Entrevistas
Ministro de Energía Máximo Pacheco: «Para tener una estrategia energética necesitamos validarla Socialmente «
«El legado del ex Presidente Piñera en materia energética es unánimemente muy pobre y lamentable»
El ministro de Energía asume con una tarea precisa: presentar una agenda energética en el más breve plazo. Tres objetivos rondan en su cabeza: contar con el suministro necesario, a buen precio y en un mercado competitivo. Para eso, Pacheco pretende generar todos los consensos necesarios.
Máximo Pacheco, empresario, ex directivo de una de las mayores empresas forestales del mundo y actual ministro de Energía, confiesa que al principio, cuando la Presidenta Bachelet le ofreció el cargo, pensó que se trataba de una compleja cartera técnico sectorial. Pero cuando la gente lo empezó a parar en la calle y le decía que ahora era “el ministro de la cuenta de luz”, cambió de opinión: “Este es un ministerio más bien social”, pensó. Pero las semanas de paulatino empoderamiento, la lectura de todos los informes, textos y documentos que se han escrito sobre la crítica situación energética de Chile, y las múltiples reuniones con actores de la industria y la sociedad, le han llevado a concluir que se trata de un ministerio bastante más político. “Porque el Estado y este ministerio no han sido capaces de articular las voluntades que se requieren para construir los consensos. En este sector estamos llenos de todo tipo de vetos: territoriales, indígenas, ambientales, ideológicos”, señala.
Por eso defiende un rol más activo del Estado en la construcción de una agenda energética que permita tener la generación suficiente, a menores costos y mayor competencia. “Hay gente que me advierte de no pasarme una línea del rol subsidiario del Estado, una línea que como gobierno ya pasamos y todos aquellos que votaron por la Presidenta Bachelet”, advierte.
– Entrevistado en Qué Pasa en enero de 2013 usted decía que “una de las deudas del gobierno de Sebastián Piñera ha sido resolver el déficit energético”. ¿La solución a este problema pasa efectivamente por las manos del Ejecutivo? ¿Usted lo puede resolver?
No tengo ninguna duda de que este país basó su estrategia energética en creer que esto se podía desarrollar solamente con el sector privado, dejando al Estado y al Ministerio de Energía como un espectador sentado en la tribuna. Eso nos ha costado caro, porque estamos en una situación extraordinariamente crítica en materia de déficit de infraestructura energética. Hay un desequilibrio entre la oferta y la demanda de energía, que además se ha agravado seriamente en los últimos cuatro años. No hay ningún país del mundo que piense que se puede hacer política energética ni desarrollar una estrategia energética sin un rol activo del Estado.
– ¿Tiene el Estado las herramientas para desarrollar esa estrategia o requiere nuevas atribuciones?
Pienso que las tiene, pero no las queríamos usar, tal vez por prejuicios, razones ideológicas o por temor. El Estado tiene todas las herramientas necesarias para planificar el desarrollo energético y voy a dar un ejemplo. A fines del año pasado, en el Congreso se aprobó una ley que establece que al año 2025, el 20% de la matriz de electricidad tiene que provenir de fuentes de energía renovables no convencionales. Eso es exactamente lo que al Estado le corresponde hacer. Primero, dar su visión. Segundo, planificar. Tercero, crear las condiciones para que consigamos esas metas. Dejar esto al simple ejercicio de las fuerzas del mercado no funcionó. Incluso pensamos que dejando ausente al Estado íbamos a conseguir la energía suficiente, a costos razonables y con un mercado competitivo. Mire el resultado: no tenemos energía suficiente ni costos razonables y somos un país donde la Fiscalía Nacional Económica ha declarado a los sectores salud y energía como sus principales focos de atención.
– En ese rol más activo que asigna al Estado en energía, ¿incluiría intervención directa en generación, transmisión o distribución?
El Estado tiene un primer rol que jugar en la planificación que necesita este sector para contar con una estrategia relacionada a un servicio público. El Estado debe dar una visión y monitorear cómo se va desarrollando esta estrategia. El hecho de que la Presidenta Bachelet comprometa, entre las primeras 50 medidas de su gobierno, una agenda de energía que se pondrá en marcha a contar de 2014, que compatibilizará las necesidades de producción y el respeto del medioambiente, constituye una señal muy clara de que nosotros, como Ministerio de Energía, vamos a sentarnos en la mesa y participaremos proactivamente en esta discusión. Yo, en lo personal, intentaré ser un gran articulador de acuerdos.
– ¿No teme que cuatro años sea un período muy breve para una agenda tan ambiciosa? Después de todo, el gobierno anterior también elaboró una estrategia nacional de energía, pero consiguió pocos avances.
Una de las cosas que más me ha impresionado en estas seis semanas, desde que se anunció mi designación como ministro de Energía, es que en este sector está casi todo diagnosticado. Es de los sectores de la sociedad chilena, tal vez por su tamaño y relevancia, donde se han hecho todos los posibles estudios y consultorías técnicas y jurídicas. Lo que aquí falta es que construyamos los consensos. No es suficiente que se prepare un documento de estrategia nacional a 30 años si no se ha conversado con la sociedad. No fue una estrategia que asumiera, como base, que estos son procesos sociales. No es una definición técnica. Los técnicos en Chile están completamente de acuerdo.
– O sea que a este ministerio le ha faltado política.
Yo aspiro a ser un hombre que escuche, que ayude a articular los acuerdos. Esto se los dije a los integrantes de la Comisión Ciudadana Técnico Parlamentaria que me visitaron esta semana: aspiro a ser un catalizador, capaz de producir una transformación catalítica. Y esa, según la definición, es una transformación química motivada por sustancias que no se alteran en el curso de la reacción. No pretendo que las personas cambien su opinión, lo que sí me parece muy importante es que busquemos las áreas donde hay consenso y empecemos a desentrampar esta discusión. Este país necesita el desarrollo de la infraestructura energética. Menciono un solo dato: cuando la Presidenta Bachelet deja el gobierno en marzo de 2010, había en el Sistema Interconectado Central (SIC) centrales eléctricas en construcción por más de dos mil megawatts. El ex Presidente Piñera entrega a la Presidenta Bachelet el gobierno con 1.300 megawatts en centrales en construcción. Este país necesita todos los años 450 megawatts adicionales para sostener las necesidades de la población y la industria. El gobierno del ex Presidente Piñera no solamente no aumentó el número de proyectos necesarios para sostener una demanda creciente, sino que se comió la mitad de la despensa. ¿Qué país puede aspirar a crecer sin la base del crecimiento, como es la energía? ¿Cómo podemos estar tranquilos con este cuadro? Además, de los proyectos en construcción, hay un número significativo de centrales de energías renovables no convencionales, que tienen como factor de planta cercano a un 25%. No es lo mismo estar construyendo centrales con factor de planta de 90% que centrales que las podemos usar cuando hay sol o viento. Son muy importantes de construir en el mix del portafolio de generación, pero aquí quiero decirlo con todas sus letras: el legado del ex Presidente Piñera en materia energética es unánimemente muy pobre y lamentable.
– Una de las razones a las que apelan las autoridades anteriores para explicar este déficit es la llamada judicialización de proyectos. ¿Qué relevancia le asigna?
En el ánimo de alguien que pretende ayudar a calmar los ánimos y construir consensos, no quiero centrar mi discurso en enrostrar ni culpar a nadie. Lo que sí quiero constatar es que esto es lo que estamos recibiendo. Cuando no hay canales institucionales, la sociedad termina manifestando sus opiniones de distinta manera: a través de la justicia, la calle, etc. Para que nosotros tengamos una estrategia energética necesitamos validarla socialmente. Aquí hay muchas discusiones pendientes: he mencionado los problemas territoriales, indígenas, ideológicos. Pero no vamos a conseguir destrabar esta discusión sin confianzas. Soy un convencido de que el crecimiento económico tiene dos pilares: la energía y la confianza. Los países que se han desarrollado, y está comprobado, son aquellos donde existe confianza y esta se expresa en las instituciones. El crecimiento futuro de Chile pasa por recuperar la confianza de la sociedad para tratar estos temas de la manera más adecuada posible.
– ¿Cómo hacerlo cuando los actores se muestran en posiciones tan distintas? Por un lado están quienes rechazan las energías de base, como las termoeléctricas, y otros que las plantean como la única solución para el corto plazo.
Lo primero es producir la conversación. Una de las cosas que me ha llamado la atención en estas semanas es que estos grupos están completamente cerrados, a pesar de que todas las personas me dicen que este es un gran tema estratégico que Chile necesita resolver con un criterio de país. He tenido reuniones, por ejemplo, con los rectores de las universidades de Chile y Católica y les pregunté: ¿dónde están las universidades si este es un tema tan estratégico? ¿Cómo conseguimos que las universidades chilenas se transformen en plataformas para generar estas conversaciones? El miércoles estuve en la Cámara de Diputados, invitado por la Comisión de Energía, y ahí les comenté que una de las cosas que más me ha impresionado es que desde el primer día que se conoció mi nombramiento la gente me dice: valiente usted, el problemita en que se metió. Y los diputados me reconocieron que aquí hay un problema y que es prioritario resolverlo.
– Sara Larraín, tras salir de una reunión con usted, dijo textual que, “al ministro le quedó claro que el desarrollo eléctrico no puede seguir siendo sólo con fines de lucro”. ¿De verdad le quedó claro eso? ¿Hay un problema con el lucro en el sector energético?
El sector privado en Chile es el responsable principal del desarrollo de los proyectos. Chile tenía una empresa estatal, que era Endesa, que se privatizó y dividió en generación, transmisión y distribución para tener energía suficiente, a precios razonables y un mercado competitivo. Crear competencia fue uno de los objetivos de la regulación que se estableció previo a esa privatización. Pero esa es una tarea pendiente. Uno de los pilares de nuestra estrategia necesariamente será el introducir más competencia en este mercado, no sólo de nuevas tecnologías, sino también de nuevos actores. Vamos a buscar la forma, a través de las bases de licitación que administra la Comisión Nacional de Energía, de dar un fuerte impulso a la rebaja de las barreras, de manera de asegurar la entrada de nuevos actores, nuevas tecnologías y, de esta manera, construir una matriz energética más diversificada.
– Vuelvo a una pregunta que quedó pendiente, ¿en esa función, podría el Estado cumplir un rol activo como un actor más?
El programa de gobierno no considera formar una empresa de energía. Es muy importante que en esta discusión no construyamos ni caricaturas ni fantasmas. Es muy importante que la gente no escuche lo que quiere escuchar, sino lo que estamos diciendo.
– Pero el programa sí asigna un rol clave a Enap, ¿cuál sería ese papel?
Déjeme decirle algo sobre Enap. Yo soy el presidente del directorio de Enap. Me reuní antes, en el marco del proceso de traspaso, con el presidente saliente de la empresa y el gerente general. Antes de que me mostraran una presentación, les hice una pregunta: ¿cuál es el índice de frecuencia de accidentes que tiene esta empresa? Y me informaron que era de 4,5. Que el año 2013 hubo tres accidentes fatales y 86 accidentes con tiempos perdidos. Les dije que para mí, como presidente de esta compañía, la primera prioridad es terminar con los accidentes. Hoy en el mundo las empresas modernas tienen cero accidentes. Porque no es moralmente aceptable reclutar gente para que corra riesgos de vida o accidentes en su trabajo.
– Como tampoco tiene sentido tener una empresa con cero accidentes, pero que no es rentable.
Mi experiencia como ejecutivo de empresas es que la fundación sobre la cual una empresa se crea es la seguridad laboral. Es cuando usted tiene bases sólidas en materia de seguridad laboral que usted comienza a ver que esa es una empresa sólida en mantención, productividad, organización y clima laboral.
– Por cierto, pero no basta con eso. La empresa tiene que tener un objetivo.
En esta materia no se va a equivocar conmigo: esta será la prioridad número uno para Enap. Este fin de semana estaré en Magallanes para reunirme con dirigentes sociales, políticos y ciudadanos. Magallanes es una zona extraordinariamente especial en Chile. Sabemos, además, que Enap es muy importante en esa zona. Seguiremos haciendo todos los esfuerzos de exploración para buscar formas de conseguir que el país no tenga la dependencia que tiene hoy en combustibles fósiles. Somos el país más pobre de América Latina en recursos energéticos de base. Este es un elemento central de nuestro diagnóstico.
– Pero usted dijo que los diagnósticos están todos hechos y sobre nuestro potencial de combustibles fósiles también y no son auspiciosos.
Pero hemos ido aumentando significativamente el presupuesto para exploraciones de Enap…
– Sin mayores resultados…
Bueno, pero usted sabe que en estas materias las cosas pasan de un día para otro. Porque sin resultados mayores fue lo que le pasó a Escondida por muchos años, hasta que de repente pinchó algo extraordinario.
– Pero vuelvo al rol activo que el programa asigna a Enap, ¿incluye -por ejemplo- usarla de herramienta para introducir competencia en algún mercado? ¿Tiene un proyecto de generación, por ejemplo?
Pero ese proyecto surge porque Enap necesita energía para sus propias operaciones a un costo más barato que el actual. Enap es una empresa que hoy está jugando, por ejemplo, con todos los terminales de GNL. Nosotros vamos a tomar las medidas necesarias para que dispongamos del GNL que necesitamos en Chile, a través de la ampliación de los puertos que tenemos o de otros puertos y abriendo el acceso al GNL para otros actores.
– El acceso está abierto, pero depende de contratos de largo plazo, porque quienes invirtieron grandes sumas defienden sus intereses frente a quienes utilizan las instalaciones sin haber asumido los costos de inversión.
El costo de inversión se puede perfectamente incorporar a la tarifa. Usted no necesita usar ese argumento, porque en realidad esconde otra realidad: que el club quiere seguir siendo cerrado. A través de política pública, de nuestras instalaciones y de la gestión de este ministerio, nosotros vamos a hacer todo lo necesario para introducir más competencia y no solamente al mercado de electricidad, también al mercado del gas.
– Vuelvo a su descripción sobre el desarrollo del mercado eléctrico en Chile y me quedo con la sensación de que describe una suerte de laissez faire, donde el Estado no tuvo ninguna injerencia, cuando en realidad estamos hablando de un sector regulado.
Regulado no. Aquí la generación está parcialmente regulada, la transmisión y la distribución están reguladas. No está regulado el gas. No sé si hay otro país donde el gas no esté tarificado.
– Pero tampoco podemos decir que el Estado no tuvo ninguna participación. Hubo fijaciones de precios, señales de precios que impactaron en las inversiones.
Lo que quiero decir es que nosotros, como sociedad, tenemos que hacernos cargo de que aquí necesitamos repensar esto y hacerlo de alguna manera diferente.
– Usted ha dicho que la discusión no debe centrarse en HidroAysén, pero ese proyecto sigue dominando la agenda. En la misma entrevista de marzo de 2013 usted dijo que “HidroAysén no está muerto” y este año señaló que “HidroAysén es un proyecto que tiene muchas dudas”. ¿Qué frase lo interpreta mejor ahora?
La frase primera me parece perfectamente comprensible. En ese momento el senador Allamand había declarado que HidroAysén era un proyecto muerto y yo comenté que aún estaba en todo el proceso de discusión y aprobación de sus permisos. Lo que dije fue una cosa obvia: que estaba dentro de un canal institucional. Esa frase no corresponde sacarla del contexto. El proyecto está todavía viviendo todo el proceso institucional de aprobación.
– ¿En 60 días se resuelve, definitivamente, el futuro de HidroAysén?
El Consejo de Ministros es la instancia final para revisar el proceso administrativo del proyecto en todas sus etapas. El Consejo de Ministros del gobierno anterior decidió que 17 reclamaciones no eran atendibles y que respecto de 18 reclamaciones, para mejor resolver, debía hacerse un par de estudios. Uno de los estudios solicitados se refiere al impacto de este proyecto en el cauce del río. ¡Pero si es un proyecto hidroeléctrico! ¿Vamos a necesitar resolver el tamaño del muro y cuántas turbinas necesita? El estudio que se pidió no es de ingeniería de detalle o ingeniería básica, es un estudio de ingeniería conceptual. Esa decisión debía ser declarada inválida, porque tiene un viso de ilegalidad. Nosotros, como última instancia, somos responsables de resolver si se ha seguido todo el proceso administrativo, no podemos empezar a tomar unas reclamaciones y otras no, debemos analizar las reclamaciones en su conjunto. Esta fue una chambonada y, por lo tanto, lo que hemos hecho es volver este proyecto a su cauce normal.
– ¿No está prejuzgado el proyecto, considerando las declaraciones suyas y de la propia Presidenta?
No y por eso es que en 60 días vamos a ir al fondo del proyecto. Vamos a ver el conjunto de reclamaciones en su mérito y resolver si ese proyecto, en función de las reclamaciones, puede o no ser aprobado.
– ¿Pero usted cree que HidroAysén, con todo el impacto ciudadano que ha generado, tiene opción de ser aprobado?
A mí lo único que me importa es que soy miembro de ese consejo y no me voy a inhabilitar con mi voto en esa decisión por anticipar mi opinión. Sí puedo garantizar que pondré todo mi esfuerzo para meterme en el fondo del proyecto, basado en todos los estudios que se han hecho, para tomar una decisión junto a mis colegas del Consejo de Ministros. Y no nos vamos a tomar dos años y medio para hacer eso.
– En otras palabras, respeto de la institucionalidad de punta a cabo.
Hemos vuelto, finalmente, este proyecto a ese cauce.
– Hago la afirmación por el impacto que tuvo en el sector la intervención del gobierno anterior en el caso Barrancones.
Eso en Chile pegó muy fuerte. Un frenazo de las inversiones en el sector eléctrico. Ese fue un punto de inflexión, que hizo un tremendo daño a la institucionalidad. Uno de los problemas que tenemos en este sector es el debilitamiento de la institucionalidad y ello impacta por dos lados: a los inversionistas, que no entienden por qué no se cumplen los procesos establecidos, y por el lado de la sociedad en su conjunto, que quiere certeza de que los proyectos se aprueban tras una evaluación ambiental conforme a las normas, siguiendo todos los procesos y estudios y respetando la opinión de las comunidades. Es importante que todos convengamos en que la gestión social y ambiental en Chile debe ser mejorada y, en este caso, hay una tremenda responsabilidad de la empresa privada.
– Usted hizo referencia a la cantidad de proyectos aprobados durante la administración anterior de Bachelet. La mayoría fueron termoeléctricos, una opción que despierta muchas críticas de sectores ambientalistas.
La historia dice que en 2004 teníamos un gas barato, cuyo suministro se cortó. Hubo que poner en acción un plan de emergencia y construir capacidad instalada de reemplazo. Pero obviamente, ahora debemos tener una revisión del tipo de matriz energética que queremos para Chile, que incluya, de manera equilibrada, las distintas fuentes para generar energía eléctrica y que cuidemos muchísimo el costo al cual Chile va a tener la electricidad, porque esto impacta en los presupuestos de las familias, en las empresas y en el crecimiento económico. Para las empresas no hay impuesto más alto que un alto costo de la energía.
– ¿Le perturba lo que ha visto en materia de conflictos al interior de la Nueva Mayoría y que han quedado reflejados en los problemas de instalación del nuevo gobierno y nombramiento de algunas autoridades?
La verdad es que me llama mucho más la atención la habilidad que hemos tenido en Chile para construir una nueva coalición. Cuando hace cuatro años se perdió el gobierno mucha gente decía que sería una travesía por el desierto que duraría una década, por lo menos. Creo que una vez más se ha demostrado que tenemos el talento político suficiente y la capacidad para construir una coalición muy amplia, y es bueno que así sea, donde ha habido un recambio generacional evidente. Me admira más eso que los incidentes que no van a lo realmente sustancial.
Por/diariolatercera/2014/03/22
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Cochilco eleva el precio promedio del cobre para el año 2026, a US$ 4,95 la libra
En tanto que, para 2027, se prevé un valor promedio del cobre de US$ 5,00 la libra.
La ministra de Minería, Aurora Williams; y la vicepresidenta ejecutiva (s) de la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco), Claudia Rodríguez, dieron conocer este martes el Informe de Tendencias del Mercado del Cobre, correspondiente al cuarto trimestre de 2025, con proyecciones de precio, demanda y oferta del metal para los años 2026 y 2027.
La ministra de Minería, Aurora Williams, anunció que Cochilco elevó su proyección de precio promedio del cobre para 2026 a US$ 4,95 la libra, por sobre la estimación del informe anterior que situaba la cotización en US$ 4,55 la libra. Asimismo, señaló que para 2027 la Institución se prevé una consolidación de este ciclo de precios altos, con un precio promedio de US$ 5,00 la libra.
“Cochilco estima un mayor precio del cobre para este y el próximo año debido, principalmente, a que el mercado continuará con escasez del metal ya que la oferta permanece inestable, con episodios recurrentes de estrechez de suministro, en particular de concentrados de cobre. Esta situación ha elevado las primas para su entrega inmediata lo que se traduce en mayor volatilidad”, explicó la secretaria de Estado.
Advirtió que los recientes niveles récord del precio del metal no deben entenderse como una situación de equilibrio permanente ni como un escenario exento de riesgos. Por el contrario, responden a un mercado tensionado, en el cual perturbaciones relativamente acotadas pueden generar variaciones significativas tanto en los precios como en las primas por disponibilidad inmediata.
Por su parte, la vicepresidenta ejecutiva (s) de Cochilco, Claudia Rodríguez, señaló que el principal sustento desde la perspectiva de los fundamentos se refleja en el balance de cobre refinado Para 2026 se proyecta un déficit moderado. Más que la magnitud del déficit, lo relevante es que coincide con niveles críticos de inventarios en zonas de alta demanda; y en 2027, el balance retornaría a un cuasi equilibrio, pero sin asegurar una holgura efectiva si la recomposición de inventarios compite con el consumo corriente”, precisó.
Rodríguez destacó que el cobre ha dejado de depender exclusivamente de los sectores tradicionales de demanda. “Hoy emerge un bloque digital impulsado por la Inteligencia Artificial e infraestructura de centros de datos, que requiere hasta cinco veces más cobre que las instalaciones convencionales. Esta demanda, sumada a la inversión masiva en redes eléctricas, establece un piso de precios mucho más elevado y resiliente”, puntualizó
Agregó, en el corto plazo, el precio estará dominado por factores financieros, macro y geopolíticos, apetito por riesgo, ciclo de tasas, dólar e incertidumbre comercial, que amplifican movimientos y marcan la señal diaria.
No obstante, recalcó que el balance global de cobre refinado actúa como el ancla fundamental del mercado: aunque no explica cada variación puntual, su actual estado de baja holgura es lo que sostiene la extrema sensibilidad de las cotizaciones, validando la trayectoria de precios elevados proyectada por Cochilco.
Demanda, oferta y balance
El informe de Cochilco proyecta para el año 2026 una producción mundial de cobre de 23,73 millones de toneladas, esto es un 2,2% más que lo previsto para 2025; y para el próximo año una producción de 25 millones de toneladas, lo que representa un alza de 5,4%.
Chile se mantendrá como el principal productor mundial de cobre, con una participación cercana al 24% del total. Para 2026 se estima que la producción del país llegará a 5,6 millones de toneladas, y en 2027 a 5,97 millones de toneladas, esto es un aumento de 3,7% y 6,4%, respectivamente.
En relación con la demanda mundial de cobre, se prevé que esta llegue a 28,4 millones de toneladas en 2026, lo que significa un alza de 2,7%; y para 2027 a 29,2 millones de toneladas con un incremento de 2,8%.
“China seguirá siendo el ancla del mercado con, aproximadamente, el 58% del consumo global, pero con expansión más moderada de 2,3% en 2026 y 2,2% en 2027, coherente con un ciclo donde el impulso proviene más de redes, energías renovables y políticas de estímulo selectivo que de una aceleración industrial generalizada”, señala el informe.
En este contexto, se proyecta un déficit moderado de cobre refinado para 2026 de 238 mil toneladas, pero con señales de tensión estructural. En 2027, se lograría un leve superávit de 51 mil toneladas.
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Cuál es el rol de Chile y cómo se acomodan Codelco y Antofagasta para capear la ola de megafusiones mineras
El cobre es el mineral que está impulsando una fiebre de consolidaciones entre grandes multinacionales. Chile posee la mayor reserva del metal rojo del mundo, por lo que es uno de los principales campos de batalla de esta competencia y todas las compañías involucradas están presentes aquí. Pero hay dos empresas chilenas, una estatal y una privada, que deberán lidiar con los cambios de la industria. Y al menos hasta ahora su intención es dar la pelea con sus propias estrategias, sin fusiones.
El pasado 8 de enero, la industria minera se remeció. Otra vez. Como ocurrió hace exactamente cuatro meses. Si la semana pasada, las protagonistas del sismo fueron Glencore y Rio Tinto, el 8 de septiembre de 2025 fueron Anglo American y Teck.
En ambos casos, anuncios de posibles fusiones, con un movilizador en común: el cobre. Y Chile está al medio de esta ola. Porque aquí están las principales reservas de cobre del mundo y esos gigantes tienen presencia, y donde tienen su casa dos de las 10 mayores productoras globales del metal rojo que, además, son especialistas en este producto: la estatal Codelco y Antofagasta Minerals, del grupo Luksic.
La diferencia, eso sí, con las multinacionales es que no tienen pensado sumarse a esta fiebre de consolidaciones, sino seguir compitiendo con sus propias estrategias, según afirman conocedores de la industria.
Pese a que podría hacer sentido económico que Antofagasta, por ejemplo, pudiese evaluarlo, hay otros factores que pesan para decir que no por el momento.
Lo de Codelco es más complejo, dado su carácter estatal, pero además porque no se ha quedado inmóvil ante este remezón, sino que ha optado por el camino de las asociaciones que -¡vaya paradoja!- la vincula con los cuatro actores que trabajan en probables fusiones.
“Glentinto” y “AngloTeck”
Hasta ahora lo de la suiza Glencore -que partió como trader de materias primas y hoy es una minera diversificada- y la australiana Rio Tinto se remite sólo a “conversaciones preliminares para una posible combinación”. Es más, Rio Tinto, el segundo grupo minero diversificado del mundo, tiene hasta las 17:00 horas de Londres del 5 de febrero para “anunciar una intención firme de hacer una oferta por Glencore”.
Pero según estudiosos de la industria, esta es la ocasión en que ambas compañías han estado más cerca de una fusión, tras varios intentos que vienen desde 2014.
De llevarse a cabo, la combinación podría valorarse en US$260 mil millones gracias a sus sinergias, pese a que al cierre del 2025 la capitalización de mercado de Rio era de US$138 mil millones y la de Glencore, US$64 mil millones.
A su vez, la eventual fusión entre Anglo American y Teck, mucho más adelantada, pues sólo espera las aprobaciones regulatorias y ya fue aprobada por sus respectivos accionistas, fue valorizada en US$53 mil millones al anunciarse. Al terminar 2025, Anglo valía US$44.400 millones en el mercado y Teck, US$23.400 millones.
Las compañías fusionadas podrían producir minerales que van desde el hierro hasta el aluminio y el cobalto, pero es el cobre el que justifica ambas uniones.
“El acuerdo Anglo-Teck se llama cobre. Y el tema Glencore-Rio Tinto también se llama cobre”, resume un importante actor de la industria. “¿Y dónde está el cobre?”, se pregunta. “En Chile”, se responde.
Hoy las grandes mineras buscan metal rojo, ante la explosión de su demanda por la electromovilidad y la necesidad de almacenamiento de energía, en un escenario de falta de minas nuevas y de envejecimiento de las hoy operativas.
“La demanda sigue fuerte, pero cada día es más difícil desarrollar proyectos de cobre. Las minas son cada vez más profundas, la mineralogía es más compleja, todo va hacia lo subterráneo, que es más caro y difícil, y hay menos ley de mineral”, cuenta un ejecutivo minero.
Esto ha provocado que el precio del cobre se disparara un 43% en 2025 y recién superara la barrera de los US$6 la libra en la Bolsa de Metales de Londres.
“La potencial megafusión se da en medio del creciente apetito mundial por cobre. El déficit de oferta global se prevé que llegue a las 10 millones de toneladas en 2040, un 25% por debajo de la demanda proyectada”, dijo un estudio de S&P Global Energy.
Rio Tinto, Glencore, Anglo American y Teck ya juegan un rol en el cobre de Chile, que alberga a las mayores reservas del metal del mundo, estimadas en 190 millones de toneladas métricas o un 19% del total global.
Rio Tinto cuenta con el 30% de Escondida, la mayor mina de cobre del mundo, controlada y operada por BHP. Glencore tiene el 44% de Collahuasi, la tercera operación cuprífera del globo, y además es dueña de Lomas Bayas y de la fundición Altonorte.
“No nos sorprendería que Rio adquiera Glencore únicamente por su cobre”, afirmó el banco de inversión Berenberg.
“La clave para Rio es aumentar su exposición al cobre en la medida que crece la demanda, mientras se reduce gradualmente su dependencia del mineral de hierro”, acotó Neil Wilson, estratega de Saxo Bank.
Juntas, Rio y Glencore pasarían a ser la mayor productora de cobre del mundo, con más de 1,6 millones de toneladas, considerando las entregas del 2025 (ver infografía).
“Ambas empresas podrían llegar a representar cerca del 8% de la producción mundial. No obstante es una posición de liderazgo, su impacto competitivo y, por lo tanto, en los precios, podría verse acotado, a pesar de la alta volatilidad y la estrechez actuales”, advierte Emilio Castillo, profesor de ingeniería en minas de la Universidad de Chile.
Anglo American opera las minas de cobre Los Bronces y El Soldado, donde es socia de Codelco, y también posee un 44% de Collahuasi.
Teck cuenta con el 60% de Quebrada Blanca, donde también es socia de Codelco, que tiene el 10%, y el 90% de Carmen de Andacollo, donde la estatal Enami posee el 10%. Anglo-Teck sería el sexto actor cuprífero del globo con casi 900 mil toneladas.
Impacto de las fusiones en Chile
Las dos eventuales fusiones en marcha probablemente reordenarán el poder de mercado de las grandes cupríferas a escala global, pero a nivel de Chile, no modificará el actual predominio de las tres grandes locales: Codelco, BHP y Antofagasta.
Sin embargo, generarán movimiento.
La unión Anglo-Teck, dada la cercanía geográfica de sus dos grandes operaciones, Collahuasi y Quebrada Blanca, podría generar sinergias que se traduzcan en mayor producción, lo que empujaría la oferta doméstica, explica el analista de Copper Supply de CRU, Nicolás Muñoz.
Y la de Glencore–Rio podría reforzar el posicionamiento de ambas empresas en la región, donde ambas aportan. Glencore tiene una lista de proyectos greenfield (que se construyen desde cero) en Argentina y activos brownfield (en operación) en Chile, mientras que Rio Tinto aporta escala global y capacidad financiera. “Juntos podrían acelerar o reordenar proyectos que incidan directamente en la agenda de inversión del país”, advierte Muñoz.
Al catálogo se añaden los acuerdos a los que han llegado estas dos empresas con Codelco para el desarrollo de iniciativas conjuntas en cobre. En 2023, Rio creó el joint venture Nuevo Cobre con Codelco, que controla la australiana, para explorar un nuevo distrito minero en la Región de Atacama. Glencore, a su vez, firmó hace sólo un mes con Codelco un memorándum de entendimiento para construir una nueva fundición de cobre en la Región de Antofagasta.
Pero no sólo en cobre. También en litio, el otro mineral fuertemente demandado por la transición energética. Rio Tinto suscribió acuerdos para el desarrollo del Salar de Maricunga, también con Codelco, y de Salares Altoandinos, con Enami.
A diferencia, eso sí, de Anglo y Teck, Glencore y Rio no tienen operaciones vecinas en Chile.
“No se aprecian directamente sinergias en infraestructura u operaciones, pero tal vez podrían surgir futuros proyectos conjuntos como parte del desarrollo de activos que mantengan en Chile. Por otro lado, en el ámbito estratégico, se observa una mayor concentración en el mercado del cobre, al que ambos apuntan”, cree Castillo, de la U. de Chile.
En lo netamente operativo, una fusión en Chile implicaría reestructurar y simplificar sus plantas corporativas, lo que “generaría mayor poder de negociación frente a sus proveedores y contratistas, y al Estado de Chile, pues ya sería la mayor empresa minera del mundo la que estaría sentada en la mesa”, advierte Juan Ignacio Guzmán, director ejecutivo de GEM Mining Consulting.
La estrategia de las locales
Desde que comenzó este movimiento de fusiones, ni Codelco ni Antofagasta han dado señales de escozor.
Es más, tras el anuncio de Anglo y Teck, el presidente de la estatal, Máximo Pacheco, dijo que no le preocupaba perder terreno frente a sus rivales, porque Codelco “tiene las mayores y mejores reservas de cobre del mundo”, equivalentes al 10% del total. Y recordó que la estrategia de la corporación ha sido asociarse, puesto que por ley no puede fusionarse.
La empresa ya se observa en la industria como “un holding que incluye las minas nacionalizadas en los ‘70, las minas nuevas y sus 18 asociaciones, no sólo en cobre, sino también en litio”. La primera fue en los ‘90 en El Abra, donde están aliados a Freeport en cobre. A ellas se suman al proyecto de exploración Anillo, junto a BHP, y las ya nombradas con Anglo, Teck, Rio Tinto y Glencore. Y la última, con SQM para explotar litio en el Salar de Atacama. “Estos acuerdos podrían situar a la compañía en una posición de interlocución estratégica frente a cualquier reordenamiento”, dice Muñoz de CRU.
Es que, a diferencia de las extranjeras, que salen a buscar cobre al mundo “porque tienen poco cobre en sus portafolios, Codelco no necesita salir a buscar yacimientos, porque los tiene aquí”, dice un conocedor.
Es en esas asociaciones y en sus proyectos de expansión donde la estatal tiene puesta la fe para que, en caso de que prospere la fusión Rio-Glencore y la supere en el liderazgo mundial de producción de cobre, Codelco pueda repuntar y alcanzar la meta de 1,7 millones de toneladas, que la pondría de nuevo a la cabeza a fines de esta década.
El récord de producción de la chilena fue en 2017, cuando llegó a 1,845 millones de toneladas. Desde ese año que tuvo un duro bajón, que recién en 2024 y 2025 pudo recuperar para llegar a 1,33 millones como producción propia, aunque la atribuida por sus participaciones accionarias suman unas 100 mil toneladas más.
Por tanto, en Codelco creen que podrían perder el número 1, pero por poco tiempo.
“Más que replicar procesos de consolidación, el desafío para Codelco y Antofagasta radica en fortalecer su visión estratégica y cautelar los movimientos de financiamiento destinados a sus actividades de desarrollo”, cree Castillo, de la U. de Chile.
Antofagasta, con un valor de mercado de US$44 mil millones al cierre del 2025, es controlada con un 65% por el grupo Luksic. La única cuprífera privada de las top 10 que controlan chilenos también ve de lejos esta ola de fusiones. Y por lo que se ha visto, tiene un discurso similar: las grandes mineras buscan cobre y el cobre ellos ya lo tienen en Chile. Por ello, su estrategia es seguir apostando por el mineral y por sus proyectos de crecimiento, aunque eso les signifique bajar en el ranking.
Los Luksic han recibido acercamientos u ofertas de compra por Antofagasta, pero siempre se han resistido. En noviembre, The Times le consultó a su CEO por la opción de una venta: “Esa decisión no me corresponde; yo administro la compañía”, respondió Iván Arriagada.
Pero cada vez que se consulta por esta alternativa en privado, conocedores de lo que pasa en la empresa señalan que las razones para no desprenderse de estos activos van desde lo financiero a lo emocional. A diferencia de lo que ocurrió con otras empresas del grupo, que vendieron o se fusionaron para participar de una compañía mayor, como el caso de Nexans o de Hapag Lloyd.
En lo operacional, Antofagasta es de las pocas grandes mineras del mundo que es sólo cobre, por tanto no debe preocuparse de minerales en problemas, como el hierro. Además, cuenta con reservas para 100 años. También adquirió un 19% de la peruana Buenaventura, que cuenta con activos ricos en cobre y oro, y cuya inversión casi se cuadruplicó en dos años. Y proyectos que aseguran un aumento de producción del 30% para fines de la década.
“Creo que la apuesta de Antofagasta va a seguir siendo crecer de forma orgánica en Chile y a lo mejor expandir sus operaciones y crecimiento en Perú, donde ya ha empezado a entrar”, dijo Guzmán de GEM.
En lo financiero, en 2025, la acción de Antofagasta subió un 123% (ver infografía), una de las mayores alzas entre las cupríferas del mundo. La empresa recibirá utilidades que se calculan en torno a los US$1.300 millones, de los cuales un 35% se repartirá como dividendo e irá al grupo chileno. Son pocas las empresas que aseguran un flujo así. También, tiene una deuda baja comparada con sus pares, de 0,54 veces su Ebitda.
Y en lo emocional, este negocio fue la base de la fortuna del fallecido patriarca del grupo, Andrónico Luksic Abaroa, y está asociado íntimamente a la familia, que, de acuerdo a quienes los conocen, piensan que sería el último negocio del que se desprenderían.
Fuente/Pulso/La Reina
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Crecimiento
COBRE SUFRE LEVE BAJA EN LA BOLSA DE METALES DE LONDRES
El precio del cobre en la Bolsa de Metales de Londres (LME) mostró volatilidad el 7 de enero de 2026, con fluctuaciones moderadas en un contexto de retroceso desde récords recientes.
Este metal clave para la transición energética enfrenta presiones globales mixtas, con impactos positivos en economías productoras como Chile.
Fluctuación LME Hoy
El contrato de cobre a 3 meses abrió en 13.249 USD/tonelada, alcanzó un máximo de 13.285 USD/tonelada y un mínimo de 13.006 USD/tonelada, cerrando US$ 5,962 la libra (US$ 13.145 la tonelada)(-0,94%) respecto al cierre previo de 13.254,5 USD/tonelada). El volumen fue de 21.548 lotes, reflejando toma de ganancias tras el pico histórico de ~13.000 USD/tonelada la semana pasada, impulsado por huelgas en minas chilenas como Mantoverde y temores de déficits globales. En libras, cotizó ~5,92-5,93 USD/lb, con baja del 1,47%.
Análisis en Chile
Chile, principal productor mundial (más de un tercio de la oferta global), beneficia de precios altos que elevan exportaciones y utilidades mineras. La huelga en Mantoverde (29-32 kt/año) exacerbó temores de suministro, contribuyendo al rally reciente pese a producción estable en 458 kt en octubre 2025. Sin embargo, costos crecientes y expectativas de aranceles EE.UU. bajo Trump podrían presionar márgenes.
Análisis Mundial
Globalmente, el cobre subió 44,93% anual hasta enero 2026, con máximos de 6,06 USD/lb por demanda en renovables, IA y grids eléctricos, contrarrestando debilidad china. Déficits proyectados (300-500 kt para 2026-27) y bajos stocks LME (142 kt) sostienen alzas, pero dólar fuerte y beneficios provocan correcciones. Perú y Congo siguen a Chile; China absorbe ~50% demanda.
Impacto en Economía Chilena
El récord >13.000 USD/tonelada impulsa PIB ~10-15% dependiente del cobre, eleva ingresos fiscales (hasta 20% presupuesto estatal), fortalece peso (dólar ~899 CLP reciente) y financia inversiones mineras. Mejora balanza comercial (+44% anual implícito), reduce deuda externa y atrae IED, pero riesgos incluyen volatilidad y «maldición de recursos» si no se diversifica. Positivo neto para crecimiento 2026 ~3-4% estimado.
Análisis Fluctuación Cobre LME 7 Ene 2026 y Récord Histórico
El cobre protagonizó un 2026 explosivo en la LME, rompiendo barreras con >13.000 USD/t impulsado por déficits estructurales, huelgas y geopolítica. Hoy miércoles 7, el 3M abrió 13.249 USD/t, tocó 13.285 max y 13.006 min, cerrando ~US$ 13.145 la tonelada)(-0,94%), con volumen entorno a 21k lotes. Retroceso desde 6,06 USD/lb pico, por toma ganancias y dólar fuerte, pese demanda renovables/IA.
En Chile, epicentro productor (1/3 global), Mantoverde strike alertó suministros, elevando especulación pese output robusto. Precios altos ~5,9 USD/lb disparan exportaciones (Cochilco: 5M+ t/año), ingresos fiscales y tipo cambio favorable (USD899 CLP). Récord 43%+ 2025 (mejor desde 2009) acelera PIB 2-3pp, reduce desempleo minero y atrae IED ~US$5B.
Mundial: China demanda 50%, pero liquidez PBOC soporta; EE.UU. aranceles Trump desvían flows, tensan LME/Shanghai. Déficits UBS 300kt 2026 escalan stocks bajos (142kt). Perú/Zambia suman supply risks; EV/baterías green demand ~+20% anual.
Impacto Chile Economía: Récord multiplica utilidades Codelco/SQM (US$10B+ extra), fortalece superávit comercial (US$20B+), baja deuda/PIB <40%, habilita royalty minero y fondo soberano. Optimista: crecimiento 3,5% 2026, inflación controlada. Riesgos: volatilidad (China slowdown), costos energía/laboral, transición cobre verde. Estrategia: diversificar litio/hidrógeno, eficiencia ESG. Bull run continúa Q1, vigilar Fed/PBoC. (2487 chars)
Bolsa Metales de Londres – Miércoles 7 de enero de 2026: – US$ 5,962 la libra (US$ 13.145 la tonelada). – Variación diaria: -0,94%. – Promedio 2026: US$ 5,88 la libra.
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Crecimiento
Cobre se mantiene en máximos históricos en la Bolsa de Metales de Londres
Hoy martes 6 de enero de 2026 el cobre se mantiene en zona de máximos históricos en la Bolsa de Metales de Londres, consolidando el fuerte repunte con que comenzó el año y sosteniendo un escenario muy favorable para Chile como principal productor mundial.
El cobre amaneció este martes 6 de enero de 2026 confirmando que el nuevo año partió con el pie derecho para el principal motor exportador de Chile. En la Bolsa de Metales de Londres, las cotizaciones se mantienen en zona de máximos históricos, luego de que en los primeros días hábiles de enero el metal rojo llegara a bordear los 5,7 dólares la libra, consolidando un rally que venía gestándose desde fines de 2025. Esta escalada ha sido lo suficientemente intensa como para acumular un avance cercano al 5% en un mes y más de 30% en doce meses, un cambio de escala que reconfigura el mapa de costos y oportunidades para toda la industria minera.
Hoy martes 6 de enero, el cobre se mantiene en zona de máximos históricos en la Bolsa de Metales de Londres, consolidando el fuerte repunte con que comenzó el año y sosteniendo un escenario muy favorable para Chile como principal productor mundial.
Precio hoy y últimos días LME
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El cobre sube 2,99%. y llega a los US$ 6,019 la libra (US$ 13.269 la tonelada) en las referencias internacionales, tras el arranque de año en torno a 5,68‑5,70 dólares la libra en la LME, niveles que ya habían marcado récord a inicios de 2026.
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En el último mes el metal rojo acumula un alza cercana al 5% y casi 40% interanual, reflejando un mercado muy estrecho y un apetito fuerte de demanda ligada a transición energética e infraestructura.Promedio 2026: US$ 5,85 la libra
Contexto Chile y escenario global
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En Chile, estos precios se alinean con el tono más optimista de los informes de Cochilco, que elevó sus proyecciones para 2025‑2026 a máximos históricos, con promedios estimados en torno a 4,45 y 4,55 dólares la libra respectivamente.
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Globalmente, el impulso viene de la combinación de oferta limitada, producciones ajustadas en grandes productores y mayor demanda estructural desde energías renovables, autos eléctricos y data centers, que han mantenido al cobre por encima de 6 dólares la libra en algunos contratos de referencia en enero.
Lo que descuenta el mercado para Chile
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Para Chile, este ciclo de precios altos implica mayores ingresos fiscales, mejora de la balanza de pagos y apoyo al tipo de cambio, en un contexto donde el dólar ya ha mostrado caídas a niveles en torno a 900 pesos al inicio de 2026.
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El mercado espera que el país aproveche esta fase para destrabar carteras de inversión minera, mejorar productividad y acelerar proyectos más sostenibles, dada la proyección de producción solo levemente creciente hacia 2026‑2027.
Tendencia esperada del cobre a futuro
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Cochilco y otros analistas ven un escenario de precios estructuralmente altos, con promedios sobre 4,5 dólares la libra en 2025‑2026 y riesgos sesgados al alza si la oferta no logra responder a tiempo al aumento de la demanda.
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A mediano plazo, el mercado internaliza un cobre volátil pero en un rango elevado, apoyado por la electrificación global y la transición verde; los principales riesgos siguen siendo una desaceleración más marcada de China, cambios de política monetaria y cuellos de botella regulatorios en nuevos proyectos
El trasfondo de este repunte es conocido, pero cada semana gana matices. Por el lado de la oferta, la combinación de producciones ajustadas, demoras en la puesta en marcha de nuevos proyectos y mayores exigencias socioambientales mantiene el mercado tenso. Por el lado de la demanda, la electrificación del transporte, la expansión de las redes de transmisión, la maduración de la transición energética y el auge de centros de datos e inteligencia artificial han convertido al cobre en un insumo crítico, difícil de reemplazar. Esa suma de cuellos de botella y necesidades crecientes ayuda a explicar por qué los futuros se sostienen cómodamente sobre los 5,6 dólares la libra, incluso tras jornadas de toma de utilidades.
Para Chile, este escenario no es solo una buena noticia coyuntural: es una ventana estratégica. Los precios que hoy se observan se alinean con las proyecciones más optimistas de Cochilco, que ya anticipaba promedios en torno a 4,45 dólares la libra en 2025 y 4,55 en 2026, cifras que se vuelven conservadoras si la tensión del mercado persiste. Con el cobre aportando cerca de la mitad de las exportaciones, un ciclo prolongado de precios altos significa más recursos fiscales, holgura para la balanza de pagos y presión bajista sobre el dólar, que ya se ha visto en episodios recientes con el tipo de cambio acercándose a la zona de 900 pesos.
El mercado, sin embargo, no se queda solo con los titulares de récords. Detrás de cada cifra hay un llamado a transformar esta bonanza en desarrollo de largo plazo: acelerar la cartera de proyectos, fortalecer la institucionalidad que entrega certezas, profundizar encadenamientos productivos y empujar un cobre cada vez más verde, trazable y de baja huella de carbono. Las proyecciones coinciden en un precio estructuralmente alto y volátil, sostenido por la transición energética, pero también advierten riesgos: una eventual desaceleración más fuerte en China, un giro brusco en la política monetaria internacional o mayores trabas regulatorias podrían moderar el entusiasmo.
Aun así, la narrativa dominante sigue siendo de oportunidad. Mientras el mundo acelera la demanda por cables, motores eléctricos y almacenamiento, Chile tiene la posibilidad de pasar de ser solo gran exportador de concentrados a protagonista de una cadena de valor más sofisticada, donde el cobre no sea solo un número en la pantalla de la LME, sino la base de un desarrollo más inclusivo y sostenible
Bolsa Metales de Londres – Martes 6 de enero de 2026: – US$ 6,019 la libra (US$ 13.269 la tonelada). – Variación diaria: 2,99%. – Promedio 2026: US$ 5,85 la libra.
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Business
El cobre, la principal exportación de Chile, ahora es considerado un mineral crítico para Estados Unidos
Estados Unidos estimó que el abastecimiento de cobre es escencial para la seguridad económica nacional.
Estados Unidos actualizó su lista de minerales críticos, una categoría que se alcanza para materias primas que son “esenciales para la seguridad económica o nacional” de la superpontencia
En detalle, son minerales que “tienen una cadena de suministro vulnerable a interrupciones; y cumplen una función esencial en la fabricación de un producto, cuya ausencia tendría consecuencias significativas para la seguridad económica o nacional de los Estados Unidos”, según explica la nación en sus canales oficiales.
El grupo se compone de 60 minerales, donde, además del cobre, se incluyeron uranio y la plata, entre otros. En total, fueron diez nuevas materias primas que ingresaron al listado.
Sobre el significado de esta actualización, Bloomberg explicó que “la lista determina qué productos básicos están incluidos en la investigación de la Sección 232 del gobierno de Trump sobre minerales críticos procesados y productos derivados, anunciada a mediados de abril».
Ante este contexto, la agencia de noticias y analisis financiaero estimó que esta actulización “podría conllevar aranceles y restricciones comerciales”.
“El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha priorizado el fortalecimiento del suministro nacional de estos minerales, argumentando que la excesiva dependencia de suministros extranjeros pone en peligro la seguridad nacional, el desarrollo de infraestructura y la innovación tecnológica”, resaltó Bloomberg en su nota.
Sin embargo, para los intereses de Chile, pese a que Trump ha prometido impulsar la industria nacional en áreas como el cobre y aranceles para las exportaciones hacia Estados Unidos, el refinado de cobre, lo que envía Chile a la superpotencia, fue excluido del arancel del 50% que se le impuso al cobre en general el 30 de julio pasado.
Respecto al rol del cobre, el reporte de Bloomberg recordó que “las importaciones de cobre, por su parte, constituyen casi la mitad del consumo total de Estados Unidos y provienen de países como Chile, Perú y Canadá. La mayor parte del refinado mundial de cobre se realiza en China”.
Otro de los objetivos de los minerales en esta lista es orientar las inversiones en los distintos estados y decisiones relaciones a este tipo de proyectos en Estados Unidos.
“No buscamos subsidios, pero si el gobierno está tratando de incentivar la producción nacional (de cobre), es importante reconocer que Estados Unidos no tiene las mismas calidades que tenemos internacionalmente”, dijo la directora ejecutiva de Freeport, Kathleen Quirk, a Reuters en marzo.
Fuente/Pulso/LaTercera
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