mundo”.

Agregó que “esta es una buena noticia para Chile porque un escenario de precios altos fortalece los ingresos fiscales y reafirma el rol estratégico de Chile como principal productor mundial de cobre. Al mismo tiempo, este contexto nos desafía a seguir avanzando en productividad, continuidad operacional y desarrollo de nuevos proyectos para mantener el liderazgo de nuestra minería”.

Respecto a la demanda, la vicepresidenta ejecutiva (s) de Cochilco, Claudia Rodríguez, señaló que China seguiría siendo el principal soporte del consumo global de cobre, aunque con menor dinamismo por la debilidad inmobiliaria y una recuperación industrial más gradual. Agregó que India mantendrá una expansión relevante, Estados Unidos aportaría por infraestructura eléctrica, centros de datos y manufactura crítica, mientras Europa y Japón mostrarían una recuperación más moderada.

En este contexto, sostuvo que para el año 2026 el consumo mundial del cobre refinado crecería 1,5%; y 2,3% en 2027, alcanzando 28,2 y 28,8 millones de toneladas, respectivamente.

Oferta de cobre

Desde la perspectiva de la oferta, el informe de Cochilco señala que se prevé que la producción mundial de cobre mina llegue a 23,3 millones de toneladas en 2026, lo que representa un alza de 0,5%; mientras que en 2027 la producción alcanzaría a 24,39 millones de toneladas con una expansión de 4,7%. Este mayor dinamismo estaría impulsado principalmente por un grupo reducido de países, entre ellos República Democrática del Congo, Zambia, Mongolia, Canadá y Estados Unidos.

No obstante, el informe advierte que las proyecciones continúan sujetas a importantes factores de riesgo, asociados a la puesta en marcha efectiva de proyectos mineros, a la continuidad operacional de las faenas, la disponibilidad de insumos críticos, así como a las condiciones regulatorias y logísticas de cada jurisdicción.

En este contexto, el mercado mundial de cobre refinado continuaría mostrando un escenario de estrechez. Luego de registrar un déficit estimado de 124 mil toneladas en 2025, se proyecta un leve superávit de 12 mil toneladas en 2026 y uno moderado de 153 mil toneladas en 2027.

Chile

Por su parte, Chile conservará su posición como principal productor mundial de cobre, con una participación cercana al 22% de la producción global. No obstante, se prevé una disminución de 2,0% en la producción nacional durante 2026, hasta alcanzar 5,3 millones de toneladas, seguida de una recuperación de 4,0% en 2027, con una producción estimada de 5,5 millones de toneladas.

“La caída proyectada para 2026 responde principalmente a menores leyes minerales, mantenciones programadas, restricciones operacionales y a un débil desempeño registrado al inicio del año”, explica el Informe.

 


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CÓMO PRODUCIR UN MILLÓN DE TONELADAS DE COBRE FINO AL AÑO EN CHILE

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Por: Manuel Viera / Presiente de la Cámara Minera De Chile / Ceo de Metaproject group

Alcanzar esa cifra desde una sola compañía o un nuevo polo productivo —equivalente a cerca del 18% de la producción nacional de 2025— exige una combinación de proyectos estructurales, energía limpia, agua desalada, capital humano calificado y una agenda regulatoria que reduzca los plazos de tramitación. Un análisis de los caminos posibles, los costos y los obstáculos.

La pregunta parece sencilla, pero contiene la totalidad del debate minero chileno de la próxima década: ¿Cómo se produce hoy un millón de toneladas anuales de cobre fino en Chile? La respuesta nunca es solo geológica.

Para dimensionar el desafío conviene partir por las cifras oficiales. Según los datos de la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco), la producción nacional cerró 2025 en 5.415.271 toneladas de cobre fino, lo que representó una caída de 1,6% respecto a 2024. Codelco —en sus siete divisiones propias— totalizó 1.334.389 toneladas, mientras que Minera Escondida, de BHP, alcanzó 1.345.132 toneladas, superando por primera vez a la estatal en su nivel corporativa.

Producir un millón de toneladas anuales como meta autónoma —ya sea como nuevo polo productivo, como aporte incremental a una compañía existente, o como objetivo de una mediana minería expandida— implica replicar prácticamente la escala de la mayor mina del mundo. Es, en términos prácticos, construir casi una segunda Escondida.

LA ECUACIÓN GEOLÓGICA: DÓNDE ESTÁN LAS TONELADAS

Chile concentra cerca del 24% de la producción mundial de cobre (ha ido cayendo progresivamente) y posee las mayores reservas conocidas del planeta. Sin embargo, la ley promedio del mineral —el porcentaje de cobre contenido en la roca— ha caído de manera sostenida durante las últimas dos décadas, desde valores cercanos al 1% en yacimientos emblemáticos a un rango actual de 0,5% a 0,7% en la mayoría de las grandes operaciones. Eso significa que producir más cobre fino exige mover más roca, gastar más energía y consumir más agua por cada tonelada obtenida.

Si ponemos como meta alcanzar un millón de toneladas anuales, las cifras gruesas son elocuentes: a una ley media de 0,6%, se requiere procesar cerca de 170 millones de toneladas de mineral al año, lo que equivale a una concentradora de aproximadamente 460 mil toneladas por día. Solo Escondida, Collahuasi y Chuquicamata operan en ese rango.

Existen tres rutas para llegar al objetivo. La primera es la expansión de yacimientos existentes mediante nuevas concentradoras o proyectos de continuidad operacional —el camino que hoy domina la cartera de inversión nacional—. La segunda es la entrada en operación de proyectos greenfield, que en Chile son escasos y enfrentan plazos de permisos de hasta una década. La tercera, menos comentada, es la incorporación de minería subterránea masiva mediante block caving, técnica que permite extraer recursos profundos a costos competitivos, como hacen El Teniente, Chuquicamata Subterránea y, próximamente, Andina Traspaso. Pero lo más grave la falta de nuevos yacimientos que agreguen mayor producción de cobre fino.

LA CIFRA COMO RETO

1.000.000 de toneladas de cobre fino al año

Equivale a cerca del 18,5% de la producción chilena de 2025 (5,41 millones de toneladas) y aproximadamente al 4,5% de la producción mundial. Para alcanzarla con una ley media de 0,6% se requeriría procesar unas 170 millones de toneladas de mineral al año.

EL CAPITAL: LA INVERSIÓN QUE EL MILLÓN DE TONELADAS EXIGE

La cartera de inversión minera 2025-2034 publicada por Cochilco totaliza 104.549 millones de dólares, el mayor monto en más de una década. De ese total, el 89,8% corresponde a proyectos de cobre y el 81% son iniciativas brownfield —es decir, expansiones o reemplazo de reservas consumidas, o reposiciones de minas en operación—. ¿Los grandes proyectos greenfield, capaces por sí solos de aportar cientos de miles de toneladas adicionales, son escasos, entonces cuál es la estrategia?

Para un nuevo polo productivo de un millón de toneladas, las referencias internacionales recientes sitúan la inversión inicial en torno a los 12.000 a 18.000 millones de dólares. Quellaveco, en Perú, requirió cerca de 5.500 millones para una capacidad de 300.000 toneladas. Quebrada Blanca Fase 2, de Teck, demandó más de 8.500 millones para una producción cercana a 285.000 toneladas anuales. Escalar a un millón implica multiplicar esa magnitud, asumiendo además que el yacimiento exista y que la fase de exploración esté resuelta, lo que normalmente toma entre siete y doce años o más.

LA ESTRUCTURA DEL CAPEX

La distribución típica del capital en un proyecto de esta envergadura asigna aproximadamente un 35% a la concentradora, 20% al rajo o mina subterránea, 15% a la infraestructura eléctrica e hídrica —incluyendo la planta desalinizadora y el acueducto—, 10% al puerto y manejo de concentrados, 8% a relaves y obras ambientales, y el restante 12% a contingencias, ingeniería y puesta en marcha.

El financiamiento de un proyecto de esa escala requiere consorcios, PFM Project Finance Multimoneda y, en muchos casos, asociaciones público-privadas como las que Codelco ha cerrado con Anglo American para el distrito Andina-Los Bronces, que liberará 2,7 millones de toneladas adicionales en 21 años, con cerca de 120 mil toneladas anuales en régimen.

LOS CUATRO INSUMOS CRÍTICOS: ENERGÍA, AGUA, PERMISOS Y PERSONAS

  1. Energía limpia y firme

Una operación de un millón de toneladas demanda entre 4.500 y 6.000 GWh anuales, dependiendo de la dureza del mineral y de la altura de la faena. La presión global por descarbonizar el cobre es ya un requisito comercial: los grandes compradores europeos y estadounidenses exigen huellas de carbono auditadas. Chile cuenta con una ventaja estructural —su matriz solar y eólica del norte— pero requiere resolver el problema de la firmeza, esto es, asegurar suministro las 24 horas. Los contratos PPA con almacenamiento en baterías y los proyectos de hidrógeno verde para el transporte minero son los caminos en construcción, y es la ruta correcta.

  1. Agua desalada

La industria minera chilena ha desplazado de manera acelerada el consumo de agua continental hacia el agua de mar desalada o de uso directo. Para una faena de un millón de toneladas se necesitan del orden de 1.500 a 2.000 litros por segundo de agua desalada, lo que implica una planta de gran escala —comparable a la planta Aguas Horizonte que Codelco construye en Tocopilla—, más un acueducto de impulsión que puede superar los 200 kilómetros y los 3.000 metros de elevación. Solo esta infraestructura supera con frecuencia los 2.000 millones de dólares.

  1. Permisología y comunidades

El cuello de botella de la última década no ha sido el capital ni la tecnología, sino los plazos de tramitación. Un proyecto de gran minería puede demorar entre 8 y 12 años desde el descubrimiento hasta la primera tonelada producida, con la mayor parte de ese tiempo concentrada en evaluación ambiental, consulta indígena y permisos sectoriales. La agenda de modernización regulatoria que el Gobierno y la industria han empujado apunta a reducir esos plazos en torno al 30%, lo que sigue siendo el factor más sensible para que la cartera proyectada se materialice. Desburocratizar las instituciones del Estado es clave

  1. Capital humano

Una operación de un millón de toneladas emplea de manera directa entre 4.000 y 6.000 trabajadores, y genera tres a cuatro veces ese número en empleo indirecto. La brecha de operadores especializados, mantenedores eléctricos, geólogos y profesionales de procesos es uno de los riesgos menos visibles del crecimiento. Las inversiones de Codelco involucran 45 millones de horas-hombre al año, una magnitud comparable a la construcción simultánea de tres líneas de Metro de Santiago.

ESTRATEGIA: TRES CAMINOS PARA LLEGAR AL MILLÓN DE TONELADAS

Camino A: la ruta brownfield

Es la opción más rápida y la que concentra la cartera actual. Sumar capacidad incremental en yacimientos en operación —Collahuasi 4ª línea, Nueva Concentradora Los Colorados de Escondida, El Teniente Nuevo Nivel Mina, Chuquicamata Subterránea, Rajo Inca, Andina Traspaso— permitiría aportar entre 600 mil y 900 mil toneladas adicionales hacia 2030. La ventaja: infraestructura existente, permisos parciales y curvas de aprendizaje resueltas. El riesgo: leyes en descenso y agotamiento de reservas conocidas, y mejorar la gobernanza de proyectos.

Camino B: la ruta greenfield

Implica desarrollar nuevos yacimientos. La cartera incluye iniciativas como Salares Norte (Gold Fields, ya en operación para oro), El Espino, Vizcachitas, Marimaca y la posible reapertura de Cerro Colorado. Ninguno por sí solo alcanza el millón de toneladas, pero su sumatoria, en un escenario favorable de permisos, podría aportar 300 a 400 mil toneladas en la próxima década.

Camino C: el block caving masivo

La minería subterránea de panel caving permite extraer cuerpos profundos —reservas más allá de los 1.000 metros— a costos por tonelada cercanos a los del rajo abierto. Es la apuesta estructural de Codelco para sostener su producción y la única vía técnicamente viable en yacimientos como Andina y El Teniente, que ya no admiten expansión a cielo abierto por restricciones físicas y ambientales. Sulfuros en profundidad de Andina debe estudiarse con claridad, y pensar en grande.

EL PRECIO DEL CU: VIENTO DE COLA, PERO NO PARA SIEMPRE

El cobre ha alcanzado niveles históricos. A comienzos de 2026, el metal rojo tocó los 13.000 dólares por tonelada en la Bolsa de Metales de Londres, su mayor precio en la historia, impulsado por la transición energética, la electrificación del transporte y la expansión de centros de datos para inteligencia artificial. Cochilco elevó su proyección de precio promedio para 2026 a 4,95 dólares la libra, y para 2027 estimó 5,00 dólares la libra. La Cámara Minera de Chile considera un precio para el 2026 en 5,01 U$/lb.

Ese contexto convierte cualquier proyecto razonablemente diseñado en económicamente atractivo. Sin embargo, la ex ministra de Minería, Aurora Williams, ha advertido que los niveles récord recientes no deben asumirse como un equilibrio permanente, y que el mercado sigue expuesto a variaciones relevantes ante perturbaciones acotadas. Los proyectos que se decidan hoy comenzarán a producir entre 2032 y 2035, en un escenario de precios cuya certeza es menor.

CONCLUSIÓN: UNA META POSIBLE, NO AUTOMÁTICA

Producir un millón de toneladas de cobre fino al año en Chile —ya sea como nuevo polo o como expansión consolidada de un actor existente, o como sumatoria de varios proyectos — es técnica y financieramente factible. La geología existe, el capital está disponible y los precios acompañan. Pero la materialización exige resolver simultáneamente cuatro frentes: la modernización del sistema de permisos, el actual ministro de Minería Daniel Mas está en ese desafío y es correcto, el suministro firme de energía descarbonizada, la infraestructura de agua desalada y la formación acelerada de capital humano.

La cartera 2025-2034 da los recursos. La pregunta es si Chile tendrá la capacidad institucional, política y técnica de ejecutarla en el plazo que la transición energética global y los compradores internacionales efectivamente exigen. La meta del millón de toneladas no es un titular: es un termómetro de la competitividad minera del país durante la próxima década.

 


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Industria & Proveedores

CHILE DEBE OPTAR DE MANERA URGENTE EN UNA POLÍTICA NACIONAL DE FUNDICIÓN Y REFINO

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Por: Manuel Viera F./Presidente de la Cámara Minera de Chile

China comunicó oficialmente la suspensión de sus exportaciones de ácido sulfúrico a partir de mayo de 2026. La medida busca preservar el suministro interno durante la temporada alta de siembra, pero ocurre en un contexto crítico: la guerra en Medio Oriente ha interrumpido el flujo de azufre, insumo clave para su producción.  La minería chilena se vuelve vulnerable a una disrupción global que no controla. La señal que encendió el mercado fue la información publicada por Bloomberg sobre el freno que China aplicaría a sus exportaciones de ácido sulfúrico.

La restricción de ácido sulfúrico desde China pega directo al corazón de la minería chilena. Con esto se demuestra lo vulnerable que es al igual que su producción de cobre, ahora que Chile paró dos fundiciones y la Fundición de Potrerillos que colapsó dejando una gran cantidad de producción de ácido sulfúrico, capacidad de diseño de 1500 ton, la pregunta que me hago: ¿Chile resolverá el problema estratégico de aumentar la capacidad de fusión en el país? Ese es un dilema buridano que el nuevo gobierno deberá decidir y rápido. Mi opinión es que sí y aún más, ir a la industria manufacturera directa con el foco en las fundiciones, creo que China no es un socio confiable, no le basta con el monopolio de las tierras raras, y otros minerales críticos.

Con esta medida, China, está haciendo tambalear la producción de cobre de los principales productores como Chile y Perú. La estrategia China es que no solo es el fabricante del mundo, sino también el productor y compra de muchos minerales críticos. ¿Acaso eso no lo ven las distintas autoridades cuya dependencia tarde o temprano les pasará la cuenta? Ahora está en una integración vertical en todo el mundo.

Cifras Claves

Las cifras mandan y dan un panorama de lo que pasa con esta medida que afecta a nuestra minería. Para 2025 la demanda chilena bordearía 8,2 millones de toneladas, frente a una oferta local de apenas 5,1 millones, Es decir, un déficit de ~3,1 millones de toneladas.

Cada año la industria chilena compra más de un millón de toneladas de ácido sulfúrico a China, según información de Bloomberg. En 2023 la región de Antofagasta concentró el 81,6% del consumo nacional de ácido sulfúrico y debió importar 4,443 millones de toneladas. El valor CIF de las importaciones llegó en 2023 a US$466 millones, el nivel más alto de la última década. La lixiviación de minerales oxidados es responsable de cerca del 20% de la producción de cobre del país.

Cochilco proyectó que en 2025 la elaboración de ácido sulfúrico caería 2,5%. Para 2026 y 2028 se anticipa una disminución de un promedio anual de 3,4%. Entre 2029 y 2033 la producción de ácido se mantendrá estable en los 5,7 millones de toneladas, con lo cual la brecha con el consumo total se acrecentará. Existe la posibilidad de que Noracid salga del mercado y con ello se pierdan 660.000 toneladas de ácido sulfúrico.

¿Por qué China toma esta desición?

China ya no ve el ácido sulfúrico como un subproducto menor de sus fundiciones, sino como una palanca económica y estratégica. Tres factores convergen: prioridad para su industria agrícola interna, el estrecho de Ormuz parcialmente bloqueado (Medio Oriente representa cerca de un tercio del suministro global de azufre), y el uso del ácido como herramienta geopolítica similar a las tierras raras. Es decir, al igual que los minerales de tierras raras, el ácido pasa a ser una moneda de cambio en la guerra comercial. ¿Y cuál más?

Entonces es una nueva estrategia China para dominar el mundo mediante minerales críticos. Chile debe diversificar su cartera de exportación e importación de insumos críticos y venta de Cobre y litio, ya no es opción es obligación.

Impacto Operativo en Chile

Esto explica por qué la noticia no se interpreta en Chile como una molestia comercial, sino como una amenaza directa al corazón operativo del cobre lixiviado La prohibición podría extenderse durante todo 2026 según los reportes de Acuity, y las mineras nacionales deberán buscar alternativas en un mercado internacional tensionado por la misma escasez de materia prima. El gran Boom de Chile obedeció a la producción de cátodos de cobre vía óxidos y ahora la producción solo alcanza cerca del 20 % y bajando, esto trae como consecuencia que el país debe aumentar la exploración geológica con innovación para reponer los oxido y generar nuevos proyectos.

Según Cochilco, las importaciones chilenas provienen de Perú, China y Corea del Sur. Con China fuera, la presión sobre Perú como proveedor será enorme.

Para concluir puedo señalar que este episodio expone una vulnerabilidad estructural de la minería chilena. La dependencia de un insumo crítico importado, sumado al petróleo. La solución de fondo pasa por aumentar la capacidad de fundición nacional (como el proyecto Nueva Paipote de ENAMI, y generar un polo de desarrollo desde Argentina), diversificar proveedores y desarrollar contratos de largo plazo con productores no-chinos. Explorar nuevos yacimientos de azufre.

Chile debe optar de manera urgente en una política nacional de fundición y refino, y así dar el paso para industrializar el cobre.

«La suerte es el cruce de la oportunidad con la preparación.» — Séneca.

 


Columna de Opinión/ Manuel Viera F./Presidente de la Cámara Minera de Chile
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Noticia País

Día Internacional del Sueño: dormir bien, el pilar olvidado de la salud mental

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Por Jacquelin Hormazábal, académica de Psicología UNAB.

Hablar de salud mental es cada vez más común, sin embargo, raramente mencionamos algo tan básico como el dormir bién. Vivimos en una época donde descansar pareciera ser un lujo, y quedarse despierto/a hasta tarde trabajando o mirando el celular se celebra como un signo de compromiso y productividad. Desde la Psicología sabemos que un sueño reparador es uno de los pilares fundamentales para el bienestar emocional y mental. 

En el marco del Día Internacional del Sueño, que se conmemora un 13 de marzo, es prudente señalar que dormir bien no es solo “no estar cansado”, es un proceso biológico esencial en el que el cerebro limpia información innecesaria, organiza recuerdos y regula nuestras emociones.

Durante el sueño profundo, especialmente en sus fases REM y no REM, se activan mecanismos que depuran la información acumulada durante el día. Este procesamiento nocturno actúa como una especie de “higiene mental”, permitiéndonos integrar aprendizajes, gestionar el estrés y estabilizar el estado de ánimo. Las personas que duermen mal presentan mayor irritabilidad, dificultad para concentrarse y una menor tolerancia a la frustración, síntomas que, sostenidos en el tiempo, pueden abrir la puerta a trastornos afectivos y ansiosos.

Desde la terapia psicológica, también observamos cómo el insomnio puede ser tanto un síntoma como una causa. Las preocupaciones, el exceso de pensamiento rumiativo o una hiperactivación emocional suelen alterar el ciclo circadiano, pero, a su vez, la falta de descanso agrava la vulnerabilidad emocional, generando un círculo difícil de romper. 

Por ello, intervenir en los hábitos de sueño —a través de la psicoeducación, la higiene del sueño y la regulación emocional— constituye una herramienta terapéutica de primer orden.

Dormir bien no es solo cerrar los ojos. Implica establecer una rutina estable, desconectarse de pantallas, respetar nuestros ritmos internos y concederse el derecho a descansar sin culpa. En tiempos donde el cansancio se normaliza y la ansiedad se multiplica, reivindicar el sueño como acto de autocuidado es, paradójicamente, una forma de resistencia psicológica. Quizás la próxima revolución por la salud mental comience, simplemente, por volver a dormir bien.

 


Columna de Opinión/Jacquelin Hormazábal, académica de Psicología UNAB.
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Noticia Internacional

Una minería que transforma

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Por Cristián Quinzio, presidente del directorio de CESCO

El inicio de un nuevo año siempre invita a mirar el futuro con perspectiva. En el caso de la minería chilena, esa mirada no puede ser neutra ni complaciente: estamos frente a una industria que sigue siendo estratégica para el desarrollo del país, pero que enfrenta desafíos estructurales que exigen decisiones oportunas, visión de largo plazo y una conversación pública mejor informada.

Chile llega a este nuevo ciclo con fortalezas indiscutidas. Lideramos la producción mundial de cobre, contamos con décadas de experiencia minera, capacidades técnicas reconocidas a nivel internacional y un rol insustituible en la transición energética global. Sin embargo, ese liderazgo no es automático ni garantizado. Competimos en un escenario global cada vez más exigente, donde la inversión es móvil, los estándares ambientales y sociales son más altos, y la certeza regulatoria se ha vuelto un factor decisivo.

En este contexto, desde CESCO hemos insistido en la necesidad de pasar del diagnóstico a la acción. Las 21 Propuestas para una minería competitiva y sostenible, elaboradas a partir del diálogo con actores públicos y privados, buscan precisamente contribuir a ese tránsito. No se trata de un listado técnico ni de una agenda sectorial cerrada, sino de una hoja de ruta que aborda temas claves para el futuro de la minería chilena: el fortalecimiento institucional, una simplificación de los procesos de permisos, la atracción de inversión en exploración, el desarrollo de capital humano, la innovación tecnológica, la relación con los territorios y la inserción de Chile en las cadenas de valor globales.

Estas propuestas nacen de una convicción profunda. La minería puede y debe seguir siendo un motor de crecimiento económico, pero también un espacio de transformación productiva, social y ambiental. Una minería que genera valor no solo a partir de sus recursos naturales, sino también desde el conocimiento, la colaboración y la confianza.

El año que comienza se abre además bajo una nueva administración, lo que representa una oportunidad relevante para renovar acuerdos, alinear prioridades y avanzar en políticas públicas que otorguen señales claras al sector. El desafío es compartido, que es construir un marco que permita destrabar proyectos, acelerar inversiones y, al mismo tiempo, elevar los estándares de sostenibilidad y participación. La minería requiere reglas claras, instituciones sólidas y una visión país que entienda su rol estratégico en el desarrollo de Chile.

Desde CESCO seguiremos aportando evidencia, análisis y espacios de diálogo para enriquecer esta conversación. Nuestro compromiso es contribuir a una minería que no solo responda a las demandas del presente, sino que se prepare activamente para los desafíos del mañana.

Porque una minería que transforma es, en definitiva, una minería que piensa el futuro del país.

 


Fuente/ Cristián Quinzio, presidente del directorio de CESCO/CESCO
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