Noticia País
Pablo García: «Si no se retira el estímulo monetario la inflación no vuelve a 3%, así de simple»
El consejero del Banco Central, advierte que el momento económico que enfrenta el país es bien claro: ?Se acabó el superciclo de commodities, tenemos que adaptarnos a esta nueva realidad, hay que ajustar las expectativas y las políticas?.
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Está a punto de cumplir dos años como consejero del Banco Central. Entró en enero de 2014 en reemplazo del cupo dejado por Manuel Marfán, y si bien ya está completamente integrado al trabajo institucional, todavía le quedan un par de cajas con libros que acomodar.
Pablo García ya había pasado por las oficinas del instituto emisor ejerciendo diversos roles, entre ellos, como gerente de la División de Estudios (2007-2010), así que por varios años fue parte de la “cocina” en la elaboración del Informe de Política Monetaria (IPoM), cuya última versión fue entregada el lunes de la semana pasada.
La mayor polémica que dejó este IPoM es respecto del crecimiento. Pese al recorte en la proyección que hizo el Banco Central para este año, los expertos aún encuentran que el rango de 2% a 3% es optimista. ¿Cuál es su evaluación?
Primero, en realidad no vemos mucha diferencia con lo que muestran las encuestas, en general, que han parecido. Segundo, que por algunas décimas se hable de que tenemos un escenario que es muy distinto a lo que el consenso está viendo es, en mi impresión, un énfasis excesivo. Y, tercero, sí tenemos una proyección más baja para 2016 respecto de la que entregamos en septiembre, fundamentalmente porque el escenario internacional que se ve hacia adelante es menos favorable y eso se nota, por ejemplo, en el precio del cobre y en la situación de la región.
Es que la crítica también apunta a que en tres meses el Banco Central vuelve a cambiar las proyecciones.
Las cifras coyunturales que hemos estado mirando no son muy distintas respecto de las que teníamos en el escenario de septiembre. De hecho, la estimación que teníamos en septiembre para 2015 en materia de crecimiento era entre 2% y 2,5% y la proyección que tenemos ahora es 2,1%, lo que se explica, sobre todo, por los recortes de producción minera que han sido súper grandes. No obstante, el resto de la actividad económica ha seguido bastante en línea con lo que dijimos en septiembre. O sea, no son noticias de corto plazo las que forman la principal razón por la cual estamos colocando la proyección hacia abajo para el 2016, sino que más bien es la constatación completa del escenario internacional que se ve menos favorable que hace tres meses.
¿Cuáles son los factores externos que más complican a Chile?
Hay tres temas. Uno, la situación regional donde, por supuesto, Brasil juega un rol muy importante por su tamaño. Dos, el rebalanceo de China y su impacto en las economías emergentes y, lo tercero, la subida de tasas de la Fed. Los tres factores están sujetos a incertidumbres, aunque tanto Estados Unidos como China están siguiendo caminos más bien predecibles y necesarios, así que es en la región donde uno ve la cosa más compleja. Estamos todos viviendo el hecho de que se acabó el superciclo de commodities, tenemos que adaptarnos a esta nueva realidad, hay que ajustar las expectativas y las políticas. Eso no es trivial y cada país lo enfrenta de una manera distinta.
¿Cuánto hay también de influencia negativa del escenario interno?
Hay un par de cosas interesantes. Por un lado, las perspectivas de la formación bruta de capital fijo para 2015 se ven mejor a lo que teníamos en septiembre, con una revisión de casi dos puntos porcentuales al alza. Y, por otra parte, lo que también mencionamos en el IPoM es que si uno compara los indicadores de expectativas habituales, están en niveles un poco disociados de lo que uno observa en términos de las cifras duras de actividad y empleo.
¿En qué sentido?
Por ejemplo, las perspectivas y la percepción de pesimismo de los hogares se notan más deterioradas de lo que uno observa cuando ve la evolución del mercado laboral. A su vez, uno ve un nivel de pesimismo que, por supuesto, responde al ambiente actual, que si se compara históricamente sería indicativo de una economía en contracción y recesión, y no de una economía que está creciendo.
Creciendo, pero poco…
Sí, claro, creciendo, pero poco. Entonces, ahí uno ve una cierta desconexión, porque los indicadores de expectativas son parecidos a los que teníamos en la recesión de 2009, cuando la economía se estaba contrayendo de manera brutal. Las cifras no nos dicen hoy que la economía esté contrayéndose, al contrario, estamos creciendo.
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¿Qué explica esta disociación?
Es difícil extrapolar qué tipo de discusión pública puede estar influyendo en la percepción de la gente. Nosotros, en su minuto, cuando evaluamos el efecto que esto podía estar teniendo en la actividad económica, dijimos que para el 2014 alrededor de un cuarto de lo que le pasó a la inversión podía estar vinculado con ese ambiente de pesimismo y el resto a la inversión minera y el contexto internacional. Ahora, es difícil hacer una cuantificación mecánica de qué es lo que estamos viendo en este momento, pero sabemos que hay conciencia de que el mundo emergente y Chile, en particular, están transitando por un ajuste bastante grande, donde los precios de los commodities han caído a la mitad. A eso se suma la percepción de que el mundo como un todo no tiene mucho espacio para crecer mucho más rápido.
Cuestión de confianza
¿En el Central creen que la crisis de confianza va en retirada?
En lo personal, me cuesta pensar que podemos estar indefinidamente enfrascados como sociedad en un ambiente de negativismo y pesimismo, dado que la economía chilena está fundamentalmente sana.
¿Lo que quiere decir el Banco Central es que dadas las actuales condiciones no es malo crecer al 2%?
Estamos creciendo, pero no podemos estar conformes y es bueno que discutamos cómo lo podemos hacer mejor. Pero tampoco podemos negar que hay un cambio de tono en el ciclo mundial que enfrenta Chile que es bien evidente y, a veces, se nos olvida que estamos insertos en un mundo donde las condiciones han cambiado notoriamente. Uno puede mirar el vaso medio lleno y decir que no estamos en una situación como otras economías emergentes con crisis económico-financieras inminentes, o con desequilibrios importantes.
El sesgo a la baja que asignan al crecimiento ¿qué tanta probabilidad tiene de concretarse?
Este sesgo se explica porque vemos más escenarios que podrían hacernos crecer menos que el escenario base, que escenarios que podrían hacernos crecer más.
¿Han visto la posibilidad de que Chile pueda caer en recesión?
Dentro de los riesgos no tenemos un escenario de recesión, pero también hay que decir que estamos bien preparados, con un marco de políticas que nos permite reaccionar con flexibilidad y a tiempo en las diversas circunstancias. Decir que es probable que la economía chilena entre en recesión me parece excesivo.
¿La señal que entregó el gobierno con la Ley de Presupuestos 2016 y el reajuste del sector público es la que esperaban?
Tanto la discusión presupuestaria como el reajuste del sector público son un reflejo de la visión de que el mundo emergente ya no está tan boyante y hay que acomodarse a eso. La política monetaria refleja un poco lo mismo: el grado de estímulo que se puede otorgar en la macro es más acotado ahora y hay que ir retirándolo de a poco, sin que eso signifique que hay que entrar en sesgos contractivos. Eso es muy relevante para dimensionar bien en qué espectro del universo nos estamos moviendo.
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¿Qué ayudaría a que la economía chilena no se vaya abajo del 2%?
No hay una cifra mágica aquí, pero tengo confianza en que están dadas las condiciones para que Chile siga creciendo. Ahora, ¿con qué medidas en particular? Por lo que a nosotros nos concierne, debemos seguir manteniendo el grado de estabilidad en los precios y preocuparnos de la estabilidad financiera; ambos son relevantes para conducir nuestras políticas de acuerdo al marco que nos hemos dado. Pero también hay que tomar en cuenta que existen desafíos de largo plazo, reformas estructurales que se están discutiendo en estos minutos y que son debates bien álgidos, que, en todo caso, está bien que se den en democracia.
Lo dice por la educación, Constitución, reforma tributaria…
Por todo el ámbito de discusión que se está dando. Los países que van avanzando en su senda de desarrollo se encuentran con distintos desafíos, no fáciles de resolver. Si hubiera una llave mágica para el crecimiento y las reformas estructurales, ya se habría encontrado.
¿Cómo se mueve el Central en este cuadro para controlar la inflación y no enfriar más la economía?
Nuestra labor es conducir la política monetaria de manera que se logre la meta de inflación, que es que de aquí a dos años esté en 3%. Ese es el paraguas que permite ordenar la toma decisiones. Después uno empieza a ver qué está ocurriendo en el mundo con los commodities, qué pasa en los mercados financieros internacionales, qué pasa en la economía doméstica y al colocar todas esas cosas juntas, calibramos cuál es la trayectoria de tasas de interés que permite que la inflación vuelva al 3% en el escenario base.
¿Pero no pone al consejo en una situación compleja si se considera que para 2015 la proyección de inflación llega a 4,5% y un crecimiento de 2,1%?
Por supuesto que la trayectoria esperada de política monetaria es distinta si partimos con una inflación de 4%, 5% o 2%. En este último informe afirmamos que es correcto que la política monetaria continúe siendo expansiva, o sea, una tasa por debajo de la neutral, pero que esa expansividad se tiene que ir retirando en el tiempo, porque si no se retira el estímulo monetario la inflación no vuelve a 3%, así de simple. Ese es el contexto en el cual se toma la decisión de seguir subiendo la TPM.
¿Y la meta de inflación?
¿El Banco Central sigue o no las decisiones de la Fed?
La Fed, en cierta forma, hace lo mismo que nosotros, pero ocurre que hoy opera sobre una economía que está pasando por un crecimiento razonable, con muy poca inflación y parte con una tasa de interés en cero. La lógica conceptual entre bancos centrales es parecida, pero las circunstancias específicas que están determinando que la Fed suba la tasa son bien distintas a las circunstancias específicas que hacen que nosotros estemos subiéndola. Es importante clarificar que no tenemos ninguna regla mecánica para seguir a ningún Banco Central. De hecho, nosotros expandimos fuerte el estímulo monetario después que la Fed en 2013 anunció que iba a comenzar a retirarlo.
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Si uno considera que la inflación de 2015 terminará en 4,5% y para 2016 se mantendrá por sobre 4% por varios períodos, ¿el Banco Central no está cumpliendo con su meta? ¿Está reprobando?
La meta de inflación no se evalúa si se cumple en un mes en particular. Hoy tenemos una meta permanente, donde tenemos que preocuparnos de que la mayor parte del tiempo esté dentro del rango meta y, efectivamente, en el último tiempo ha estado fuera de él. ¿Por qué? Porque la presión cambiaria ha sido más grande y más persistente de lo que cualquiera hubiese pensado hace dos años. Esto implica que para efectos de nuestra política monetaria el desafío para que vuelva la inflación a 3% es seguir una senda de alza de tasas, ya llevamos dos, y en el IPoM de diciembre anunciamos que vienen algunas más. Tenemos una coyuntura que es algo más desafiante, eso no lo niego. Lo importante es entenderla y actuar en consecuencia.
Pero el hecho es que la inflación ha estado fuera del rango meta no por un par de meses, sino que por más de un año…
Y aunque fuera más. Déjenme poner un ejemplo: antes del año 2014 tuvimos muchos meses con inflaciones bajo el 3% e incluso bajo el 2%, y ¿por qué? Por la dinámica cambiaria y porque la inflación es volátil en Chile. Ese es un desafío que tenemos y, por tanto, tenemos una política monetaria que es más activa que en otras economías y los precios internacionales realmente se reflejan domésticamente.
¿El Consejo del Banco Central no ha realizado una autocrítica en el sentido de que, a lo mejor, debiera haber comenzado con el retiro del estímulo monetario antes para no terminar este año con una inflación por arriba del 4%?
La meta de inflación no es terminar un año particular con una inflación de 3%. Nosotros proyectamos a dos años plazo y, por eso, hacemos el IPoM cada tres meses y tenemos reunión todos los meses. Nuestro marco de políticas ha sido y seguirá siendo flexible para adaptarse. Es peregrino estarse preguntando bajo qué circunstancias hipotéticas hubiésemos hecho algo distinto o no.
¿Cuál es el mensaje principal del Banco Central para este año?
Estamos enfrentando un deterioro del escenario internacional, pero la economía chilena está bien preparada para aquello, ya que tiene fundamentos sólidos.
Fuente: La Tercera www.chilemineria.cl
Noticia País
Gobierno Corporativo de ENAMI: Una reforma insuficiente
Por: Patricio Cartagena D./Presidente del Centro de Arbitraje y Mediación Minero, CAMMIN/Abogado, Ex Fiscal de Enami
Análisis técnico sobre los avances en gobernanza corporativa y las brechas pendientes en la definición de la política pública de fomento minero
La reciente aprobación en general, en primer trámite constitucional, del proyecto de ley que moderniza el gobierno corporativo de la Empresa Nacional de Minería (ENAMI) constituye un hito relevante en la discusión sobre el rol del Estado en la minería chilena. Existe consenso en que la empresa requiere una actualización institucional profunda: profesionalizar su directorio, fortalecer los mecanismos de control, elevar los estándares fiduciarios y reducir espacios de discrecionalidad.
Ese diagnóstico es correcto y compartido. Sin embargo, precisamente porque el momento legislativo es relevante, resulta indispensable distinguir entre una reforma necesaria y una reforma suficiente. Y en ese punto, el proyecto deja abiertas más preguntas de las que resuelve.
ENAMI frente al desafío de una minería 2050
La minería chilena enfrenta un cambio estructural. La agenda de minería 2050 no se limita a mayor producción o eficiencia operativa; incorpora exigencias crecientes en sostenibilidad ambiental, trazabilidad, innovación tecnológica, productividad, economía circular y agregación de valor.
En ese contexto, ENAMI no puede seguir siendo pensada únicamente desde su rol histórico del Siglo XX (ver DFL N°153 de 1960). El debate de fondo es si la empresa ante los nuevos desafíos de la minería 2050 está llamada a:
- apoyar activamente a todos los segmentos de la minería artesanal, mediana minería y proveedores mineros, más allá del ámbito tradicional de la pequeña minería;
- traccionar capacidades en proveedores mineros, innovación y servicios tecnológicos, como espacio privilegiado para pilotar proyectos y escalar a nivel industrial;
- desempeñar un rol en etapas tempranas de exploración, donde el mercado presenta fallas evidentes;
- abrirse a nuevos minerales, en un enfoque polimetálico, como el litio u otros críticos para la transición energética;
- liderar proyectos de minería secundaria, reprocesamiento de relaves y economía circular;
- asumir, si así se decide, un mandato explícito en fundición y refinación, como parte de una política industrial y estratégica.
Ninguna de estas definiciones aparece resuelta en el proyecto de ley ni en el marco normativo vigente. Y sin ellas, es difícil evaluar con propiedad qué tipo de ENAMI necesita el país hacia las próximas décadas.
Una reforma correcta en la forma y en los instrumentos
Dicho con claridad, el proyecto acierta en el plano instrumental. La nueva composición del directorio, la incorporación del sistema de Alta Dirección Pública, la creación de comités especializados, la separación contable entre fomento y operaciones, y la aproximación a estándares de la OCDE representan avances reales y necesarios.
Desde la perspectiva del gobierno corporativo, se fortalece la rendición de cuentas, se profesionaliza la toma de decisiones y se dota a la empresa de una arquitectura institucional más robusta. No se trata de una reforma meramente cosmética.
Sin embargo, una buena arquitectura de gobernanza no puede suplir la ausencia de un mandato claro. La forma, por sí sola, no resuelve el fondo. El principal nudo crítico del proyecto radica precisamente en este déficit estructural: gobernanza sin política pública explícita.
Sostenemos que la modernización del gobierno corporativo de ENAMI se impulsa sin que exista una política pública vinculante y explícita para la pequeña y mediana minería, idealmente contenida en una ley marco que defina con precisión objetivos, beneficiarios, instrumentos, alcances y fuentes de financiamiento.
En términos simples —y muy propios de nuestra tradición institucional—, se vuelve a poner la carreta delante de los bueyes.
Una ley marco de fomento productivo debe definir materias tales como: las funciones concretas del fomento productivo minero, los beneficiarios efectivos de ese fomento, el alcance de la intervención estatal en la cadena de valor minera, los instrumentos habilitados y el financiamiento explícito y sostenible de esos mandatos.
Sin todo lo anterior, ENAMI seguirá operando con un mandato difuso, tensionada entre exigencias de desempeño empresarial, expectativas sectoriales y objetivos de política pública que no siempre son compatibles entre sí.
En ese escenario, incluso un directorio profesionalizado queda expuesto, no por falta de capacidades técnicas, sino por la inexistencia de un marco normativo que ordene y jerarquice sus decisiones estratégicas.”
El rol del Ministerio y el límite de lo programático
Durante los últimos años, el Ministerio de Minería ha avanzado en la definición de una política de fomento a la pequeña minería, principalmente mediante la revisión y sistematización de instrumentos vigentes (ver Documento de Política de Fomento, 2025). Ese esfuerzo es valioso y contribuye a ordenar la discusión.
No obstante, es importante ser precisos: se trata de un marco programático no vinculante, que no reemplaza —ni puede reemplazar— una definición legal de política pública. Pretender que ese instrumento administrativo habilite, por sí solo, una reforma estructural de ENAMI, es pedirle más de lo que institucionalmente puede entregar.
Una invitación a completar la reforma
Esta reflexión no busca cuestionar la necesidad de modernizar el gobierno corporativo de ENAMI. Por el contrario, reconoce ese avance como imprescindible. Pero advierte que no puede ser el punto de llegada.
Si el país aspira a una ENAMI coherente con los desafíos de la minería 2050, el paso siguiente es ineludible: definir explícitamente la política pública que la empresa debe ejecutar. Solo a partir de ese mandato será posible evaluar, con rigor y responsabilidad, si la estructura de gobernanza propuesta es la adecuada.
Modernizar la forma es necesario, definir el fondo es impostergable.
Columna de Opinión/Patricio Cartagena D./Presidente del Centro de Arbitraje y Mediación Minero, CAMMIN/Abogado, Ex Fiscal de Enami Chile Minería www.chilemineria.cl www.facebook.com/chilemineria.cl/ twitter.com/CHILEMINERIA www.instagram.com/chilemineria #chileminería, #minería, #energía,#cobre,#centrocesco, #negocios,#aprimin
Noticia Internacional
La Cordillera no divide, integra
Cristián Cifuentes, analista senior de CESCO
En los últimos meses, la conversación sobre el futuro minero de Sudamérica ha estado marcada por una inquietud recurrente: ¿está Argentina creando las condiciones para desplazar a Chile en la carrera por el capital global del cobre? El RIGI, la simplificacPor ión regulatoria y la promesa de estabilidad por tres décadas han encendido alarmas y titulares. Sin embargo, cuando se mira el cuadro completo, lo que surge no es una disputa frontal entre vecinos, sino la posibilidad de transformar la Cordillera de los Andes en la plataforma minera integrada más relevante del hemisferio.
Es cierto que Argentina ha dado un paso que durante años parecía impensado. La garantía de horizontes tributarios y cambiarios estables por 30 años es un giro estructural. A esa promesa se suma una cartera mineral que ya no puede calificarse de potencial abstracto: al menos siete proyectos cupríferos de talla mundial y un estimado de 116 millones de toneladas de cobre fino aún subexplotadas. Frente a eso, es válido preguntar si Chile, Perú o incluso Canadá deberían percibir esto como un factor de preocupación o simplemente como un cambio que requiere mayor atención estratégica.La respuesta, al menos desde la evidencia, debiese ser más matizada. Si bien Argentina está acortando distancias, Chile sigue ofreciendo algo que en minería pesa muchas veces más que un incentivo puntual que es la estabilidad institucional, logística consolidada, proveedores experimentados y un grado importante de inversión. En una industria donde una mina vive tres décadas, esa estabilidad es una moneda que no se devalúa.
En este contexto, el error sería caer en la metáfora del juego de suma cero. Que parte de la inversión marginal, sobre todo en exploración greenfield, mire con más atención a San Juan, Salta o Jujuy no significa que esos recursos se “pierdan” para Chile. El país enfrenta hoy costos en ascenso, mayor complejidad en permisos y restricciones hídricas, por lo que es lógico que los inversionistas diversifiquen sus decisiones. Pero diversificar no es reemplazar. De hecho, la propia estructura de los proyectos binacionales en la frontera entre San Juan y las regiones de Atacama, Coquimbo y Valparaíso muestra una realidad distinta: si ambos países coordinaran marcos e instrumentos, tal como lo destacamos recientemente en el trabajo desarrollado con Fundar “Una cordillera compartida: oportunidades de integración minera Argentina-Chile en la transición energética”, la cordillera podría aportar más de un millón de toneladas adicionales de cobre al año, equivalente a la brecha de oferta proyectada hacia 2040. Esa cifra no surge de la competencia, sino de la complementariedad.
Incluso cuando el mineral se extrae del lado argentino, una parte significativa del valor agregado —servicios especializados, logística, puertos, ingeniería e incluso fundiciones— puede generarse en Chile. Es lo que ya empieza a ocurrir en proyectos como Filo del Sol, Josemaría o Los Helados/Lunahuasi, donde los encadenamientos productivos cruzan la frontera con naturalidad. La cordillera, lejos de ser un muro, es un sistema de vasos comunicantes.
Esta lógica también aparece cuando se examina qué pesa realmente en la toma de decisiones inversionales. Los incentivos fiscales ayudan, sí, pero no reemplazan lo esencial: estabilidad regulatoria, seguridad jurídica y relaciones predecibles con comunidades. En ese plano, Chile importa más por su trayectoria que por cualquier reforma coyuntural. Mantener calificaciones soberanas en rango A/A2 y registros institucionales sólidos es un activo que los inversionistas conocen bien y valoran más de lo que reconocen públicamente. Argentina ha impulsado el RIGI para reforzar la estabilidad requerida por los proyectos estratégicos, complementando los avances que ya viene realizando en materia institucional. Y ese diseño, lejos de ser un desafío para Chile, puede convertirse en un complemento eficaz.
El mensaje es claro. Una cordillera integrada es más poderosa que una fragmentada. Pensar en términos de competencia entre Chile y Argentina es una mirada simplista, frente a la magnitud de la transición energética global. La verdadera oportunidad yace en asumir que ambos países tienen ventajas que, en conjunto, pueden convertirlos en un bloque minero estratégico.
Esto requiere actualizar los instrumentos de integración existentes, planificar infraestructura compartida hacia el Pacífico y desarrollar cadenas de proveedores que funcionen como un corredor andino de valor. Si la región avanza en esa dirección, el flujo de capital no se desplazará: se ampliará. El empleo no se redistribuirá, sino que crecerá. El riesgo no aumentará, se diluirá.
Al final, la pregunta no es si Argentina puede superar a Chile, sino si ambas naciones serán capaces de abandonar la lógica del espejo y pensar la minería como un proyecto común. Porque, en esta carrera global, el futuro del cobre no se define país contra país. Se define región contra región. Y en ese escenario, si Chile y Argentina actúan como socios y no como rivales, no compiten. Lideran.
Columna de Opinión/Cristián Cifuentes, analista senior de CESCO Chile Minería www.chilemineria.cl www.facebook.com/chilemineria.cl/ twitter.com/CHILEMINERIA www.instagram.com/chilemineria #chileminería, #minería, #energía,#cobre,#centrocesco, #negocios,#aprimin
Business
Escondida produce en 2025 por primera vez más cobre que Codelco
A octubre de este año, Escondida, de BHP, ha producido 1.139.194 toneladas, 12 mil toneladas más que todo Codelco, incluída la producción atribuible de sus coligadas. La estatal recordó que realizó un ajuste de sus proyecciones para El Teniente, tras el accidente de fines de julio. A futuro, la producción de Escondida bajará, por lo que Codelco podría regresar al primer lugar.
Escondida superó a Codelco. entre enero y octubre de este año, la minera privada controlada por BHP produjo 1.139.194 toneladas métricas de cobre fino, mientras la estatal sumó 1.127.250 toneladas del metal rojo, una diferencia de casi 12 mil toneladas.
La producción acumulada a octubre fue actualizada el miércoles pasado por la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco) e incorpora, en la producción de Codelco, las cifras de todas sus divisiones y la producción atribuible en tres empresas coligadas: El Abra (donde tiene el 49% de la propiedad), Anglo American Sur (20%) y Quebrada Blanca (10%).
En igual período comparable de 2024, a Escondida estuvo 83 mil toneladas más abajo que Codelco, pues produjo 1.035.000 toneladas enero-octubre, versus 1.118.000 elaboradas por la estatal.
Entre otras razones, la producción de metal rojo de Codelco se vio resentida este año por el accidente en El Teniente, a fines de julio. En agosto la producción total de Codelco fue de 93 mil toneladas y El Teniente aportó con solo 11 mil toneladas: hasta junio tenía un promedio mensual de 28 mil toneladas.
Consultada por Pulso, la empresa aludió al accidente de El Teniente. “Durante 2025, Codelco ha enfrentado un escenario especialmente desafiante, marcado, entre otros factores, por el accidente ocurrido en la División El Teniente, que implicó la detención preventiva de distintos sectores de la mina. Tal como se informó oportunamente, esta situación llevó a ajustar nuestras proyecciones de producción divisional para los años 2025, 2026 y 2027″, afirmó la compañía, que recordó que al presentar sus resultados al tercer trimestre, ajustó su proyección de producción de cobre para 2025 a un rango entre 1.310 mil y 1.340 mil toneladas métricras.
“Este ajuste coyuntural no modifica nuestra estrategia ni nuestras metas de largo plazo. Mantenemos el objetivo de alcanzar una producción cercana a 1,7 millones de toneladas hacia el final de la década, apoyados en la recuperación operacional, el fortalecimiento de la gestión productiva y el avance de nuestros proyectos estructurales”, respondió la compañía.
Escondida a la baja
El analista senior de Cesco, Cristián Cifuentes, dijo que la diferencia de producción entre Escondida y Codelco se explica gracias a un mejor desempeño operacional neto de la minera privada durante 2025.
“Esto se sostiene en drivers típicos de un upgrade de performance de planta: récord de alimentación de concentradora, mejores recuperaciones y, en parte relevante, mejor ley de alimentación en su ciclo reciente; además, mayor aporte de cátodos por el ramp-up del proyecto Full SaL. También pesa mucho la estabilidad: menos interrupciones relevantes y alta disponibilidad de equipos críticos. En resumen, si una operación grande mantiene su ritmo, la cifra se dispara. Y este año Escondida ha tenido ese tipo de combinación favorable“, apuntó el experto.
Cifuentes dice que “la comparación de Escondida con la producción propia de la estatal refleja en esta última un sistema productivo más complejo y expuesto a fricciones. Opera varias divisiones con realidades geológicas y operacionales distintas, varias en transición estructural, lo cual aumenta la probabilidad de cuellos de botella, mantenimientos mayores y desviaciones de plan minero”.
El liderazgo alcanzado por Escondida este año, sin embargo, puede ser transitorio. El analista de Cesco planteó que, en el mediano plazo, BHP proyecta una menor ley promedio (unos 0,85%) y tiene un pronóstico de entre 1.150 mil y 1.250 para el año fiscal 2026, inferior al año fiscal recórd de de 2025, terminado en junio pasado, cuando la compañía produjo 1.305 miles de toneladas, su mayor cifra en 17 años.
Aquello, agrega Cifuentes, “sugiere una producción a la baja si no se compensa con más mineral, mejores recuperaciones o expansiones”.
El pronóstico es menor aún a futuro: BHP prevé que la producción promedio de los años fiscales 2027 a 2031 será de entre 900 mil y 1 millón de tonelades.
Producción de Codelco
Pese a lo anterior, la producción de Codelco aumentó 0,7% a octubre de este año, pasando de 1.118 mil toneladas en 2024 a 1.127 mil toneladas de cobre ahora.
Chuquicamata, Radomiro Tomic y Ministro Hales aumentaron su producción 5,8%; Salvador reportó un crecimiento de 1.727%, influido por el rump up que comenzó la estatal en diciembre de 2024; Andina bajó 8,2%; El Teniente también disminuyó 8,7% y Gaby cayó 23,6%. La baja de esta última, explicó Codelco en su análisis razonado de septiembre, se debe al empeoramiento de las leyes y el impacto en su recuperación.
Específicamente, en octubre, la producción de Codelco bajó 14% versus el mismo mes de 2024, elaborando 111 mil toneladas en el periodo de este año.
Cifuentes indicó que las expectativas productivas de las coligadas de la estatal -El Abra, Anglo American Sur y QB- “no son tan auspiciosas para los próximos años, sobre todo las dos primeras, debido particularmente a caídas de leyes en el caso de Anglo Sur, como a temas más operacionales, como ha sucedido con Quebrada Blanca”.
“Claramente una vez recuperada la producción de Quebrada Blanca y que entre en operación Los Bronces Integrado, más el desarrollo conjunto entre Los Bronces y Andina, los aumentos productivos podrían ser importantes. Pero este escenario necesita de mejoras en las operaciones con más complicaciones productivas de Codelco, como lo son Teniente, Salvador y Gabriela Mistral”, concluyó el exCochilco.
Las ganancias de Escondida
Escondida dio a conocer este martes sus resultados financieros correspondientes a septiembre. La minera obtuvo ganancias por US$3.777 millones entre enero y septiembre de 2025, un 45% más que los US$ 2.606 millones del mismo lapso de 2024.
Los ingresos de la minera alcanzaron a US$10.587 millones, un alza de 22%, mientras los costos (excluidos los costos financieros netos) totalizaron US$4.111 millones, un 2% más.
Escondida pagó US$ 2.569 millones en impuesto a la renta e impuesto específico minero, 49% por sobre 2024.
A septiembre, Escondida había producido 990 mil toneladas, 10% más que en 2024 “debido principalmente a una mayor producción de concentrado de cobre por un aumento esperado en la ley de mineral y mayor cantidad de mineral alimentado a las plantas concentradoras”.
Fuente/Pulso/LaTercera
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Moody’s y victoria de Kast: enfoque en desregulación e inversión “respaldaría las perspectivas de crecimiento de Chile”
La evaluación de la agencia subraya que ciertas características estructurales de Chile, como la estabilidad institucional del país, continuarán siendo pilares de su fortaleza.
El triunfo de José Antonio Kast en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Chile marca un cambio que, según la perspectiva de la agencia de calificación de riesgo Moody’s Ratings, podría ser positivo para la economía.
Kathrin Muehlbronner, senior vice president de Moody’s Ratings, proyectó que el futuro gobierno se enfocará en medidas que “respaldarían las perspectivas de crecimiento económico de Chile”.
De acuerdo con Muehlbronner, la próxima administración “probablemente aumente el enfoque en la desregulación y el fortalecimiento de las condiciones para la inversión local y extranjera”, elementos que, a juicio de la analista, son clave para impulsar el crecimiento.
A esto se suma, además, un énfasis en “los esfuerzos por mejorar la seguridad”.
La evaluación de la agencia subraya que ciertas características estructurales de Chile continuarán siendo pilares de su fortaleza.
“La estabilidad institucional del país, la formulación de políticas basada en normas y la apertura al capital extranjero seguirán siendo fortalezas clave”, afirmó.
Un punto crucial del análisis de Moody’s se centra en la aplicación de las promesas de campaña más ambiciosas, especialmente en el ámbito fiscal.
Muehlbronner advirtió que algunas de las propuestas “más controvertidas” del programa de Kast, como la intención de financiar recortes al impuesto sobre la renta corporativa mediante “reducciones significativas, aún no especificadas, del gasto en los primeros 18 meses”, probablemente se verán moderadas.
La razón principal de esta moderación radica en la composición del Poder Legislativo. La experta de Moody’s destacó la fragmentación del Congreso que resultó de las elecciones del mes pasado, lo que obligará al nuevo gobierno a negociar y atenuar las iniciativas que requieran aprobación parlamentaria.
Compromiso fiscal
En paralelo con las promesas de recortes, Moody’s Ratings espera que el nuevo gobierno mantenga el compromiso con la tradición de política fiscal prudente de Chile.
Esto implica un enfoque en reducir el déficit presupuestario, estabilizar la deuda pública y restablecer los colchones fiscales.
Finalmente, la agencia puso la mirada en un plazo específico que será clave para entender la estrategia fiscal definitiva del gobierno de Kast.
“El nuevo gobierno debe presentar sus planes fiscales a mediano plazo dentro de los 90 días posteriores a la toma de posesión, lo que proporcionará una mayor comprensión de su estrategia de política fiscal”, indicó Muehlbronner.
Fuente/Pulso/LaTercera
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José Antonio Kast se impone con amplia ventaja y convoca a un acuerdo nacional para “recuperar” Chile
Con casi 18 puntos de diferencia, José Antonio Kast ganó la segunda vuelta ante Jeannette Jara y se transformó en el presidente electo del país. En su primer discurso aseguró que hará un gobierno «para todos los chilenos». Este lunes se reunirá con el Mandatario Gabriel Boric y con todos los partidos de la oposición.
A 17.44 de la tarde, parte de la familia de José Antonio Kast llegó con cotillón en mano al Partido Republicano, donde el abanderado esperó los resultados de la segunda vuelta presidencial. Antes de que cerraran las mesas, en el lugar se preparaban para celebrar.
A las 18.18, cuando empezaron los primeros conteos de votos, ya se escuchaban los gritos de dirigentes que se sentían triunfadores y empezaron a corear el tradicional “ceacheí…”. Al rato, además, llegó comida al recinto: pizzas y bebidas para los republicanos y distintos dirigentes de los partidos políticos de oposición que se congregaron en el lugar.
Y es que Kast estaba convencido de que, en su tercera postulación a La Moneda, iba a lograr imponerse ante la carta del oficialismo y la DC, Jeannette Jara. Y así fue.
La victoria del líder republicano supone, además, un reordenamiento en las fuerzas de derecha. Aunque su origen es de la UDI, Kast es considerado una figura de la derecha no tradicional, en las antípodas de Sebastián Piñera, el único líder del sector que había conseguido, en dos ocasiones, llegar a la Presidencia de la República, rompiendo la hegemonía de la izquierda.
De acuerdo al Servicio Electoral (Servel), con el 99,85% de las mesas escrutadas, el republicano ganó con el 58,16%, es decir, 7.252.410 de los votos por sobre un 41,84% de Jara, quien consiguió 5.216.289 de sufragios.
La amplia distancia, si bien estuvo dentro del rango esperado, lo cierto es que fue menor de lo que algunos republicanos sinceraron públicamente que querían. La secretaria general del partido, Ruth Hurtado, dijo el domingo por la mañana, en entrevista con CNN Chile, que “yo he hablado siempre entre 37-39% para Jeannette Jara, y José Antonio (Kast) sobre 58%. Esperamos que sea así”.
Incluso, algunos en el mejor de los escenarios apostaron por replicar los resultados que se obtuvieron en el plebiscito constitucional del Apruebo-Rechazo de 2022, comicios en que la última opción alcanzó el 62%.
Kast arribó a la casona de Presidente Errázuriz cerca de las 17.55. Su llegada tuvo una pequeña controversia: parte de su equipo intentó tapar su llegada y con unos papeles se interpuso ante las cámaras de medios de comunicación que se encontraban apostados en el lugar.
Pasadas las 19.00, el republicano recibió el llamado telefónico de Jara, quien reconoció rápidamente su derrota. Un poco después, a las 19.30, el timonel del Partido Republicano, Arturo Squella, abordó el triunfo.
“Da la impresión de que Chile hoy día se configura en razón de ese 60/40 que conocimos años atrás (…). Eso lo tomamos con mucha responsabilidad, lo tomamos con humildad”, sostuvo.
Y añadió, en línea con el discurso que en los días previos empezaron a instalar, que “a este gobierno de emergencia están convocados todos quienes hoy día se encuentran en la oposición (…). Cada una de las personas, fuerzas políticas, que se nos sumó en la segunda vuelta, tiene que sentir este gobierno como propio”.
En medio de sus palabras llegó parte de la familia Piñera-Morel a celebrar al lugar. Entre ellos, los hijos del expresidente Sebastián Piñera, Magdalena y Sebastián.
Luego, Kast recibió otros llamados de felicitaciones, entre ellos, el de la exmandataria Michelle Bachelet y del Presidente Gabriel Boric, quien deberá traspasar la banda presidencial el próximo 11 de marzo, manteniendo la tendencia de los últimos 20 años en el país, de la alternancia en el poder entre izquierda y derecha.
“Siempre estaré a disposición para poder colaborar con los destinos de la patria”, fue unas de las palabras del Mandatario al republicano, durante su diálogo que se extendió por cinco minutos.
Kast le respondió, entre otras materias, que “después del 11 de marzo me interesaría también mucho contar con sus opiniones, con su mirada de lo que es el país”.
Más tarde, el presidente electo afinó los últimos detalles de su discurso, el que preparó con uno de sus principales asesores, Cristián Valenzuela, con quien también alistó el recibimiento a Jara. La carta oficialista arribó, junto a personeros de su comando, cerca de las 21.00 a la casona, ubicada en Las Condes, para felicitarlo presencialmente. Ambos estuvieron reunidos por algunos minutos.
A las 21.48, Kast se subió al escenario y entregó su primera alocución. El discurso que tenía preparado, de cinco páginas, lo tuvo que modificar e improvisar debido a que hubo problemas con el teleprompter.
“Voy a pedirles a los del teleprompter que despierten, porque me acuerdo de casi todo, pero no de todo”, dijo casi al inicio de su intervención.
Así, en una alocución que duró un poco más de 50 minutos, recalcó que “voy a ser el presidente de todos los chilenos, sin exclusión”. En ese sentido, destacó que dejaría la militancia del Partido Republicano.
Además, resaltó que busca recuperar al país. “Este mandato no permite demoras, Chile va a tener un cambio real que ustedes van a empezar a percibir prontamente. Tengo que ser muy honesto desde el primer día, aquí no hay soluciones mágicas. No cambia todo de un día para otro, lo que sí, las cosas pueden ir mejorando. Vamos a tener un año muy duro, porque las finanzas del país no están bien. Recuperar el país requiere el esfuerzo de todos”, manifestó.
Durante su intervención, Kast también hizo gestos a Johannes Kaiser -quien sorprendió con un acto paralelo de celebración en Providencia- y Evelyn Matthei, a quienes les agradeció por su apoyo. También relevó la figura de Franco Parisi, y destacó a Jara y a los expresidentes de la República.
Casi al final de su discurso, el mandatario electo señaló que convocará a grandes acuerdos nacionales para solucionar los problemas de la ciudadanía. “Mi desafío, nuestro desafío, es construir una mayoría de gobernabilidad, pero no desde el cuoteo, sino desde el acuerdo en lo esencial. Yo no quiero una coalición para la foto, quiero impulsar un acuerdo nacional para resolver los grandes asuntos que preocupan a la ciudadanía, y ese acuerdo no es solo con partidos. Es con regiones, con alcaldes, con universidades, con científicos, con gremios, con emprendedores, con trabajadores. Es con todos los ciudadanos que añoramos recuperar nuestro país”, recalcó.
Las horas previas
El abanderado republicano llegó a votar antes de las 10 de la mañana al Colegio Ana María Mogás, en la comuna de Paine, acompañado por su esposa, María Pía Adriasola. Allí, evitó darse como ganador y aseguró que hoy “es el día de la ciudadanía, no es el día de la política (…). Quien gane, sea Jeannette Jara o sea yo, va a tener que ser presidenta o presidente de todos los chilenos”.
También adelantó lo que será parte de su trabajo durante el lunes con los partidos que lo respaldaron para el balotaje. Y es que en el comando republicano, más que mirar la elección, ya llevan varios días enfocados en empezar a preparar el trabajo para la instalación del gobierno y los equipos que acompañarán a Kast en el futuro gabinete.
La larga y cuidada campaña de Kast
A diferencia de sus otras apuestas presidenciales, en 2017 y 2021, la tercera campaña de Kast se caracterizó por mantener una estrategia más cuidada y diseñada paso a paso para los cerca de nueve meses que duró el despliegue.
El abanderado arrancó su campaña en una posición compleja, muy lejos del primer lugar que por ese entonces ostentaba Evelyn Matthei. Durante los primeros meses del año, las encuestas de opinión lo posicionaban como el tercer candidato de derecha, detrás de la aspirante de Chile Vamos y el diputado Johannes Kaiser.
Por esos meses, la irrupción del libertario era mirada con preocupación en el comando republicano. El parlamentario no solo se proyectaba como uno de los candidatos fuertes -directamente a costa del votante de Kast-, sino que también había conformado en un periodo breve su colectividad, el Partido Nacional Libertario.
Lo anterior obligó a cambiar parte del diseño. Por ejemplo, pese a la decisión inicial de ir en una lista parlamentaria propia, republicanos se tuvo que sentar con libertarios y también socialcristianos para concretar un pacto de cara a las elecciones al Congreso y apostar para que, en ese escenario, más adelante Kaiser desistiera de su candidatura. Esto último, sin embargo, no ocurrió.
Algunos en la interna, incluso no miraban con malos ojos revaluar la posibilidad de hacer una primaria al menos junto al libertario, en caso de que la candidatura de Kast se mantuviera estancada. Sin embargo, llegó marzo, el republicano empezó su despliegue territorial y mayor presencia en la opinión pública. Con ello, de a poco logró posicionarse en la carrera. A mediados de mayo, ya había logrado alcanzar a Matthei en los sondeos.
Se trató de una estrategia simple. Una o dos veces por semana convocaban a la sede del partido para presentar parte de sus propuestas para llegar a La Moneda. “Plan Escudo Fronterizo”, “No Más Contribuciones”, “Más y Mejor Trabajo”, “Plan Renace” y “Plan Implacable” fueron parte de las primeras medidas que el republicano dio a conocer en materia de seguridad, economía y social.
Ese diseño, que lo mantuvo durante toda la campaña, se trató de una decisión estratégica: a diferencia de 2017 y 2021, la candidatura de Kast estaría solamente centrada en la implementación de un “gobierno de emergencia”. Las disputas políticas y otras materias que enredaron sus campañas previas quedaron totalmente fuera.
Por ejemplo, temas valóricos como el aborto, la eutanasia y también medidas como la eliminación del Ministerio de la Mujer y cualquier asunto relacionado con la dictadura militar quedaron absolutamente fuera del diseño presidencial. En cambio, pusieron el foco en materias de seguridad, inmigración y crecimiento económico, recalcando que esos asuntos son los de interés ciudadano.
En línea con lo anterior, y a medida que consolidaba su pole position dentro de las opciones de derecha, se vio a un candidato replegado, con apariciones más dosificadas, enfocadas en la presentación de propuestas y alejadas de los temas más políticos.
En la recta final de la campaña, y con el objetivo de evitar cualquier error no forzado, Kast no se arriesgó en los distintos debates presidenciales, donde concentró sus esfuerzos en detallar parte de su programa y apuntar contra la abanderada oficialista. Además, decidió no asistir a programas de corte más personal, lo que le generó varias críticas en el sector.
Esos cuestionamientos, de hecho, se incrementaron en la campaña para el balotaje, sobre todo tras su participación en el debate de la Archi, donde se le acusó de no responder por distintos temas, como indultos, eutanasia, inmigración y recorte fiscal. Esa estrategia, incluso, levantó críticas desde Chile Vamos.
Ese, en todo caso, no fue el único flanco con el que lidió en la campaña. Recordada es la polémica que lo enfrentó con el comando de Evelyn Matthei durante la primera vuelta, después de que la abanderada de Chile Vamos denunciara a su partido de levantar una campaña en su contra a través de redes sociales para instalar que tenía alzhéimer.
A ello se sumaron también algunas de sus propuestas, como la que busca un recorte fiscal de seis mil millones de dólares en 18 meses; el “Chao préstamo” de la reforma previsional, lo que lo ha enfrentado con Chile Vamos; la expulsión de inmigrantes ilegales, que le ha significado emplazamientos desde su propio sector por aclararla.
Su primer día como presidente electo
En su primera jornada como presidente electo, Kast encabezará un desayuno, a las 9.00, con vecinos de Buin. Luego, a las 11.30, se trasladará al Palacio de La Moneda para reunirse con el Presidente Gabriel Boric.
Lo hará acompañado, entre otras personas, de su esposa, Pía Adriasola, a quien durante su alocución destacó como la próxima primera dama. Esto, en un contexto en que esa figura, durante esta administración, se eliminó.
A las 13.30, en tanto, liderará un primer encuentro con Chile Vamos, Demócratas, Amarillos, libertarios y socialcristianos, con el objetivo de conformar una especie de comité político en que se revisen las principales decisiones de cara al gobierno. En esa instancia -afirman fuentes del comando- la idea es que Kast asuma un rol preponderante.
Fuente/LaTercera
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