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EL LUGAR CON MÁS LITIO ESTÁ ARRUINANDO LA REVOLUCIÓN DE LOS AUTOS ELÉCTRICOS

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Un trozo de Sudamérica del tamaño de California está ahogando la producción del metal en un momento en que los fabricantes de baterías lo necesitan desesperadamente.


Aclamado como la Arabia Saudita del litio, este pedazo de terreno del tamaño de California representa alrededor del 55% de los depósitos conocidos del mundo del metal, un componente clave en las baterías de los autos eléctricos.

Como aprendió recientemente el gigante chino de los autos eléctricos BYD Co., aprovechar ese recurso puede ser un reto. A principios de este año, después de que la empresa obtuviera un contrato gubernamental para la extracción de litio, los habitantes de la zona salieron a la calle para exigir la anulación de la licitación por su impacto en el suministro de agua local. En junio, la Corte Suprema de Chile anuló la adjudicación, alegando que el gobierno no había consultado primero a los indígenas.

“Quieren producir más y más litio, pero nosotros somos los que pagamos el precio”, explicó Lady Sandón, presidenta de uno de los dos pueblos indígenas atacameños que presentaron una demanda contra la subasta. Una representante de BYD no hizo comentarios al respecto.

En el llamado Triángulo del Litio, que abarca partes de Chile, Bolivia y Argentina, se están produciendo retrocesos similares. La producción se ha visto afectada por los gobiernos de izquierda que buscan un mayor control del mineral y una mayor participación en los beneficios, así como por las preocupaciones medioambientales y el mayor activismo de las comunidades andinas locales, que temen ser dejadas de lado mientras los extranjeros se enriquecen.

En un momento de explosión de la demanda que ha hecho subir los precios del litio un 750% desde principios de 2021, los analistas del sector temen que Sudamérica pueda convertirse en un importante estancamiento para el crecimiento de los vehículos eléctricos.

“Hoy, todos los principales fabricantes de automóviles están completamente interesados en vehículos eléctricos”, dijo Brian Jaskula, un experto en litio en el Servicio Geológico de Estados Unidos. “Pero el litio puede no ser suficiente”, agregó.

En Bolivia, el gobierno nacionalizó su industria del litio hace años y aún no ha producido cantidades significativas del metal. México, un actor menor, también nacionalizó recientemente el litio. En Argentina, la producción está empezando a despegar.

En Chile, donde el litio ya está fuertemente controlado, el nuevo gobierno de izquierda del Presidente Gabriel Boric planea crear una empresa estatal de litio tras criticar las privatizaciones de materias primas realizadas en el pasado como un error. Una nueva constitución, si se aprueba en un plebiscito de salida en septiembre, reforzaría las normas medioambientales y los derechos de los indígenas sobre la minería.

“Se trata de un recurso estratégico para la transición energética”, aseguró la Ministra de Minería de Chile, Marcela Hernando. Recientemente, Hernando declaró ante el Congreso que, aunque el Gobierno no dispone de los conocimientos técnicos necesarios para extraer litio por sí mismo, insistirá en el control mayoritario de cualquier empresa conjunta con aquellas privadas.

Hace unos años, Chile era el mayor productor de litio del mundo, con una producción ligeramente superior a la de Australia. Mientras que el país latinoamericano ha ampliado la producción en sus operaciones existentes en un 80% desde 2016 a unas 140.000 toneladas anuales, no ha abierto una nueva mina en unos 30 años. Ahora produce aproximadamente la mitad que Australia, que ha cuadruplicado su producción en los últimos cinco años, según el USGS.

A diferencia del petróleo, que se produce en todo el mundo, el litio es menos común. América del Sur, Australia y China son los lugares clave. Fuera de Sudamérica, se extrae de la roca dura. En la región, el litio se encuentra en aguas subterráneas saladas que se evaporan con el sol tras ser bombeadas a grandes estanques artificiales. El litio de Sudamérica es menos costoso de producir, pero los mineros dicen que el inconveniente es que se tarda mucho más en construir una mina: unos ocho años.

A su vez, las autoridades chilenas y los ecologistas se preocupan por el impacto en el suministro de agua. Willy Kracht, subsecretario de minería de Chile, comentó recientemente que se necesitan hasta 2.800 metros cúbicos de agua para producir una tonelada de litio en Chile, frente a los 70 metros cúbicos de una tonelada de cobre.

Los ecologistas creen que la minería ha provocado que algunas lagunas cercanas se sequen, perjudicando a la población de flamencos salvajes que dependen de ellas para alimentarse de camarones y construir sus nidos. “El daño es irreversible”, afirma Cristina Dorador, bióloga que formó parte de la asamblea especial que redactó el borrador de la nueva Constitución de Chile.

Los mineros del litio niegan que sus operaciones hayan afectado a las lagunas, las cuales supervisan junto con las comunidades locales.

En 2017, Tim Fernback se mostró optimista sobre su proyecto de litio en Chile, un líder del libre mercado en la región que normalmente ha dado la bienvenida a los mineros extranjeros que extraen cobre y otros metales. Su empresa con sede en Vancouver, LiCo Energy Metals, adquirió una propiedad en el Salar de Atacama, un vasto salar rodeado de volcanes nevados.

Fernback, que fue director de operaciones de LiCo, dijo que se reunió con la población local para explicar los planes de la empresa y ofreció construir una planta para suministrar agua potable. Pensó que las reuniones habían ido bien. Cuando llegó el momento de perforar la superficie cubierta de sal, los residentes bloquearon las carreteras en señal de protesta, alegando problemas medioambientales. Creyendo que el proyecto era inútil, LiCo abandonó Chile en 2019.

“Se sentía como una puñalada por la espalda”, aseguró Fernback. “Entramos allí, nos gastamos un montón de dinero en la propiedad, de la que tuvimos que salir. ¿Quién más va a querer hacer eso?”.

Chile perdió su liderazgo mundial en litio en parte porque el Estado ha mantenido un estricto control desde la década de 1970, cuando la dictadura militar del general Augusto Pinochet lo declaró recurso estratégico por ser un componente de las bombas nucleares.

Las dos mineras de litio que operan aquí alquilan sus tierras a un organismo estatal, que limita la cantidad que pueden producir. La exportación también requiere un permiso especial de la agencia nuclear del gobierno.

Para ampliar su producción, la empresa estadounidense Albemarle Corp. firmó en 2016 un nuevo contrato que le obliga a pagar cánones de hasta el 40%, un nivel máximo en el sector. Con la esperanza de añadir valor a nivel nacional en lugar de limitarse a exportar la materia prima, el gobierno exigió a Albemarle que proporcionara hasta el 25% de su producción de litio a un bajo precio de mercado a las empresas que lo procesan localmente. La empresa también entrega parte de sus ventas a las comunidades indígenas.

“Si la regulación del litio en Chile fuera como la del cobre, puedo asegurar que habría muchas más minas”, señaló el country manager de Albemarle en Chile, Ignacio Mehech. “Tenemos que ser capaces de producir el litio que el mundo necesita”, agregó.

El entorno operativo para los mineros del litio se va a complicar aún más con el ascenso de un nuevo grupo de líderes de izquierdas en América Latina, una región cuya historia está marcada por las batallas sobre el papel del Estado en el desarrollo de sus riquezas naturales.

Con las economías golpeadas por la pandemia y la gente lidiando con una inflación galopante, las autoridades de algunos países latinoamericanos afirman que un control estatal sólido sobre el litio ayudará a impulsar el desarrollo local y a llenar las arcas públicas.

Sin embargo, es una apuesta que corre el riesgo de estropear la producción de litio si las exigencias del gobierno hacen que sea demasiado costoso y difícil para los inversores extranjeros con la experiencia y el capital para construir minas, dicen los analistas de la industria. Las empresas públicas, por su parte, corren el riesgo de gestionar mal el recurso en una región donde las compañías estatales llevan mucho tiempo inmersas en la corrupción y el nepotismo.

“Latinoamérica es especialista en matar gansos de oro y una de las formas más rápidas de hacerlo es a través del nacionalismo de los recursos”, declaró Benjamin Gedan, un experto en Woodrow Wilson Center de América Latina, con sede en Washington, que sigue de cerca la industria del litio de la región. “Este boom podría convertirse muy rápidamente en una quiebra si se presentan malas políticas”, explicó.

Gedan califica a Bolivia como el último ejemplo de precaución. El país vecino a Chile, una de las naciones más pobres del mundo, nacionalizó el litio en 2008 bajo el mandato del ex presidente Evo Morales, que prometió convertir el país en una potencia minera que fabricara baterías y autos eléctricos. El gobierno creó una empresa estatal de litio, Yacimiento de Litio Bolivianos, o YLB. Bolivia gastó unos US$ 900 millones en una fábrica y otras infraestructuras para extraer litio del ventoso salar de Uyuni, en Potosí, el estado más pobre de Bolivia y donde el imperio español saqueó la plata.

Años después de la inauguración de la fábrica en 2013, la producción es prácticamente inexistente. En 2021, Bolivia produjo apenas 540 toneladas de carbonato de litio, según YLB, o lo que produce Chile en un día y medio.

Juan Carlos Zuleta, un economista que dirigió brevemente YLB en 2020, dijo que debido a la falta de conocimientos y tecnología, la empresa sólo pudo recuperar alrededor del 9% del litio que extrajo de las salmueras, lo que la hace comercialmente inviable. Las dos grandes minas de litio existentes en Chile tienen una tasa de recuperación de alrededor del 50% o más.

“El gobierno ha pasado casi 14 años tratando de desarrollar el litio en el país y ha fracasado”, comentó Zuleta. “Estoy seguro de que estamos perdiendo una oportunidad de oro”.

En Río Grande, un pueblo al borde del salar, los residentes esperaban que el litio trajera empleo y modernidad. Pero las carreteras del pueblo siguen sin asfaltar. El hospital más cercano está a una hora y media de distancia. No hay policía, bancos ni Wi-Fi. Los jóvenes, incapaces de encontrar trabajo, emigran a Chile.

Donny Ali, oriundo de Río Grande, construyó el Hotel Lithium, previendo la afluencia de gente de negocios. Hoy, las ocho habitaciones del hotel están vacías. “Este lugar sigue olvidado”, dijo Ali.

Al igual que otros habitantes de Potosí, Alí desconfiaba de los extranjeros que querían explotar el litio de Bolivia, ya que creía que la población local no se beneficiaría. Ahora, cree que las empresas extranjeras son necesarias.

“La política de nacionalización no nos ha llevado por un buen camino”, afirmó Ali. “Han utilizado los recursos del Estado, pero no hay nada que mostrar”.

El Ministerio de Energía de Bolivia y YLB no hicieron comentarios al respecto.

El punto más brillante para la producción de litio en Sudamérica ha sido Argentina, que hasta ahora se ha mostrado más abierta a la inversión privada, una fuente de ingresos muy necesaria para el gobierno con problemas de liquidez. Las autoridades ofrecen a las empresas acuerdos de estabilidad fiscal y han suavizado algunos controles monetarios que asfixian a otros sectores, según las propias compañías que operan allí.

En consecuencia, el país ha recibido una fuerte llegada de inversores, como la minera anglo-australiana Rio Tinto PLC, el fabricante chino de baterías Ganfeng Lithium Co. y la multinacional francesa Eramet SA. Los gigantes mundiales del automóvil también apuestan cada vez más por Argentina, y Toyota tiene una participación en una mina local. Ford y BMW tienen acuerdos para recibir litio argentino.

Argentina podría tener 19 minas de litio en 2031, frente a las dos actuales, según Lukasz Bednarski, analista de litio de IHS Markit, una consultora con sede en Londres. La producción anual podría alcanzar las 230.000 toneladas a finales de la década, lo que supone multiplicar por seis la actual, según el Gobierno.

“Estamos viendo un boom de inversiones mineras y eso va a continuar”, advirtió Matías Kulfas, que fue ministro de Producción hasta junio.

Sin embargo, algunos observadores señalan el fracaso de Argentina a la hora de desarrollar otros recursos prometedores, incluido un enorme yacimiento de gas de esquisto en el extremo sur del país que suscitó un entusiasmo similar hace una década. El peronismo gobernante en el país tiene un historial de intervención en sectores económicos clave y de incumplimiento de acuerdos. Y algunos legisladores ya piden un mayor papel del Estado en el litio.

El país, que está lidiando con la escasez de combustible, está muy atrasado en la construcción de la infraestructura energética necesaria para alimentar sus nuevos proyectos de litio, explicó Emily Hersh, directora ejecutiva de Luna Lithium, una empresa de exploración.

Hersh, quien además es economista, señaló que la prolongada volatilidad económica del país también perjudicará el desarrollo del litio. “Espero que cualquiera que opere en Argentina haya calculado adecuadamente y se haya preparado para una catástrofe económica en cualquier momento”, advirtió.


Fuente/Pulso/Tercera
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Gobierno Corporativo de ENAMI: Una reforma insuficiente

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Por: Patricio Cartagena D./Presidente del Centro de Arbitraje y Mediación Minero, CAMMIN/Abogado, Ex Fiscal de Enami

Análisis técnico sobre los avances en gobernanza corporativa y las brechas pendientes en la definición de la política pública de fomento minero 

La reciente aprobación en general, en primer trámite constitucional, del proyecto de ley que moderniza el gobierno corporativo de la Empresa Nacional de Minería (ENAMI) constituye un hito relevante en la discusión sobre el rol del Estado en la minería chilena. Existe consenso en que la empresa requiere una actualización institucional profunda: profesionalizar su directorio, fortalecer los mecanismos de control, elevar los estándares fiduciarios y reducir espacios de discrecionalidad.

Ese diagnóstico es correcto y compartido. Sin embargo, precisamente porque el momento legislativo es relevante, resulta indispensable distinguir entre una reforma necesaria y una reforma suficiente. Y en ese punto, el proyecto deja abiertas más preguntas de las que resuelve.

ENAMI frente al desafío de una minería 2050

La minería chilena enfrenta un cambio estructural. La agenda de minería 2050 no se limita a mayor producción o eficiencia operativa; incorpora exigencias crecientes en sostenibilidad ambiental, trazabilidad, innovación tecnológica, productividad, economía circular y agregación de valor. 

En ese contexto, ENAMI no puede seguir siendo pensada únicamente desde su rol histórico del Siglo XX (ver DFL N°153 de 1960). El debate de fondo es si la empresa ante los nuevos desafíos de la minería 2050 está llamada a:

  • apoyar activamente a todos los segmentos de la minería artesanal, mediana minería y proveedores mineros, más allá del ámbito tradicional de la pequeña minería;
  • traccionar capacidades en proveedores mineros, innovación y servicios tecnológicos, como espacio privilegiado para pilotar proyectos y escalar a nivel industrial; 
  • desempeñar un rol en etapas tempranas de exploración, donde el mercado presenta fallas evidentes;
  • abrirse a nuevos minerales, en un enfoque polimetálico, como el litio u otros críticos para la transición energética;
  • liderar proyectos de minería secundaria, reprocesamiento de relaves y economía circular;
  • asumir, si así se decide, un mandato explícito en fundición y refinación, como parte de una política industrial y estratégica.

Ninguna de estas definiciones aparece resuelta en el proyecto de ley ni en el marco normativo vigente. Y sin ellas, es difícil evaluar con propiedad qué tipo de ENAMI necesita el país hacia las próximas décadas.

Una reforma correcta en la forma y en los instrumentos

Dicho con claridad, el proyecto acierta en el plano instrumental. La nueva composición del directorio, la incorporación del sistema de Alta Dirección Pública, la creación de comités especializados, la separación contable entre fomento y operaciones, y la aproximación a estándares de la OCDE representan avances reales y necesarios.

Desde la perspectiva del gobierno corporativo, se fortalece la rendición de cuentas, se profesionaliza la toma de decisiones y se dota a la empresa de una arquitectura institucional más robusta. No se trata de una reforma meramente cosmética.

Sin embargo, una buena arquitectura de gobernanza no puede suplir la ausencia de un mandato claro. La forma, por sí sola, no resuelve el fondo. El principal nudo crítico del proyecto radica precisamente en este déficit estructural: gobernanza sin política pública explícita.

Sostenemos que la modernización del gobierno corporativo de ENAMI se impulsa sin que exista una política pública vinculante y explícita para la pequeña y mediana minería, idealmente contenida en una ley marco que defina con precisión objetivos, beneficiarios, instrumentos, alcances y fuentes de financiamiento.

En términos simples —y muy propios de nuestra tradición institucional—, se vuelve a poner la carreta delante de los bueyes.

Una ley marco de fomento productivo debe definir materias tales como: las funciones concretas del fomento productivo minero, los beneficiarios efectivos de ese fomento, el alcance de la intervención estatal en la cadena de valor minera, los instrumentos habilitados y el financiamiento explícito y sostenible de esos mandatos.

Sin todo lo anterior, ENAMI seguirá operando con un mandato difuso, tensionada entre exigencias de desempeño empresarial, expectativas sectoriales y objetivos de política pública que no siempre son compatibles entre sí.

En ese escenario, incluso un directorio profesionalizado queda expuesto, no por falta de capacidades técnicas, sino por la inexistencia de un marco normativo que ordene y jerarquice sus decisiones estratégicas.”

El rol del Ministerio y el límite de lo programático

Durante los últimos años, el Ministerio de Minería ha avanzado en la definición de una política de fomento a la pequeña minería, principalmente mediante la revisión y sistematización de instrumentos vigentes (ver Documento de Política de Fomento, 2025). Ese esfuerzo es valioso y contribuye a ordenar la discusión.

No obstante, es importante ser precisos: se trata de un marco programático no vinculante, que no reemplaza —ni puede reemplazar— una definición legal de política pública. Pretender que ese instrumento administrativo habilite, por sí solo, una reforma estructural de ENAMI, es pedirle más de lo que institucionalmente puede entregar.

Una invitación a completar la reforma

Esta reflexión no busca cuestionar la necesidad de modernizar el gobierno corporativo de ENAMI. Por el contrario, reconoce ese avance como imprescindible. Pero advierte que no puede ser el punto de llegada.

Si el país aspira a una ENAMI coherente con los desafíos de la minería 2050, el paso siguiente es ineludible: definir explícitamente la política pública que la empresa debe ejecutar. Solo a partir de ese mandato será posible evaluar, con rigor y responsabilidad, si la estructura de gobernanza propuesta es la adecuada. 

Modernizar la forma es necesario, definir el fondo es impostergable.

 


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Noticia Internacional

La Cordillera no divide, integra

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Cristián Cifuentes, analista senior de CESCO

En los últimos meses, la conversación sobre el futuro minero de Sudamérica ha estado marcada por una inquietud recurrente: ¿está Argentina creando las condiciones para desplazar a Chile en la carrera por el capital global del cobre? El RIGI, la simplificacPor ión regulatoria y la promesa de estabilidad por tres décadas han encendido alarmas y titulares. Sin embargo, cuando se mira el cuadro completo, lo que surge no es una disputa frontal entre vecinos, sino la posibilidad de transformar la Cordillera de los Andes en la plataforma minera integrada más relevante del hemisferio.

Es cierto que Argentina ha dado un paso que durante años parecía impensado. La garantía de horizontes tributarios y cambiarios estables por 30 años es un giro estructural. A esa promesa se suma una cartera mineral que ya no puede calificarse de potencial abstracto: al menos siete proyectos cupríferos de talla mundial y un estimado de 116 millones de toneladas de cobre fino aún subexplotadas. Frente a eso, es válido preguntar  si Chile, Perú o incluso Canadá deberían percibir esto como un factor de preocupación o simplemente como un cambio que requiere mayor atención estratégica.La respuesta, al menos desde la evidencia, debiese ser más matizada. Si bien Argentina está acortando distancias, Chile sigue ofreciendo algo que en minería pesa muchas veces más que un incentivo puntual que es la estabilidad institucional, logística consolidada, proveedores experimentados y un grado importante de inversión. En una industria donde una mina vive tres décadas, esa estabilidad es una moneda que no se devalúa.

En este contexto, el error sería caer en la metáfora del juego de suma cero. Que parte de la inversión marginal, sobre todo en exploración greenfield,  mire con más atención a San Juan, Salta o Jujuy no significa que esos recursos se “pierdan” para Chile. El país enfrenta hoy costos en ascenso, mayor complejidad en permisos y restricciones hídricas, por lo que es lógico que los inversionistas diversifiquen sus decisiones. Pero diversificar no es reemplazar. De hecho, la propia estructura de los proyectos binacionales en la frontera entre San Juan y las regiones de Atacama, Coquimbo y Valparaíso muestra una realidad distinta: si ambos países coordinaran marcos e instrumentos, tal como lo destacamos recientemente en el trabajo desarrollado con Fundar “Una cordillera compartida: oportunidades de integración minera Argentina-Chile en la transición energética”, la cordillera podría aportar más de un millón de toneladas adicionales de cobre al año, equivalente a la brecha de oferta proyectada hacia 2040. Esa cifra no surge de la competencia, sino de la complementariedad.

Incluso cuando el mineral se extrae del lado argentino, una parte significativa del valor agregado —servicios especializados, logística, puertos, ingeniería e incluso fundiciones— puede generarse en Chile. Es lo que ya empieza a ocurrir en proyectos como Filo del Sol, Josemaría o Los Helados/Lunahuasi, donde los encadenamientos productivos cruzan la frontera con naturalidad. La cordillera, lejos de ser un muro, es un sistema de vasos comunicantes.

Esta lógica también aparece cuando se examina qué pesa realmente en la toma de decisiones inversionales. Los incentivos fiscales ayudan, sí, pero no reemplazan lo esencial: estabilidad regulatoria, seguridad jurídica y relaciones predecibles con comunidades. En ese plano, Chile importa más por su trayectoria que por cualquier reforma coyuntural. Mantener calificaciones soberanas en rango A/A2 y registros institucionales sólidos es un activo que los inversionistas conocen bien y valoran más de lo que reconocen públicamente. Argentina ha impulsado el RIGI para reforzar la estabilidad requerida por los proyectos estratégicos, complementando los avances que ya viene realizando en materia institucional. Y ese diseño, lejos de ser un desafío para Chile, puede convertirse en un complemento eficaz.

El mensaje es claro. Una cordillera integrada es más poderosa que una fragmentada. Pensar en términos de competencia entre Chile y Argentina es una mirada simplista, frente a la magnitud de la transición energética global. La verdadera oportunidad yace en asumir que ambos países tienen ventajas que, en conjunto, pueden convertirlos en un bloque minero estratégico. 

Esto requiere actualizar los instrumentos de integración existentes, planificar infraestructura compartida hacia el Pacífico y desarrollar cadenas de proveedores que funcionen como un corredor andino de valor. Si la región avanza en esa dirección, el flujo de capital no se desplazará: se ampliará. El empleo no se redistribuirá, sino que crecerá. El riesgo no aumentará, se diluirá.

Al final, la pregunta no es si Argentina puede superar a Chile, sino si ambas naciones serán capaces de abandonar la lógica del espejo y pensar la minería como un proyecto común. Porque, en esta carrera global, el futuro del cobre no se define país contra país. Se define región contra región. Y en ese escenario, si Chile y Argentina actúan como socios y no como rivales, no compiten. Lideran.

 


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Business

Escondida produce en 2025 por primera vez más cobre que Codelco

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A octubre de este año, Escondida, de BHP, ha producido 1.139.194 toneladas, 12 mil toneladas más que todo Codelco, incluída la producción atribuible de sus coligadas. La estatal recordó que realizó un ajuste de sus proyecciones para El Teniente, tras el accidente de fines de julio. A futuro, la producción de Escondida bajará, por lo que Codelco podría regresar al primer lugar.


Escondida superó a Codelco. entre enero y octubre de este año, la minera privada controlada por BHP produjo 1.139.194 toneladas métricas de cobre fino, mientras la estatal sumó 1.127.250 toneladas del metal rojo, una diferencia de casi 12 mil toneladas.

La producción acumulada a octubre fue actualizada el miércoles pasado por la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco) e incorpora, en la producción de Codelco, las cifras de todas sus divisiones y la producción atribuible en tres empresas coligadas: El Abra (donde tiene el 49% de la propiedad), Anglo American Sur (20%) y Quebrada Blanca (10%).

En igual período comparable de 2024, a Escondida estuvo 83 mil toneladas más abajo que Codelco, pues produjo 1.035.000 toneladas enero-octubre, versus 1.118.000 elaboradas por la estatal.

Entre otras razones, la producción de metal rojo de Codelco se vio resentida este año por el accidente en El Teniente, a fines de julio. En agosto la producción total de Codelco fue de 93 mil toneladas y El Teniente aportó con solo 11 mil toneladas: hasta junio tenía un promedio mensual de 28 mil toneladas.

Consultada por Pulso, la empresa aludió al accidente de El Teniente. “Durante 2025, Codelco ha enfrentado un escenario especialmente desafiante, marcado, entre otros factores, por el accidente ocurrido en la División El Teniente, que implicó la detención preventiva de distintos sectores de la mina. Tal como se informó oportunamente, esta situación llevó a ajustar nuestras proyecciones de producción divisional para los años 2025, 2026 y 2027″, afirmó la compañía, que recordó que al presentar sus resultados al tercer trimestre, ajustó su proyección de producción de cobre para 2025 a un rango entre 1.310 mil y 1.340 mil toneladas métricras.

“Este ajuste coyuntural no modifica nuestra estrategia ni nuestras metas de largo plazo. Mantenemos el objetivo de alcanzar una producción cercana a 1,7 millones de toneladas hacia el final de la década, apoyados en la recuperación operacional, el fortalecimiento de la gestión productiva y el avance de nuestros proyectos estructurales”, respondió la compañía.

Escondida a la baja

El analista senior de Cesco, Cristián Cifuentes, dijo que la diferencia de producción entre Escondida y Codelco se explica gracias a un mejor desempeño operacional neto de la minera privada durante 2025.

“Esto se sostiene en drivers típicos de un upgrade de performance de planta: récord de alimentación de concentradora, mejores recuperaciones y, en parte relevante, mejor ley de alimentación en su ciclo reciente; además, mayor aporte de cátodos por el ramp-up del proyecto Full SaL. También pesa mucho la estabilidad: menos interrupciones relevantes y alta disponibilidad de equipos críticos. En resumen, si una operación grande mantiene su ritmo, la cifra se dispara. Y este año Escondida ha tenido ese tipo de combinación favorable“, apuntó el experto.

Cifuentes dice que “la comparación de Escondida con la producción propia de la estatal refleja en esta última un sistema productivo más complejo y expuesto a fricciones. Opera varias divisiones con realidades geológicas y operacionales distintas, varias en transición estructural, lo cual aumenta la probabilidad de cuellos de botella, mantenimientos mayores y desviaciones de plan minero”.

El liderazgo alcanzado por Escondida este año, sin embargo, puede ser transitorio. El analista de Cesco planteó que, en el mediano plazo, BHP proyecta una menor ley promedio (unos 0,85%) y tiene un pronóstico de entre 1.150 mil y 1.250 para el año fiscal 2026, inferior al año fiscal recórd de de 2025, terminado en junio pasado, cuando la compañía produjo 1.305 miles de toneladas, su mayor cifra en 17 años.

Aquello, agrega Cifuentes, “sugiere una producción a la baja si no se compensa con más mineral, mejores recuperaciones o expansiones”.

El pronóstico es menor aún a futuro: BHP prevé que la producción promedio de los años fiscales 2027 a 2031 será de entre 900 mil y 1 millón de tonelades.

Producción de Codelco

Pese a lo anterior, la producción de Codelco aumentó 0,7% a octubre de este año, pasando de 1.118 mil toneladas en 2024 a 1.127 mil toneladas de cobre ahora.

Chuquicamata, Radomiro Tomic y Ministro Hales aumentaron su producción 5,8%; Salvador reportó un crecimiento de 1.727%, influido por el rump up que comenzó la estatal en diciembre de 2024; Andina bajó 8,2%; El Teniente también disminuyó 8,7% y Gaby cayó 23,6%. La baja de esta última, explicó Codelco en su análisis razonado de septiembre, se debe al empeoramiento de las leyes y el impacto en su recuperación.

Específicamente, en octubre, la producción de Codelco bajó 14% versus el mismo mes de 2024, elaborando 111 mil toneladas en el periodo de este año.

Cifuentes indicó que las expectativas productivas de las coligadas de la estatal -El Abra, Anglo American Sur y QB- “no son tan auspiciosas para los próximos años, sobre todo las dos primeras, debido particularmente a caídas de leyes en el caso de Anglo Sur, como a temas más operacionales, como ha sucedido con Quebrada Blanca”.

“Claramente una vez recuperada la producción de Quebrada Blanca y que entre en operación Los Bronces Integrado, más el desarrollo conjunto entre Los Bronces y Andina, los aumentos productivos podrían ser importantes. Pero este escenario necesita de mejoras en las operaciones con más complicaciones productivas de Codelco, como lo son Teniente, Salvador y Gabriela Mistral”, concluyó el exCochilco.

Las ganancias de Escondida

Escondida dio a conocer este martes sus resultados financieros correspondientes a septiembre. La minera obtuvo ganancias por US$3.777 millones entre enero y septiembre de 2025, un 45% más que los US$ 2.606 millones del mismo lapso de 2024.

Los ingresos de la minera alcanzaron a US$10.587 millones, un alza de 22%, mientras los costos (excluidos los costos financieros netos) totalizaron US$4.111 millones, un 2% más.

Escondida pagó US$ 2.569 millones en impuesto a la renta e impuesto específico minero, 49% por sobre 2024.

A septiembre, Escondida había producido 990 mil toneladas, 10% más que en 2024 “debido principalmente a una mayor producción de concentrado de cobre por un aumento esperado en la ley de mineral y mayor cantidad de mineral alimentado a las plantas concentradoras”.

 



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Moody’s y victoria de Kast: enfoque en desregulación e inversión “respaldaría las perspectivas de crecimiento de Chile”

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La evaluación de la agencia subraya que ciertas características estructurales de Chile, como la estabilidad institucional del país, continuarán siendo pilares de su fortaleza.


El triunfo de José Antonio Kast en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Chile marca un cambio que, según la perspectiva de la agencia de calificación de riesgo Moody’s Ratings, podría ser positivo para la economía.

Kathrin Muehlbronner, senior vice president de Moody’s Ratings, proyectó que el futuro gobierno se enfocará en medidas querespaldarían las perspectivas de crecimiento económico de Chile.

De acuerdo con Muehlbronner, la próxima administración “probablemente aumente el enfoque en la desregulación y el fortalecimiento de las condiciones para la inversión local y extranjera”, elementos que, a juicio de la analista, son clave para impulsar el crecimiento.

A esto se suma, además, un énfasis en “los esfuerzos por mejorar la seguridad”.

La evaluación de la agencia subraya que ciertas características estructurales de Chile continuarán siendo pilares de su fortaleza.

“La estabilidad institucional del país, la formulación de políticas basada en normas y la apertura al capital extranjero seguirán siendo fortalezas clave”, afirmó.

Un punto crucial del análisis de Moody’s se centra en la aplicación de las promesas de campaña más ambiciosas, especialmente en el ámbito fiscal.

Muehlbronner advirtió que algunas de las propuestas “más controvertidas” del programa de Kast, como la intención de financiar recortes al impuesto sobre la renta corporativa mediante “reducciones significativas, aún no especificadas, del gasto en los primeros 18 meses”, probablemente se verán moderadas.

La razón principal de esta moderación radica en la composición del Poder Legislativo. La experta de Moody’s destacó la fragmentación del Congreso que resultó de las elecciones del mes pasado, lo que obligará al nuevo gobierno a negociar y atenuar las iniciativas que requieran aprobación parlamentaria.

Compromiso fiscal

En paralelo con las promesas de recortes, Moody’s Ratings espera que el nuevo gobierno mantenga el compromiso con la tradición de política fiscal prudente de Chile.

Esto implica un enfoque en reducir el déficit presupuestario, estabilizar la deuda pública y restablecer los colchones fiscales.

Finalmente, la agencia puso la mirada en un plazo específico que será clave para entender la estrategia fiscal definitiva del gobierno de Kast.

“El nuevo gobierno debe presentar sus planes fiscales a mediano plazo dentro de los 90 días posteriores a la toma de posesión, lo que proporcionará una mayor comprensión de su estrategia de política fiscal”, indicó Muehlbronner.

 


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José Antonio Kast se impone con amplia ventaja y convoca a un acuerdo nacional para “recuperar” Chile

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Con casi 18 puntos de diferencia, José Antonio Kast ganó la segunda vuelta ante Jeannette Jara y se transformó en el presidente electo del país. En su primer discurso aseguró que hará un gobierno «para todos los chilenos». Este lunes se reunirá con el Mandatario Gabriel Boric y con todos los partidos de la oposición.


A 17.44 de la tarde, parte de la familia de José Antonio Kast llegó con cotillón en mano al Partido Republicano, donde el abanderado esperó los resultados de la segunda vuelta presidencial. Antes de que cerraran las mesas, en el lugar se preparaban para celebrar.

A las 18.18, cuando empezaron los primeros conteos de votos, ya se escuchaban los gritos de dirigentes que se sentían triunfadores y empezaron a corear el tradicional “ceacheí…”. Al rato, además, llegó comida al recinto: pizzas y bebidas para los republicanos y distintos dirigentes de los partidos políticos de oposición que se congregaron en el lugar.

Y es que Kast estaba convencido de que, en su tercera postulación a La Moneda, iba a lograr imponerse ante la carta del oficialismo y la DC, Jeannette Jara. Y así fue.

La victoria del líder republicano supone, además, un reordenamiento en las fuerzas de derecha. Aunque su origen es de la UDI, Kast es considerado una figura de la derecha no tradicional, en las antípodas de Sebastián Piñera, el único líder del sector que había conseguido, en dos ocasiones, llegar a la Presidencia de la República, rompiendo la hegemonía de la izquierda.

De acuerdo al Servicio Electoral (Servel), con el 99,85% de las mesas escrutadas, el republicano ganó con el 58,16%, es decir, 7.252.410 de los votos por sobre un 41,84% de Jara, quien consiguió 5.216.289 de sufragios.

La amplia distancia, si bien estuvo dentro del rango esperado, lo cierto es que fue menor de lo que algunos republicanos sinceraron públicamente que querían. La secretaria general del partido, Ruth Hurtado, dijo el domingo por la mañana, en entrevista con CNN Chile, que “yo he hablado siempre entre 37-39% para Jeannette Jara, y José Antonio (Kast) sobre 58%. Esperamos que sea así”.

Incluso, algunos en el mejor de los escenarios apostaron por replicar los resultados que se obtuvieron en el plebiscito constitucional del Apruebo-Rechazo de 2022, comicios en que la última opción alcanzó el 62%.

Kast arribó a la casona de Presidente Errázuriz cerca de las 17.55. Su llegada tuvo una pequeña controversia: parte de su equipo intentó tapar su llegada y con unos papeles se interpuso ante las cámaras de medios de comunicación que se encontraban apostados en el lugar.

Pasadas las 19.00, el republicano recibió el llamado telefónico de Jara, quien reconoció rápidamente su derrota. Un poco después, a las 19.30, el timonel del Partido Republicano, Arturo Squella, abordó el triunfo.

“Da la impresión de que Chile hoy día se configura en razón de ese 60/40 que conocimos años atrás (…). Eso lo tomamos con mucha responsabilidad, lo tomamos con humildad”, sostuvo.

Y añadió, en línea con el discurso que en los días previos empezaron a instalar, que “a este gobierno de emergencia están convocados todos quienes hoy día se encuentran en la oposición (…). Cada una de las personas, fuerzas políticas, que se nos sumó en la segunda vuelta, tiene que sentir este gobierno como propio”.

En medio de sus palabras llegó parte de la familia Piñera-Morel a celebrar al lugar. Entre ellos, los hijos del expresidente Sebastián Piñera, Magdalena y Sebastián.

Luego, Kast recibió otros llamados de felicitaciones, entre ellos, el de la exmandataria Michelle Bachelet y del Presidente Gabriel Boric, quien deberá traspasar la banda presidencial el próximo 11 de marzo, manteniendo la tendencia de los últimos 20 años en el país, de la alternancia en el poder entre izquierda y derecha.

“Siempre estaré a disposición para poder colaborar con los destinos de la patria”, fue unas de las palabras del Mandatario al republicano, durante su diálogo que se extendió por cinco minutos.

Kast le respondió, entre otras materias, que “después del 11 de marzo me interesaría también mucho contar con sus opiniones, con su mirada de lo que es el país”.

Más tarde, el presidente electo afinó los últimos detalles de su discurso, el que preparó con uno de sus principales asesores, Cristián Valenzuela, con quien también alistó el recibimiento a Jara. La carta oficialista arribó, junto a personeros de su comando, cerca de las 21.00 a la casona, ubicada en Las Condes, para felicitarlo presencialmente. Ambos estuvieron reunidos por algunos minutos.

A las 21.48, Kast se subió al escenario y entregó su primera alocución. El discurso que tenía preparado, de cinco páginas, lo tuvo que modificar e improvisar debido a que hubo problemas con el teleprompter.

“Voy a pedirles a los del teleprompter que despierten, porque me acuerdo de casi todo, pero no de todo”, dijo casi al inicio de su intervención.

Así, en una alocución que duró un poco más de 50 minutos, recalcó que “voy a ser el presidente de todos los chilenos, sin exclusión”. En ese sentido, destacó que dejaría la militancia del Partido Republicano.

Además, resaltó que busca recuperar al país. “Este mandato no permite demoras, Chile va a tener un cambio real que ustedes van a empezar a percibir prontamente. Tengo que ser muy honesto desde el primer día, aquí no hay soluciones mágicas. No cambia todo de un día para otro, lo que sí, las cosas pueden ir mejorando. Vamos a tener un año muy duro, porque las finanzas del país no están bien. Recuperar el país requiere el esfuerzo de todos”, manifestó.

Durante su intervención, Kast también hizo gestos a Johannes Kaiser -quien sorprendió con un acto paralelo de celebración en Providencia- y Evelyn Matthei, a quienes les agradeció por su apoyo. También relevó la figura de Franco Parisi, y destacó a Jara y a los expresidentes de la República.

Casi al final de su discurso, el mandatario electo señaló que convocará a grandes acuerdos nacionales para solucionar los problemas de la ciudadanía. “Mi desafío, nuestro desafío, es construir una mayoría de gobernabilidad, pero no desde el cuoteo, sino desde el acuerdo en lo esencial. Yo no quiero una coalición para la foto, quiero impulsar un acuerdo nacional para resolver los grandes asuntos que preocupan a la ciudadanía, y ese acuerdo no es solo con partidos. Es con regiones, con alcaldes, con universidades, con científicos, con gremios, con emprendedores, con trabajadores. Es con todos los ciudadanos que añoramos recuperar nuestro país”, recalcó.

Las horas previas

El abanderado republicano llegó a votar antes de las 10 de la mañana al Colegio Ana María Mogás, en la comuna de Paine, acompañado por su esposa, María Pía Adriasola. Allí, evitó darse como ganador y aseguró que hoy “es el día de la ciudadanía, no es el día de la política (…). Quien gane, sea Jeannette Jara o sea yo, va a tener que ser presidenta o presidente de todos los chilenos”.

También adelantó lo que será parte de su trabajo durante el lunes con los partidos que lo respaldaron para el balotaje. Y es que en el comando republicano, más que mirar la elección, ya llevan varios días enfocados en empezar a preparar el trabajo para la instalación del gobierno y los equipos que acompañarán a Kast en el futuro gabinete.

La larga y cuidada campaña de Kast

A diferencia de sus otras apuestas presidenciales, en 2017 y 2021, la tercera campaña de Kast se caracterizó por mantener una estrategia más cuidada y diseñada paso a paso para los cerca de nueve meses que duró el despliegue.

El abanderado arrancó su campaña en una posición compleja, muy lejos del primer lugar que por ese entonces ostentaba Evelyn Matthei. Durante los primeros meses del año, las encuestas de opinión lo posicionaban como el tercer candidato de derecha, detrás de la aspirante de Chile Vamos y el diputado Johannes Kaiser.

Por esos meses, la irrupción del libertario era mirada con preocupación en el comando republicano. El parlamentario no solo se proyectaba como uno de los candidatos fuertes -directamente a costa del votante de Kast-, sino que también había conformado en un periodo breve su colectividad, el Partido Nacional Libertario.

Lo anterior obligó a cambiar parte del diseño. Por ejemplo, pese a la decisión inicial de ir en una lista parlamentaria propia, republicanos se tuvo que sentar con libertarios y también socialcristianos para concretar un pacto de cara a las elecciones al Congreso y apostar para que, en ese escenario, más adelante Kaiser desistiera de su candidatura. Esto último, sin embargo, no ocurrió.

Algunos en la interna, incluso no miraban con malos ojos revaluar la posibilidad de hacer una primaria al menos junto al libertario, en caso de que la candidatura de Kast se mantuviera estancada. Sin embargo, llegó marzo, el republicano empezó su despliegue territorial y mayor presencia en la opinión pública. Con ello, de a poco logró posicionarse en la carrera. A mediados de mayo, ya había logrado alcanzar a Matthei en los sondeos.

Se trató de una estrategia simple. Una o dos veces por semana convocaban a la sede del partido para presentar parte de sus propuestas para llegar a La Moneda. “Plan Escudo Fronterizo”, “No Más Contribuciones”, “Más y Mejor Trabajo”, “Plan Renace” y “Plan Implacable” fueron parte de las primeras medidas que el republicano dio a conocer en materia de seguridad, economía y social.

Ese diseño, que lo mantuvo durante toda la campaña, se trató de una decisión estratégica: a diferencia de 2017 y 2021, la candidatura de Kast estaría solamente centrada en la implementación de un “gobierno de emergencia”. Las disputas políticas y otras materias que enredaron sus campañas previas quedaron totalmente fuera.

Por ejemplo, temas valóricos como el aborto, la eutanasia y también medidas como la eliminación del Ministerio de la Mujer y cualquier asunto relacionado con la dictadura militar quedaron absolutamente fuera del diseño presidencial. En cambio, pusieron el foco en materias de seguridad, inmigración y crecimiento económico, recalcando que esos asuntos son los de interés ciudadano.

En línea con lo anterior, y a medida que consolidaba su pole position dentro de las opciones de derecha, se vio a un candidato replegado, con apariciones más dosificadas, enfocadas en la presentación de propuestas y alejadas de los temas más políticos.

En la recta final de la campaña, y con el objetivo de evitar cualquier error no forzado, Kast no se arriesgó en los distintos debates presidenciales, donde concentró sus esfuerzos en detallar parte de su programa y apuntar contra la abanderada oficialista. Además, decidió no asistir a programas de corte más personal, lo que le generó varias críticas en el sector.

Esos cuestionamientos, de hecho, se incrementaron en la campaña para el balotaje, sobre todo tras su participación en el debate de la Archi, donde se le acusó de no responder por distintos temas, como indultos, eutanasia, inmigración y recorte fiscal. Esa estrategia, incluso, levantó críticas desde Chile Vamos.

Ese, en todo caso, no fue el único flanco con el que lidió en la campaña. Recordada es la polémica que lo enfrentó con el comando de Evelyn Matthei durante la primera vuelta, después de que la abanderada de Chile Vamos denunciara a su partido de levantar una campaña en su contra a través de redes sociales para instalar que tenía alzhéimer.

A ello se sumaron también algunas de sus propuestas, como la que busca un recorte fiscal de seis mil millones de dólares en 18 meses; el “Chao préstamo” de la reforma previsional, lo que lo ha enfrentado con Chile Vamos; la expulsión de inmigrantes ilegales, que le ha significado emplazamientos desde su propio sector por aclararla.

Su primer día como presidente electo

En su primera jornada como presidente electo, Kast encabezará un desayuno, a las 9.00, con vecinos de Buin. Luego, a las 11.30, se trasladará al Palacio de La Moneda para reunirse con el Presidente Gabriel Boric.

Lo hará acompañado, entre otras personas, de su esposa, Pía Adriasola, a quien durante su alocución destacó como la próxima primera dama. Esto, en un contexto en que esa figura, durante esta administración, se eliminó.

A las 13.30, en tanto, liderará un primer encuentro con Chile Vamos, Demócratas, Amarillos, libertarios y socialcristianos, con el objetivo de conformar una especie de comité político en que se revisen las principales decisiones de cara al gobierno. En esa instancia -afirman fuentes del comando- la idea es que Kast asuma un rol preponderante.

 



Fuente/LaTercera
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