Noticia País
Gran minería acentúa el ciclo vicioso de la sobreoferta de materias primas
Proyectos gigantes, como el de Cerro Verde en Perú, suman presión sobre los precios:
Los inversionistas que apostaron a un aumento constante de la demanda al respaldar a las mineras han pagado caro su error: los precios de las acciones se han derrumbado y los dividendos se han suspendido.
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En este desierto volcánico, un polvoriento paisaje lunar patrullado por murciélagos, serpientes y guanacos, la mayor minera de Estados Unidos se suma a una nueva y poderosa tendencia en el sector de recursos naturales: las superminas. La estrategia, sin embargo, podría estar llevando la minería a la ruina.
Freeport-McMoRan Inc. está completando una expansión de US$ 4 mil millones que triplicará la producción de su mina de cobre Cerro Verde, para transformar una diminuta mina estatal que arrojaba pérdidas en uno de los cinco mayores productores del metal rojo del mundo.
Los gigantescos concentradores de concreto de Cerro Verde muelen el cobre que será empleado para fabricar ductos y cables en Asia, sumándose así a la producción de nuevas minas del resto del mundo y alimentando la ola de suministro que está agravando los problemas de un sector minero deprimido.
La desaceleración de China y otros mercados emergentes ha arrastrado los precios de los metales a una profunda caída, solo unos años después de que mineras e inversionistas apostaron miles de millones de dólares al llamado superciclo, un crecimiento aparentemente ilimitado de la demanda de commodities .
En ese entonces, las mineras estaban con los bolsillos llenos y se dedicaron a construir las minas más grandes de la historia, extrayendo mineral de hierro en Australia, Brasil y África Occidental, y cobre en Chile, Perú, Indonesia, Estados Unidos, Mongolia y la República Democrática del Congo. También expandieron la producción de minerales como el zinc, el níquel y la bauxita, el componente básico del aluminio.
El problema es que ahora estas minas gigantescas están prolongando el mal momento del sector. Su construcción es tan cara y son tan eficientes en la extracción del mineral que reducir la producción es inconcebible. Generan el efectivo necesario para pagar deudas y son costosas de mantener cuando no están produciendo. El resultado es que al agravar el exceso de producción, las mineras contribuyen a que los precios sigan cayendo.
El prolongado descenso de los precios ha obligado a las mineras a ejecutar dolorosos recortes de costos. Anglo American PLC, que completó en diciembre una supermina en Brasil que excedió su presupuesto en US$ 6 mil millones, anunció en diciembre 85 mil despidos, ventas de activos y la suspensión de su dividendo. Ese mismo día, Rio Tinto PLC, que había construido superminas en Australia, redujo sus planes de inversión. Glencore PLC suspendió su dividendo y realizó un aumento de capital de US$ 2 mil 500 millones como parte de un plan para reducir su deuda.
Freeport, con sede en Phoenix, Arizona, ha sentido la presión en carne propia. El presidente ejecutivo de la junta y cofundador James R. Moffett renunció el 28 de diciembre, meses después de que el inversionista activista Carl Icahn adquirió una participación importante. Moffett dedicó casi medio siglo a Freeport y sus antecesoras.
Cuando Cerro Verde quede completamente operativa este año, su producción ascenderá a mil millones de libras al año, equivalente a 3% de la producción mundial, pese a que la cotización del metal ronda sus niveles más bajos de los últimos seis años.
El impacto de minas como Cerro Verde es extenso e incluye una presión bajista sobre los precios de las materias primas hasta fines de la década, cuando se prevé que el suministro empiece a decaer a medida que las minas más antiguas finalmente dejen de operar. Los márgenes de ganancia de las empresas se están reduciendo, muchas de ellas han tenido que anunciar rebajas contables de sus activos y algunas de menor envergadura no tendrán más remedio que dejar de operar, según prevén agencias de calificación de riesgos y analistas.
Los inversionistas que apostaron a un aumento constante de la demanda al respaldar a las mineras han pagado caro su error: los precios de las acciones se han derrumbado y los dividendos se han suspendido. El índice de referencia S&P/TSX Global Mining Index ha caído 65% desde 2010.
Desde 2007, las mineras han dedicado más de US$ 100 mil millones al año a gastos de capital. La mayor parte del dinero ha financiado la construcción de superminas como las expansiones de Rio Tinto y BHP Billiton en la región de Pilbara, en Australia, que exigió el traslado por avión de miles de trabajadores a un desierto remoto, y el proyecto Minas Rio de Anglo American en Brasil, que incluyó un ducto de más de 520 kilómetros a través de 32 municipios.
Las inversiones siguen adelante, aunque se han moderado. Rio Tinto divulgó en diciembre un acuerdo de financiamiento de US$ 4.400 millones para Oyo Tolgoi, una supermina de cobre y oro en Mongolia.
«Después de casi tres décadas de tener que rogar para obtener capital, de pronto los bancos y los inversionistas les estaban lanzando dinero a las mineras e implorándoles que invirtieran en más y mayores proyectos», dice Dick Evans, ex director de Rio Tinto y actual presidente de la junta directiva del fabricante de aluminio Constellium NV. «Las mineras eran como niños en una tienda de golosinas».
Al mismo tiempo, nuevas tecnologías permitieron la construcción de instalaciones capaces de duplicar o triplicar la producción de cobre o hierro de la generación previa de grandes minas.
Cerro Verde, que ocupa más de 60 mil hectáreas, tiene dos minas que podrían llenar varios estadios, una planta de tratamiento de aguas de US$ 500 millones de unos 800 metros de largo, y dos concentradores gigantescos de concreto y acero que pueden extraer cobre de más de 360 mil rocas al día. La mina puede consumir cerca de 9% de toda la electricidad en Perú. Un tour dura seis horas.
Cerro Verde es tan grande que «estamos llegando al límite de espacio y del número de camiones que podemos poner en las rampas», dijo Red Conger, director de operaciones de la mina, en una reciente visita.
Incluso antes de que las mineras comenzaran a construir esta clase de minas gigantescas, las bajas tasas de interés contribuyeron a desatar una ola de fusiones y adquisiciones en un sector que durante mucho tiempo estuvo fragmentado con miles de operadores pequeños y medianos. Los grandes conglomerados globales como Rio Tinto, BHP, Glencore y Anglo American se expandieron, y Freeport pagó US$ 25 mil 900 millones por Phelps Dodge en 2007. «Compramos una compañía 2,5 veces mayor y eso solo fue posible debido al financiamiento barato», señaló Richard Adkerson, presidente ejecutivo de Freeport, en una entrevista en noviembre.
Freeport tenía solo una mina, pero era enorme: la de cobre y oro en Grasberg, Indonesia, desarrollada por Moffett, un sureño de EE.UU. conocido por sus imitaciones de Elvis Presley y su habilidad para forjar conexiones políticas en lugares remotos. Cerro Verde era una de las 11 propiedades mineras de Phelps Dodge, ubicada entre volcanes inactivos a unos 32 km de Arequipa.
Descubierta en el siglo XIX, Cerro Verde ni siquiera fue explotada en forma industrial hasta los años 70. Luego pasó a ser «una mina pequeña que había sido mal manejada por el Estado peruano», señala Carlos Gálvez, gerente de finanzas de Buenaventura, una firma peruana que en los 90 tuvo una participación minoritaria en la mina. El lugar carecía de suficiente electricidad y agua.
Adkerson y su equipo opinaban que Cerro Verde podía ser mucho más grande. Freeport determinó que la mina contenía el doble de cobre de lo estimado y empezó a trabajar en una expansión en 2008, cuando el precio era de US$ 3,94 la libra. La empresa interrumpió las obras en 2009, en medio de la crisis financiera, cuando la cotización del cobre cayó a US$ 1,40 la libra, y revivió la iniciativa en 2010. Demoró tres años en obtener los permisos y desarrollar un plan de ingeniería que aprovechara al máximo las nuevas tecnologías y proveyera el agua necesaria para una mina de tal magnitud.
Las mineras consideran a Perú uno de los países más difíciles de navegar para un inversionista extranjero, con su larga historia de activismo antiminero desde que los locales combatieron el pillaje de los españoles en el siglo XVI.
Para conseguir los permisos, Freeport construyó una planta de tratamiento de aguas de US$ 500 millones para servir a la mina y diseñó y financió una planta separada de US$ 125 millones que limpia el agua de un río para Arequipa.
Freeport tuvo que buscar el respaldo de autoridades locales, incluyendo al arzobispo. No fue lo único. Los habitantes de un barrio pobre recuerdan que en 2010 recibieron pelotas de fútbol para los niños y muñecas Barbie para las niñas, cortesía de Freeport. La empresa dijo que también patrocina programas educacionales.
Las obras no comenzaron hasta marzo de 2013. Sin embargo, conforme la economía china se desaceleraba y nuevas fuentes de producción se ponían en marcha, el cobre ya se encaminaba a otro ciclo de precios bajos, tras haber tocado su máximo de US$ 4,48 por libra en febrero de 2011. La complejidad del proyecto dificultó su avance. «Necesitamos 10 meses y medio solamente para crear el espacio plano necesario para construir», señala Red Conger, director de operaciones a cargo de la mina. Cerro Verde se ubica en una zona sísmica y todas las construcciones son diseñadas para soportar un terremoto de 9,5 grados en la escala de Richter.
Un proyecto de estas dimensiones no habría sido ni posible ni rentable hace algunos años, aunque los precios del cobre hayan sido altos, enfatiza Evans, el ex director de Rio Tinto. «Ahora hay camiones más grandes, taladros más rápidos y equipo de procesamiento controlado por computadora que puede apoyar minas a mayor escala», observa.
El software de monitoreo, por ejemplo, detecta rápidamente problemas en los camiones, que pueden ser reparados antes de ser reemplazados, lo que ahorra costos.
La escala de Cerro Verde mantiene bajos los costos operativos, que son inferiores a US$ 1,50 por libra. Eso significa que aunque los precios ronden los US$ 2 la libra, su menor nivel en seis años, la mina genera ganancias operativas.
Es una de las minas más baratas de operar de Freeport, de modo que «habría que cerrar muchas minas antes de esta», dice el presidente de Cerro Verde, Bruce Clements. La producción de minas gigantescas, sin embargo, contribuye a que los precios de los metales sigan por los suelos. Después de registrar ganancias durante 15 trimestres consecutivos, Freeport anunció pérdidas en los últimos tres. Su deuda asciende a US$ 20 mil 700 millones, la mayor parte de la cual se acumuló durante las adquisiciones en 2013 de las energéticas McMoRan Exploration Co. y Plains Exploration & Production Co. en operaciones valoradas en US$ 19 mil millones.
«Estamos en un lugar complicado», reconoce Adkerson. «Nuestra deuda es excesiva y tenemos que presentar estrategias de negocios para gestionar nuestras finanzas en un entorno difícil».
-Ryan Dube contribuyó a este artículo.
Mal momento
El problema es que ahora estas minas gigantescas están prolongando el mal momento del sector. Su construcción es tan cara y son tan eficientes en la extracción que reducir la producción es inconcebible.
Fuente: El Mercurio/ www.chilemineria.cl
Crecimiento
Anglo American y Codelco acuerdan el camino para sumar 2,7 millones de toneladas de cobre adicionales
“Este acuerdo representa una forma más eficiente y responsable de desarrollar uno de los principales distritos cupríferos del mundo. Nos permite aprovechar mejor infraestructura existente, capturar mayores beneficios para Chile y avanzar con una visión de largo plazo basada en la excelencia operacional, la sostenibilidad y el uso responsable de los recursos”, comentó el presidente del directorio de Codelco, Bernardo Fontaine.
Anglo American plc (“Anglo American”), a través de su filial Anglo American Sur S.A., de la cual posee el 50,1%, y Codelco, anuncian el cierre del acuerdo definitivo para implementar un Plan Minero Conjunto en sus respectivas minas de cobre Los Bronces y Andina en Chile, tras la obtención de las aprobaciones regulatorias y de libre competencia necesarias, así como el cumplimiento de las condiciones precedentes. El anuncio de hoy da continuidad al acuerdo histórico firmado y anunciado por Anglo American y Codelco en septiembre de 2025.
Se espera que el Plan Minero Conjunto permita liberar 2,7 millones de toneladas adicionales de cobre durante un período de 21 años, lo que equivale a aproximadamente 120.000 toneladas anuales adicionales de producción de cobre a bajo costo, con una inversión de capital mínima, y la generación de al menos US$ 5.000 millones en valor incremental antes de impuestos, el cual será compartido entre ambas compañías. La implementación del Plan Minero Conjunto permanece sujeta a la obtención de los permisos ambientales correspondientes, actualmente prevista a más tardar para el año 2030.
Duncan Wanblad, CEO de Anglo American, señaló: “Nuestro acuerdo con Codelco demuestra lo que es posible cuando trabajamos en asociación para liberar sinergias industriales de alto impacto, generando un valor significativo y más toneladas de cobre tanto para ambas compañías como para Chile. El siguiente hito importante para Los Bronces – Andina es la obtención oportuna de los permisos, lo que nos permitirá comenzar a generar el volumen y valor adicional que buscamos, en beneficio de todos nuestros grupos de interés y de Chile”.
“Al integrar los planes mineros de Los Bronces y Andina, estamos liberando una de las oportunidades de adyacencia de cobre más significativas del mundo. Este tipo de adyacencias es poco común y pone de relieve el papel que puede desempeñar un desarrollo responsable, basado en alianzas para apoyar la ambición de Chile de aumentar la producción nacional de cobre hasta alcanzar 6 millones de toneladas anuales al año 2030”, complementó Wanblad.
Bernardo Fontaine, presidente del Directorio de Codelco, comentó que “este acuerdo representa una forma más eficiente y responsable de desarrollar uno de los principales distritos cupríferos del mundo. Nos permite aprovechar mejor infraestructura existente, capturar mayores beneficios para Chile y avanzar con una visión de largo plazo basada en la excelencia operacional, la sostenibilidad y el uso responsable de los recursos. Es un ejemplo concreto de cómo la colaboración puede generar más valor sin renunciar al rigor, la disciplina y el compromiso que hoy exige Codelco”.
“El Plan Minero Conjunto Andina–Los Bronces refleja los principios que hoy orientan a Codelco: seguridad; maximizar los excedentes para el Fisco, lo que implica rentabilizar las operaciones buscando no aumentar la deuda; ordenar la casa con mano firme y transparencia, y fortalecer la sostenibilidad”, agregó Fontaine.
Las compañías también establecieron principios para guiar la implementación del Plan Minero Conjunto, incluyendo criterios de sostenibilidad que resguardan los programas sociales, y el cumplimiento de los compromisos ambientales vigentes.
Tanto Anglo American como Codelco mantendrán la flexibilidad para desarrollar proyectos propios de manera independiente, incluyendo el avance de sus respectivos recursos subterráneos, durante la vigencia del Plan Minero Conjunto, de forma coordinada y adecuada.
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Business
COCHILCO ELEVA EL PRECIO PROMEDIO DEL COBRE A US$ 5,55 LA LIBRA PARA EL AÑO 2026
En tanto que, para 2027 también prevé un alza en la cotización del metal, el cual promediaría US$ US$ 5,10 por libra.
La Comisión Chilena del Cobre (Cochilco) entregó este martes las nuevas proyecciones de precio, demanda y oferta del metal para los años 2026 y 2027, contenidas en el Informe de Tendencias del Mercado del Cobre, correspondiente al primer trimestre de este año.
El biministro de Economía y Minería, Daniel Mas, señaló que “Cochilco elevó el precio promedio del cobre para 2026 a US$5,55 la libra; y a US$5,10 la libra para 2027, niveles históricamente altos que reflejan una demanda mundial sólida y un mercado con estrechez de oferta, en línea con los factores que explican los recientes niveles récord alcanzados por el precio del metal. Esta es una clara señal de que el mercado global continúa con una oferta inestable y episodios recurrentes de estrechez de suministro para la transición hacia energías renovables, la electromovilidad y el desarrollo de nuevas tecnologías e inteligencia artificial, que seguirán impulsando una mayor necesidad de cobre en el mundo”.
Agregó que “esta es una buena noticia para Chile porque un escenario de precios altos fortalece los ingresos fiscales y reafirma el rol estratégico de Chile como principal productor mundial de cobre. Al mismo tiempo, este contexto nos desafía a seguir avanzando en productividad, continuidad operacional y desarrollo de nuevos proyectos para mantener el liderazgo de nuestra minería”.
Respecto a la demanda, la vicepresidenta ejecutiva (s) de Cochilco, Claudia Rodríguez, señaló que China seguiría siendo el principal soporte del consumo global de cobre, aunque con menor dinamismo por la debilidad inmobiliaria y una recuperación industrial más gradual. Agregó que India mantendrá una expansión relevante, Estados Unidos aportaría por infraestructura eléctrica, centros de datos y manufactura crítica, mientras Europa y Japón mostrarían una recuperación más moderada.
En este contexto, sostuvo que para el año 2026 el consumo mundial del cobre refinado crecería 1,5%; y 2,3% en 2027, alcanzando 28,2 y 28,8 millones de toneladas, respectivamente.
Oferta de cobre
Desde la perspectiva de la oferta, el informe de Cochilco señala que se prevé que la producción mundial de cobre mina llegue a 23,3 millones de toneladas en 2026, lo que representa un alza de 0,5%; mientras que en 2027 la producción alcanzaría a 24,39 millones de toneladas con una expansión de 4,7%. Este mayor dinamismo estaría impulsado principalmente por un grupo reducido de países, entre ellos República Democrática del Congo, Zambia, Mongolia, Canadá y Estados Unidos.
No obstante, el informe advierte que las proyecciones continúan sujetas a importantes factores de riesgo, asociados a la puesta en marcha efectiva de proyectos mineros, a la continuidad operacional de las faenas, la disponibilidad de insumos críticos, así como a las condiciones regulatorias y logísticas de cada jurisdicción.
En este contexto, el mercado mundial de cobre refinado continuaría mostrando un escenario de estrechez. Luego de registrar un déficit estimado de 124 mil toneladas en 2025, se proyecta un leve superávit de 12 mil toneladas en 2026 y uno moderado de 153 mil toneladas en 2027.
Chile
Por su parte, Chile conservará su posición como principal productor mundial de cobre, con una participación cercana al 22% de la producción global. No obstante, se prevé una disminución de 2,0% en la producción nacional durante 2026, hasta alcanzar 5,3 millones de toneladas, seguida de una recuperación de 4,0% en 2027, con una producción estimada de 5,5 millones de toneladas.
“La caída proyectada para 2026 responde principalmente a menores leyes minerales, mantenciones programadas, restricciones operacionales y a un débil desempeño registrado al inicio del año”, explica el Informe.
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Noticia País
CÓMO PRODUCIR UN MILLÓN DE TONELADAS DE COBRE FINO AL AÑO EN CHILE
Por: Manuel Viera / Presiente de la Cámara Minera De Chile / Ceo de Metaproject group
Alcanzar esa cifra desde una sola compañía o un nuevo polo productivo —equivalente a cerca del 18% de la producción nacional de 2025— exige una combinación de proyectos estructurales, energía limpia, agua desalada, capital humano calificado y una agenda regulatoria que reduzca los plazos de tramitación. Un análisis de los caminos posibles, los costos y los obstáculos.
La pregunta parece sencilla, pero contiene la totalidad del debate minero chileno de la próxima década: ¿Cómo se produce hoy un millón de toneladas anuales de cobre fino en Chile? La respuesta nunca es solo geológica.
Para dimensionar el desafío conviene partir por las cifras oficiales. Según los datos de la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco), la producción nacional cerró 2025 en 5.415.271 toneladas de cobre fino, lo que representó una caída de 1,6% respecto a 2024. Codelco —en sus siete divisiones propias— totalizó 1.334.389 toneladas, mientras que Minera Escondida, de BHP, alcanzó 1.345.132 toneladas, superando por primera vez a la estatal en su nivel corporativa.
Producir un millón de toneladas anuales como meta autónoma —ya sea como nuevo polo productivo, como aporte incremental a una compañía existente, o como objetivo de una mediana minería expandida— implica replicar prácticamente la escala de la mayor mina del mundo. Es, en términos prácticos, construir casi una segunda Escondida.
LA ECUACIÓN GEOLÓGICA: DÓNDE ESTÁN LAS TONELADAS
Chile concentra cerca del 24% de la producción mundial de cobre (ha ido cayendo progresivamente) y posee las mayores reservas conocidas del planeta. Sin embargo, la ley promedio del mineral —el porcentaje de cobre contenido en la roca— ha caído de manera sostenida durante las últimas dos décadas, desde valores cercanos al 1% en yacimientos emblemáticos a un rango actual de 0,5% a 0,7% en la mayoría de las grandes operaciones. Eso significa que producir más cobre fino exige mover más roca, gastar más energía y consumir más agua por cada tonelada obtenida.
Si ponemos como meta alcanzar un millón de toneladas anuales, las cifras gruesas son elocuentes: a una ley media de 0,6%, se requiere procesar cerca de 170 millones de toneladas de mineral al año, lo que equivale a una concentradora de aproximadamente 460 mil toneladas por día. Solo Escondida, Collahuasi y Chuquicamata operan en ese rango.
Existen tres rutas para llegar al objetivo. La primera es la expansión de yacimientos existentes mediante nuevas concentradoras o proyectos de continuidad operacional —el camino que hoy domina la cartera de inversión nacional—. La segunda es la entrada en operación de proyectos greenfield, que en Chile son escasos y enfrentan plazos de permisos de hasta una década. La tercera, menos comentada, es la incorporación de minería subterránea masiva mediante block caving, técnica que permite extraer recursos profundos a costos competitivos, como hacen El Teniente, Chuquicamata Subterránea y, próximamente, Andina Traspaso. Pero lo más grave la falta de nuevos yacimientos que agreguen mayor producción de cobre fino.
LA CIFRA COMO RETO1.000.000 de toneladas de cobre fino al año Equivale a cerca del 18,5% de la producción chilena de 2025 (5,41 millones de toneladas) y aproximadamente al 4,5% de la producción mundial. Para alcanzarla con una ley media de 0,6% se requeriría procesar unas 170 millones de toneladas de mineral al año. |
EL CAPITAL: LA INVERSIÓN QUE EL MILLÓN DE TONELADAS EXIGE
La cartera de inversión minera 2025-2034 publicada por Cochilco totaliza 104.549 millones de dólares, el mayor monto en más de una década. De ese total, el 89,8% corresponde a proyectos de cobre y el 81% son iniciativas brownfield —es decir, expansiones o reemplazo de reservas consumidas, o reposiciones de minas en operación—. ¿Los grandes proyectos greenfield, capaces por sí solos de aportar cientos de miles de toneladas adicionales, son escasos, entonces cuál es la estrategia?
Para un nuevo polo productivo de un millón de toneladas, las referencias internacionales recientes sitúan la inversión inicial en torno a los 12.000 a 18.000 millones de dólares. Quellaveco, en Perú, requirió cerca de 5.500 millones para una capacidad de 300.000 toneladas. Quebrada Blanca Fase 2, de Teck, demandó más de 8.500 millones para una producción cercana a 285.000 toneladas anuales. Escalar a un millón implica multiplicar esa magnitud, asumiendo además que el yacimiento exista y que la fase de exploración esté resuelta, lo que normalmente toma entre siete y doce años o más.
LA ESTRUCTURA DEL CAPEX
La distribución típica del capital en un proyecto de esta envergadura asigna aproximadamente un 35% a la concentradora, 20% al rajo o mina subterránea, 15% a la infraestructura eléctrica e hídrica —incluyendo la planta desalinizadora y el acueducto—, 10% al puerto y manejo de concentrados, 8% a relaves y obras ambientales, y el restante 12% a contingencias, ingeniería y puesta en marcha.
El financiamiento de un proyecto de esa escala requiere consorcios, PFM Project Finance Multimoneda y, en muchos casos, asociaciones público-privadas como las que Codelco ha cerrado con Anglo American para el distrito Andina-Los Bronces, que liberará 2,7 millones de toneladas adicionales en 21 años, con cerca de 120 mil toneladas anuales en régimen.
LOS CUATRO INSUMOS CRÍTICOS: ENERGÍA, AGUA, PERMISOS Y PERSONAS
- Energía limpia y firme
Una operación de un millón de toneladas demanda entre 4.500 y 6.000 GWh anuales, dependiendo de la dureza del mineral y de la altura de la faena. La presión global por descarbonizar el cobre es ya un requisito comercial: los grandes compradores europeos y estadounidenses exigen huellas de carbono auditadas. Chile cuenta con una ventaja estructural —su matriz solar y eólica del norte— pero requiere resolver el problema de la firmeza, esto es, asegurar suministro las 24 horas. Los contratos PPA con almacenamiento en baterías y los proyectos de hidrógeno verde para el transporte minero son los caminos en construcción, y es la ruta correcta.
- Agua desalada
La industria minera chilena ha desplazado de manera acelerada el consumo de agua continental hacia el agua de mar desalada o de uso directo. Para una faena de un millón de toneladas se necesitan del orden de 1.500 a 2.000 litros por segundo de agua desalada, lo que implica una planta de gran escala —comparable a la planta Aguas Horizonte que Codelco construye en Tocopilla—, más un acueducto de impulsión que puede superar los 200 kilómetros y los 3.000 metros de elevación. Solo esta infraestructura supera con frecuencia los 2.000 millones de dólares.
- Permisología y comunidades
El cuello de botella de la última década no ha sido el capital ni la tecnología, sino los plazos de tramitación. Un proyecto de gran minería puede demorar entre 8 y 12 años desde el descubrimiento hasta la primera tonelada producida, con la mayor parte de ese tiempo concentrada en evaluación ambiental, consulta indígena y permisos sectoriales. La agenda de modernización regulatoria que el Gobierno y la industria han empujado apunta a reducir esos plazos en torno al 30%, lo que sigue siendo el factor más sensible para que la cartera proyectada se materialice. Desburocratizar las instituciones del Estado es clave
- Capital humano
Una operación de un millón de toneladas emplea de manera directa entre 4.000 y 6.000 trabajadores, y genera tres a cuatro veces ese número en empleo indirecto. La brecha de operadores especializados, mantenedores eléctricos, geólogos y profesionales de procesos es uno de los riesgos menos visibles del crecimiento. Las inversiones de Codelco involucran 45 millones de horas-hombre al año, una magnitud comparable a la construcción simultánea de tres líneas de Metro de Santiago.
ESTRATEGIA: TRES CAMINOS PARA LLEGAR AL MILLÓN DE TONELADAS
Camino A: la ruta brownfield
Es la opción más rápida y la que concentra la cartera actual. Sumar capacidad incremental en yacimientos en operación —Collahuasi 4ª línea, Nueva Concentradora Los Colorados de Escondida, El Teniente Nuevo Nivel Mina, Chuquicamata Subterránea, Rajo Inca, Andina Traspaso— permitiría aportar entre 600 mil y 900 mil toneladas adicionales hacia 2030. La ventaja: infraestructura existente, permisos parciales y curvas de aprendizaje resueltas. El riesgo: leyes en descenso y agotamiento de reservas conocidas, y mejorar la gobernanza de proyectos.
Camino B: la ruta greenfield
Implica desarrollar nuevos yacimientos. La cartera incluye iniciativas como Salares Norte (Gold Fields, ya en operación para oro), El Espino, Vizcachitas, Marimaca y la posible reapertura de Cerro Colorado. Ninguno por sí solo alcanza el millón de toneladas, pero su sumatoria, en un escenario favorable de permisos, podría aportar 300 a 400 mil toneladas en la próxima década.
Camino C: el block caving masivo
La minería subterránea de panel caving permite extraer cuerpos profundos —reservas más allá de los 1.000 metros— a costos por tonelada cercanos a los del rajo abierto. Es la apuesta estructural de Codelco para sostener su producción y la única vía técnicamente viable en yacimientos como Andina y El Teniente, que ya no admiten expansión a cielo abierto por restricciones físicas y ambientales. Sulfuros en profundidad de Andina debe estudiarse con claridad, y pensar en grande.
EL PRECIO DEL CU: VIENTO DE COLA, PERO NO PARA SIEMPRE
El cobre ha alcanzado niveles históricos. A comienzos de 2026, el metal rojo tocó los 13.000 dólares por tonelada en la Bolsa de Metales de Londres, su mayor precio en la historia, impulsado por la transición energética, la electrificación del transporte y la expansión de centros de datos para inteligencia artificial. Cochilco elevó su proyección de precio promedio para 2026 a 4,95 dólares la libra, y para 2027 estimó 5,00 dólares la libra. La Cámara Minera de Chile considera un precio para el 2026 en 5,01 U$/lb.
Ese contexto convierte cualquier proyecto razonablemente diseñado en económicamente atractivo. Sin embargo, la ex ministra de Minería, Aurora Williams, ha advertido que los niveles récord recientes no deben asumirse como un equilibrio permanente, y que el mercado sigue expuesto a variaciones relevantes ante perturbaciones acotadas. Los proyectos que se decidan hoy comenzarán a producir entre 2032 y 2035, en un escenario de precios cuya certeza es menor.
CONCLUSIÓN: UNA META POSIBLE, NO AUTOMÁTICA
Producir un millón de toneladas de cobre fino al año en Chile —ya sea como nuevo polo o como expansión consolidada de un actor existente, o como sumatoria de varios proyectos — es técnica y financieramente factible. La geología existe, el capital está disponible y los precios acompañan. Pero la materialización exige resolver simultáneamente cuatro frentes: la modernización del sistema de permisos, el actual ministro de Minería Daniel Mas está en ese desafío y es correcto, el suministro firme de energía descarbonizada, la infraestructura de agua desalada y la formación acelerada de capital humano.
La cartera 2025-2034 da los recursos. La pregunta es si Chile tendrá la capacidad institucional, política y técnica de ejecutarla en el plazo que la transición energética global y los compradores internacionales efectivamente exigen. La meta del millón de toneladas no es un titular: es un termómetro de la competitividad minera del país durante la próxima década.
Columna Opinión/Manuel Viera/Presiente de la Cámara Minera De Chile/ Ceo de Metaproject group Chile Minería www.chilemineria.cl www.facebook.com/chilemineria.cl/ twitter.com/CHILEMINERIA www.instagram.com/chilemineria #chileminería, #minería, #energía,#cobre,#centrocesco, #negocios,#aprimin
Industria & Proveedores
CHILE DEBE OPTAR DE MANERA URGENTE EN UNA POLÍTICA NACIONAL DE FUNDICIÓN Y REFINO
Por: Manuel Viera F./Presidente de la Cámara Minera de Chile
China comunicó oficialmente la suspensión de sus exportaciones de ácido sulfúrico a partir de mayo de 2026. La medida busca preservar el suministro interno durante la temporada alta de siembra, pero ocurre en un contexto crítico: la guerra en Medio Oriente ha interrumpido el flujo de azufre, insumo clave para su producción. La minería chilena se vuelve vulnerable a una disrupción global que no controla. La señal que encendió el mercado fue la información publicada por Bloomberg sobre el freno que China aplicaría a sus exportaciones de ácido sulfúrico.
La restricción de ácido sulfúrico desde China pega directo al corazón de la minería chilena. Con esto se demuestra lo vulnerable que es al igual que su producción de cobre, ahora que Chile paró dos fundiciones y la Fundición de Potrerillos que colapsó dejando una gran cantidad de producción de ácido sulfúrico, capacidad de diseño de 1500 ton, la pregunta que me hago: ¿Chile resolverá el problema estratégico de aumentar la capacidad de fusión en el país? Ese es un dilema buridano que el nuevo gobierno deberá decidir y rápido. Mi opinión es que sí y aún más, ir a la industria manufacturera directa con el foco en las fundiciones, creo que China no es un socio confiable, no le basta con el monopolio de las tierras raras, y otros minerales críticos.
Con esta medida, China, está haciendo tambalear la producción de cobre de los principales productores como Chile y Perú. La estrategia China es que no solo es el fabricante del mundo, sino también el productor y compra de muchos minerales críticos. ¿Acaso eso no lo ven las distintas autoridades cuya dependencia tarde o temprano les pasará la cuenta? Ahora está en una integración vertical en todo el mundo.
Cifras Claves
Las cifras mandan y dan un panorama de lo que pasa con esta medida que afecta a nuestra minería. Para 2025 la demanda chilena bordearía 8,2 millones de toneladas, frente a una oferta local de apenas 5,1 millones, Es decir, un déficit de ~3,1 millones de toneladas.
Cada año la industria chilena compra más de un millón de toneladas de ácido sulfúrico a China, según información de Bloomberg. En 2023 la región de Antofagasta concentró el 81,6% del consumo nacional de ácido sulfúrico y debió importar 4,443 millones de toneladas. El valor CIF de las importaciones llegó en 2023 a US$466 millones, el nivel más alto de la última década. La lixiviación de minerales oxidados es responsable de cerca del 20% de la producción de cobre del país.
Cochilco proyectó que en 2025 la elaboración de ácido sulfúrico caería 2,5%. Para 2026 y 2028 se anticipa una disminución de un promedio anual de 3,4%. Entre 2029 y 2033 la producción de ácido se mantendrá estable en los 5,7 millones de toneladas, con lo cual la brecha con el consumo total se acrecentará. Existe la posibilidad de que Noracid salga del mercado y con ello se pierdan 660.000 toneladas de ácido sulfúrico.
¿Por qué China toma esta desición?
China ya no ve el ácido sulfúrico como un subproducto menor de sus fundiciones, sino como una palanca económica y estratégica. Tres factores convergen: prioridad para su industria agrícola interna, el estrecho de Ormuz parcialmente bloqueado (Medio Oriente representa cerca de un tercio del suministro global de azufre), y el uso del ácido como herramienta geopolítica similar a las tierras raras. Es decir, al igual que los minerales de tierras raras, el ácido pasa a ser una moneda de cambio en la guerra comercial. ¿Y cuál más?
Entonces es una nueva estrategia China para dominar el mundo mediante minerales críticos. Chile debe diversificar su cartera de exportación e importación de insumos críticos y venta de Cobre y litio, ya no es opción es obligación.
Impacto Operativo en Chile
Esto explica por qué la noticia no se interpreta en Chile como una molestia comercial, sino como una amenaza directa al corazón operativo del cobre lixiviado La prohibición podría extenderse durante todo 2026 según los reportes de Acuity, y las mineras nacionales deberán buscar alternativas en un mercado internacional tensionado por la misma escasez de materia prima. El gran Boom de Chile obedeció a la producción de cátodos de cobre vía óxidos y ahora la producción solo alcanza cerca del 20 % y bajando, esto trae como consecuencia que el país debe aumentar la exploración geológica con innovación para reponer los oxido y generar nuevos proyectos.
Según Cochilco, las importaciones chilenas provienen de Perú, China y Corea del Sur. Con China fuera, la presión sobre Perú como proveedor será enorme.
Para concluir puedo señalar que este episodio expone una vulnerabilidad estructural de la minería chilena. La dependencia de un insumo crítico importado, sumado al petróleo. La solución de fondo pasa por aumentar la capacidad de fundición nacional (como el proyecto Nueva Paipote de ENAMI, y generar un polo de desarrollo desde Argentina), diversificar proveedores y desarrollar contratos de largo plazo con productores no-chinos. Explorar nuevos yacimientos de azufre.
Chile debe optar de manera urgente en una política nacional de fundición y refino, y así dar el paso para industrializar el cobre.
«La suerte es el cruce de la oportunidad con la preparación.» — Séneca.
Columna de Opinión/ Manuel Viera F./Presidente de la Cámara Minera de Chile Chile Minería www.chilemineria.cl www.facebook.com/chilemineria.cl/ twitter.com/CHILEMINERIA www.instagram.com/chilemineria #chileminería, #minería, #energía,#cobre,#centrocesco, #negocios,#aprimin
Noticia País
Día Internacional del Sueño: dormir bien, el pilar olvidado de la salud mental
Por Jacquelin Hormazábal, académica de Psicología UNAB.
Hablar de salud mental es cada vez más común, sin embargo, raramente mencionamos algo tan básico como el dormir bién. Vivimos en una época donde descansar pareciera ser un lujo, y quedarse despierto/a hasta tarde trabajando o mirando el celular se celebra como un signo de compromiso y productividad. Desde la Psicología sabemos que un sueño reparador es uno de los pilares fundamentales para el bienestar emocional y mental.
En el marco del Día Internacional del Sueño, que se conmemora un 13 de marzo, es prudente señalar que dormir bien no es solo “no estar cansado”, es un proceso biológico esencial en el que el cerebro limpia información innecesaria, organiza recuerdos y regula nuestras emociones.
Durante el sueño profundo, especialmente en sus fases REM y no REM, se activan mecanismos que depuran la información acumulada durante el día. Este procesamiento nocturno actúa como una especie de “higiene mental”, permitiéndonos integrar aprendizajes, gestionar el estrés y estabilizar el estado de ánimo. Las personas que duermen mal presentan mayor irritabilidad, dificultad para concentrarse y una menor tolerancia a la frustración, síntomas que, sostenidos en el tiempo, pueden abrir la puerta a trastornos afectivos y ansiosos.
Desde la terapia psicológica, también observamos cómo el insomnio puede ser tanto un síntoma como una causa. Las preocupaciones, el exceso de pensamiento rumiativo o una hiperactivación emocional suelen alterar el ciclo circadiano, pero, a su vez, la falta de descanso agrava la vulnerabilidad emocional, generando un círculo difícil de romper.
Por ello, intervenir en los hábitos de sueño —a través de la psicoeducación, la higiene del sueño y la regulación emocional— constituye una herramienta terapéutica de primer orden.
Dormir bien no es solo cerrar los ojos. Implica establecer una rutina estable, desconectarse de pantallas, respetar nuestros ritmos internos y concederse el derecho a descansar sin culpa. En tiempos donde el cansancio se normaliza y la ansiedad se multiplica, reivindicar el sueño como acto de autocuidado es, paradójicamente, una forma de resistencia psicológica. Quizás la próxima revolución por la salud mental comience, simplemente, por volver a dormir bien.
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