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Opinión

Ley Marco de Autorizaciones Sectoriales: Vamos por más y mejor minería

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Por: Manuel Viera F./ Presidente Cámara Minera de Chile

Por fin algun alivio para la mineria. Después de más de un año de tramitación valoramos el despacho de la Ley Marco de Permisos Sectoriales, pero a nuestro juicio no es suficiente para que sea ágil y expedita. Sin duda un hito y punto de partida relevante para solucionar el grave problema de permisología que está frenando la inversión y el crecimiento de nuestra economía. Queda ahora el trabajo de revisar y leer los reglamentos de las distintas instancias que hay que incorporar en este proceso, sobre todo por la gran cantidad de servicios públicos que deberán participar, sobre todo insistimos en modernizar y desburocratizar las instituciones del estado.

En términos de impacto en la economía, según el informe del Comité de Expertos sobre Espacio Fiscal y Crecimiento Tendencial, la reducción del tiempo de tramitación de los proyectos de inversión tendrá impacto económico en dos niveles; en primer lugar, se estima un aumento directo en el PIB derivado de nuevos proyectos de inversión de un de 2,4% en 10 años; Además, se espera un aumento en la recaudación fiscal producto del avance de flujos futuros de proyectos en carpeta, equivalente a un 0,27% del PIB de 2023, mientras que la recaudación por la atracción de nuevas inversiones por una mayor rentabilidad esperada se estima en 0,32% del PIB. Es decir, si se hacen bien las cosas y rápido el impacto es significativo.

Respecto a los atrasos en los proyectos, según datos del Observatorio de Tramitación y Evaluación de Inversiones de la Universidad de Chile revelan que, desde 2006, los proyectos presentados al SEIA cayeron un 68% (de 1.536 a 491), mientras que los tiempos de tramitación aumentaron de 114 a 430 días.

Respecto a los proyectos mineros, cabe mencionar el caso de Dominga. La historia de este proyecto data de 2013, cuando fue ingresado al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA). La iniciativa contempla la construcción de dos minas para la extracción de concentrados de hierro y cobre, y un mega puerto para exportar su producción. Significa una inversión aproximada de US$ 3.000 millones.

En el caso de Desarrollo de Collahuasi, se encuentra en suspenso la RCA favorable que obtuvo en 2021 Collahuasi para extender la vida útil del proyecto minero y construir una planta desaladora con una inversión de US$ 3.200 millones. La iniciativa es clave -entre otras cosas- para la disminución del uso de agua continental.

En temas de puerto, puedo mencionar el Proyecto Puerto Exterior de San Antonio nacido en 2013 como respuesta a las tendencias de crecimiento de la población, economía y de las exportaciones e importaciones. Se estima que su construcción se concreta en unos 10 años más. La iniciativa significa una inversión de US$ 4.000 millones.

El Puerto Valparaíso, que es el segundo más importante de Chile, ha tenido que enfrentar los obstáculos de la denominada permisología para concretar una inversión de más de US$ 850 millones, la que permitiría mejorar su capacidad y eficiencia. El proyecto, llamado Terminal Cerros de Valparaíso (TCVAL), lleva más de 10 años de tradición ambiental.

El caso Cardones-Polpaico, a pesar de que la línea de transmisión eléctrica ya fue construida y se encuentra operando, aún no culmina su tramitación ambiental. El proyecto -que significó una inversión de US$ 1.000 millones- se encuentra bajo un nuevo proceso de participación ciudadana luego de que la Tercera Sala de la Corte Suprema -encabezada por el ministro Sergio Muñoz- invalidara la RCA aprobada en 2015, entre otros.

En el ámbito de la “Permisología”, es importante indicar que los hallazgos arqueológicos que han trabado la desalinizadora de US$ 1.000 millones que abastecerá a Codelco.

También la permisología junto con factores globales y de ejecución, sigue siendo el principal obstáculo para que los proyectos mineros se concreten a tiempo, según Minería Local.

Técnicas habilitantes alternativas

Una de las principales novedades del proyecto de ley sobre autorizaciones sectoriales es la posibilidad de reemplazar ciertos permisos por una declaración jurada o un aviso, lo que se conoce como Técnicas Habilitantes Alternativas (THA).

Inicialmente restringidas a permisos de inicio o funcionamiento de proyecto, pero el Senado amplió su uso a todos los tipos de permisos, permitiendo simplificar trámites en más casos. Eso sí, solo podrán aplicarse en contextos de bajo riesgo, definidos en reglamentos sectoriales que también fijarán los criterios y condiciones para su uso.

Las técnicas habilitantes alternativas, en cambio, serán permisos que se entregarán sin necesidad de un pronunciamiento previo formal de la autoridad. Estas técnicas alternativas serán la declaración jurada y el aviso. En la declaración jurada, el titular del proyecto simplemente consignará que cumple con los requisitos legales, y aportará los antecedentes correspondientes en la plataforma SUPER. En el aviso, el titular simplemente informará a la autoridad del desarrollo de su proyecto.

Los titulares de proyectos podrán postular para que su proyecto sea considerado como estratégico y, en ese caso, los tiempos de tramitación se acortan a la mitad.

A través de la plataforma SUPER, el titular podrá obtener un certificado que lo habilita explícitamente en esa circunstancia. Cuando el silencio administrativo sea negativo, se podrá determinar con precisión el plazo a partir del cual se podrán llevar adelante las acciones correspondientes para obtener el permiso.

El incumplimiento injustificado de los plazos de tramitación de permisos implicará sanciones a las autoridades, las cuales pueden llegar al 20% o 30% de su sueldo. Además, podría haber otras consecuencias administrativas, civiles o penales.

Debemos indicar que dentro de los factores que influyen en la obtención de permisos es la complejidad de los proyectos, algunos, requieren hasta 108 meses para obtener todos los permisos necesarios, involucrando a numerosas entidades. La escasez de capacidad en constructoras y empresas de montaje; controversias y reclamos; evaluación de impacto ambiental.

En cuanto a las inversiones y cómo impactan, se estima que las inversiones mineras en Chile podrían superar los US$ 7.700 millones en 2025, e incluso llegar a los US$ 10.000 millones si se consideran todos los proyectos; Sin embargo, la obtención de permisos sigue siendo un factor clave para que estas inversiones se materialicen, la paralización de proyectos por falta de permisos puede generar pérdidas económicas significativas para el país.

Desde la Cámara Minera de Chile valoramos positivamente esta ley, sin embargo, aún existen aspectos que requieren solución como es el caso de Ley de Monumentos. No resulta suficiente para enfrentar los cuellos de botella y nudos críticos que actualmente traban la inversión, como las demoras en la obtención de autorizaciones y los cambios de criterios por parte de la autoridad en el marco del Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental. Además, no se contempla ninguna medida concreta para abordar la incertidumbre derivada de la creciente judicialización que afecta a los proyectos de inversión, fenómeno que se observa con mayor frecuencia, tampoco lo hace con la demora excesiva en el otorgamiento de concesiones marítimas, o los pronunciamientos del Consejo de Monumentos Nacionales.

Es lógico que para atraer inversiones a nuestro país es fundamental crear un entorno que promueva el desarrollo mediante la certeza jurídica, estabilidad fiscal y seguridad para la ejecución de actividades y proyectos. Tanto el Gobierno como el Congreso deben evitar impulsar reformas que generen incertidumbre o desincentiven la inversión, como aumentos de impuestos, restricciones al mercado de capitales, mayores rigideces laborales o cambios que introduzcan arbitrariedad en los procesos de evaluación ambiental, de otorgamiento de permisos sectoriales o municipales. Ya con la carga tributaria es más que suficiente el daño generado a la industria minera.

Por otra parte, se estima un aumento en la recaudación fiscal producto del avance de flujos futuros de proyectos en carpeta, equivalente a un 0,27% del PIB de 2023, mientras que la recaudación por la atracción de nuevas inversiones por una mayor rentabilidad esperada se estima en 0,32% del PIB).

Estas estimaciones se realizaron bajo el supuesto de una reducción promedio del tiempo total de tramitación de proyectos de inversión del 33% (de 66 a 44 meses en promedio).

La maldita permisología llegó para quedarse con un excesivo celo regulador, sin considerar el daño no solo a la minería, nuestro principal sector económico, sino también al crecimiento y desarrollo de nuestra economía. Los inversionistas van donde existe certeza jurídica, certeza tributaria y menos burocracia estatal.

No obstante, como Cámara Minera de Chile, lamentamos, que no se incluyera lo relativo a la institucionalidad medioambiental y lo del Consejo de Monumentos Nacionales, que son los que más demoras causan en la tramitación de proyectos mineros en la actualidad.

En resumen, valoramos esta iniciativa, pero no es suficiente pues falta mucho para que se haga realidad, el enemigo es la burocracia y debemos desterrarla para siempre. Todo avance es positivo, sin embargo, lo más importante para el país es el desarrollo de su economía a través del desarrollo de proyectos, de todo índole, pero principalmente mineros, que en definitiva son los que más aportes hacen a las arcas fiscales. Bajo la ley imperante, necesitamos más y mejor minería.

La minería es la mejor marca país!!

 



Columna Opinión/Manuel Viera F./ Presidente Cámara Minera de Chile
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Opinión

Medir para seguir mejorando: El impacto social de la minería en Chile

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Anita Marambio, presidenta de Compromiso Minero.

Existe una máxima ampliamente aceptada en gestión: lo que no se mide, difícilmente se puede gestionar. Durante años, la minería chilena ha desarrollado iniciativas sociales relevantes, que han sido medidas y cuantificadas, pero sin contar con un marco comparativo que permitiera dimensionar su impacto frente a otros sectores productivos.

El reciente Índice de Impacto Social Empresarial 2025, elaborado por BSponsor, viene a llenar ese vacío. El estudio analizó las memorias de 75 grandes empresas de sectores como la banca, el retail, forestal, entre otros, evaluando la cantidad de iniciativas sociales, pero sobre todo su intensidad, calidad y efectos causales. Sus resultados posicionan a la minería como el sector que genera el mayor impacto social positivo en Chile.

Según el informe, la minería concentra el 24,5% del impacto social generado por todas las empresas analizadas, a través de 156 iniciativas que han beneficiado directamente a más de 131 mil personas. Más aún, desde Arica y Parinacota hasta Coquimbo, el 90% del impacto social medido corresponde al ecosistema minero. Se trata de una señal clara del rol que el sector cumple en territorios donde el desarrollo económico y social están profundamente entrelazados.

Desde Compromiso Minero, vemos que estos resultados ponen en valor el trabajo planificado y de largo aliento que se ha ejecutado en esta materia, pero también refuerzan la dirección de estas acciones y, por lo tanto, nos invitan a seguir profundizando la forma en que la minería se relaciona con las comunidades, impulsa a los proveedores locales y contribuye a la formación de talento regional.

El índice reconoce, además, el desempeño de empresas adherentes de Compromiso Minero, entre ellas Antofagasta Minerals (que lidera el ranking) y otras como BHP, Teck, Candelaria, CMP, Codelco, El Abra, Gold Fields y Kinross. Este resultado refleja un esfuerzo colectivo de la red por integrar el desarrollo social como una dimensión estratégica del negocio.

Detrás de cada cifra hay personas, comunidades y territorios que conviven día a día con la actividad minera. El que podamos comparar sus impactos con otras industrias, nos permite seguir avanzando con más foco y mayor impacto positivo para proyectar un desarrollo que se construya junto a los territorios en beneficio de las personas y el país.

 


Carta de /Anita Marambio, Presidente de Compromiso Minero
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Noticia Internacional

Una minería que transforma

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Por Cristián Quinzio, presidente del directorio de CESCO

El inicio de un nuevo año siempre invita a mirar el futuro con perspectiva. En el caso de la minería chilena, esa mirada no puede ser neutra ni complaciente: estamos frente a una industria que sigue siendo estratégica para el desarrollo del país, pero que enfrenta desafíos estructurales que exigen decisiones oportunas, visión de largo plazo y una conversación pública mejor informada.

Chile llega a este nuevo ciclo con fortalezas indiscutidas. Lideramos la producción mundial de cobre, contamos con décadas de experiencia minera, capacidades técnicas reconocidas a nivel internacional y un rol insustituible en la transición energética global. Sin embargo, ese liderazgo no es automático ni garantizado. Competimos en un escenario global cada vez más exigente, donde la inversión es móvil, los estándares ambientales y sociales son más altos, y la certeza regulatoria se ha vuelto un factor decisivo.

En este contexto, desde CESCO hemos insistido en la necesidad de pasar del diagnóstico a la acción. Las 21 Propuestas para una minería competitiva y sostenible, elaboradas a partir del diálogo con actores públicos y privados, buscan precisamente contribuir a ese tránsito. No se trata de un listado técnico ni de una agenda sectorial cerrada, sino de una hoja de ruta que aborda temas claves para el futuro de la minería chilena: el fortalecimiento institucional, una simplificación de los procesos de permisos, la atracción de inversión en exploración, el desarrollo de capital humano, la innovación tecnológica, la relación con los territorios y la inserción de Chile en las cadenas de valor globales.

Estas propuestas nacen de una convicción profunda. La minería puede y debe seguir siendo un motor de crecimiento económico, pero también un espacio de transformación productiva, social y ambiental. Una minería que genera valor no solo a partir de sus recursos naturales, sino también desde el conocimiento, la colaboración y la confianza.

El año que comienza se abre además bajo una nueva administración, lo que representa una oportunidad relevante para renovar acuerdos, alinear prioridades y avanzar en políticas públicas que otorguen señales claras al sector. El desafío es compartido, que es construir un marco que permita destrabar proyectos, acelerar inversiones y, al mismo tiempo, elevar los estándares de sostenibilidad y participación. La minería requiere reglas claras, instituciones sólidas y una visión país que entienda su rol estratégico en el desarrollo de Chile.

Desde CESCO seguiremos aportando evidencia, análisis y espacios de diálogo para enriquecer esta conversación. Nuestro compromiso es contribuir a una minería que no solo responda a las demandas del presente, sino que se prepare activamente para los desafíos del mañana.

Porque una minería que transforma es, en definitiva, una minería que piensa el futuro del país.

 


Fuente/ Cristián Quinzio, presidente del directorio de CESCO/CESCO
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Noticia País

Pequeña y mediana minería: Una agenda legislativa viable para los primeros 100 días

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Por: Patricio Cartagena D.
Presidente del Centro de Arbitraje y Mediación Minero, CAMMIN
Abogado, Ex Director Nacional Sernageomin.

Los primeros 100 días de un nuevo gobierno no están llamados a agotar la acción pública, sino a ordenar prioridades, fijar rumbo e ingresar los proyectos de ley que estructurarán el ciclo político. La noción de los primeros 100 días no es una consigna comunicacional: es una tradición política consolidada desde la experiencia histórica del New Deal de 1933, entendida como la ventana inicial para demostrar conducción, control de agenda y capacidad real de impulsar reformas estructurales.

En esa lógica, la señal más relevante en esta etapa no es la ejecución inmediata, sino la decisión política de ingresar iniciativas legislativas bien diseñadas, con diagnóstico compartido y alta viabilidad de tramitación. La pequeña y mediana minería (PM y MM) cumplen plenamente con esos criterios. Se trata de un sector con legitimidad histórica, fuerte anclaje territorial y un consenso político transversal en el Congreso.

En ese contexto, esta columna busca aportar insumos técnicos y propuestas concretas para la construcción de una agenda minera del próximo ciclo de gobierno, un ámbito que hasta ahora ha tenido escasa explicitación pública, pese a su relevancia estratégica para el desarrollo productivo y territorial del país. 

Estas propuestas resultan particularmente oportunas en un escenario de precios del cobre y balance de mercado estructuralmente favorables para los próximos años, lo que abre una ventana concreta para mejorar la captura de valor de la PM y MM, aumentar producción efectiva, formalizar actividad y maximizar el retorno económico y fiscal del ciclo minero. No actuar a tiempo implica, simplemente, dejar pasar renta minera disponible por falta de adecuación institucional y normativa.

  1. Ley Marco de Fomento Productivo para la PM y MM

La primera iniciativa debiera ser el ingreso de una Ley Marco habilitante de Fomento Productivo para la Pequeña y Mediana Minería, orientada a rediseñar de manera estructural la relación del Estado con este sector.

No se trata de una ley de beneficios puntuales ni de subsidios coyunturales, sino de un marco jurídico que ordene y articule financiamiento, regulación proporcional (permisos y autorizaciones), sostenibilidad ambiental, desarrollo territorial y fomento productivo bajo una sola arquitectura normativa. En términos de política pública, supone transitar desde una aproximación fragmentada y asistencial hacia una relación estratégica, coherente y permanente entre el Estado y la PM y MM.

Por su carácter habilitante, esta Ley Marco debe preceder las reformas institucionales específicas, particularmente la reforma al gobierno corporativo de ENAMI actualmente en tramitación. Definir primero el modelo y luego ajustar las instituciones no es solo una opción técnica, sino una regla básica de buena gobernanza. 

  1. Modificar el régimen de patente rebajada por trabajo efectivo de la Ley N°21.420

Una segunda iniciativa legislativa prioritaria es perfeccionar el régimen de amparo y patente rebajada por trabajo efectivo introducido por la Ley N°21.420, con el objeto de ampliar su cobertura y simplificar sustantivamente su aplicación. Si bien el principio del amparo por actividad minera va en la dirección correcta, su diseño actual introduce exclusiones y sobrecargas injustificadas para actores que operan en la misma escala productiva, en gran medida por exigencias formales y por un nivel de discrecionalidad administrativa que no se condice con la naturaleza del instrumento.

La corrección propuesta es directa: transitar hacia un sistema de acreditación objetiva de la condición de productor de baja escala, basado en criterios simples y verificables —como la inscripción en los padrones de proveedores de ENAMI u otros registros equivalentes—, evitando la evaluación caso a caso de proyectos y faenas por parte de Sernageomin. Este ajuste permitiría alinear la norma con su finalidad original: incentivar la explotación efectiva de las concesiones, reducir la especulación, otorgar certeza regulatoria a la pequeña y mediana minería y favorecer la inversión productiva y el empleo local, sin alterar el equilibrio fiscal de la medida.

  1. Modificar la Ley N°19.719 para modernizar la patente minera especial

Como complemento inmediato, resulta necesario ingresar una modificación a la Ley N°19.719, que regula la patente minera especial para pequeños mineros y mineros artesanales, hoy claramente desalineada con la realidad productiva del sector.

La propuesta es directa y razonable: ampliar los límites de superficie (hoy limitada el beneficio a 50 y 100 hectáreas), actualizar los criterios de elegibilidad y extender el beneficio a las formas societarias efectivamente utilizadas por la PM y Minería Artesanal en la actualidad. Esta corrección normativa permitiría mejorar la formalización, reforzar el trabajo efectivo y devolverle sentido a un instrumento que hoy presenta un impacto marginal.

  1. Modernizar la Ley N°19.137 para liberar propiedad minera ociosa

Finalmente, una medida de alto impacto territorial y bajo costo fiscal es ingresar una modificación a la Ley N°19.137, con el objeto de simplificar y hacer efectiva la liberación de pertenencias mineras no explotadas de Codelco hacia ENAMI y, a través de esta, hacia la pequeña minería, en forma obligatoria y sujeta a indicadores de cumplimiento.

Reducir cargas administrativas innecesarias, radicar decisiones en los directorios de las empresas públicas y dotar a ENAMI de un mandato claro para facilitar el acceso real de la PM y MM a estos activos, incluso mediante esquemas de transferencia condicionada o asociatividad productiva, permitiría activar inversión local y exploración vía explotación utilizando recursos ya disponibles del Estado.

Liderazgo para convertir diagnóstico en acción

Estas cuatro iniciativas no parten de cero. Existen diagnósticos, análisis técnicos y propuestas desarrolladas desde el ámbito gremial y académico. El desafío ya no es conceptual ni regulatorio, sino político y estratégico: traccionar esta agenda con liderazgo, decisión y una adecuada secuencia legislativa.

Ingresar estos proyectos de ley en los primeros 100 días permitiría aprovechar un consenso transversal, capturar valor en un ciclo de precios favorable y ordenar la relación del Estado con un sector clave para el desarrollo territorial. 

La pequeña y mediana minería requieren decisiones oportunas, bien diseñadas y ejecutadas con sentido de Estado. El momento político ofrece esa oportunidad. 

 


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Ingeniería sostenible: Una evolución clave para la minería actual

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Patricio Toledo, Technical & Execution Director, Arcadis.

La industria minera se encuentra en un proceso de transformación progresiva, impulsado por desafíos operacionales, ambientales y sociales cada vez más complejos. A la necesidad de mantener altos niveles de productividad y seguridad, hoy se suman exigencias crecientes en materia de sostenibilidad, resiliencia y eficiencia en el uso de los recursos. En este contexto, la ingeniería cumple un rol fundamental como articuladora de soluciones que permitan a la minería adaptarse y evolucionar, enfrentando los distintos desafíos y manteniendo la competitividad en los mercados.

Históricamente, la ingeniería aplicada en la minería se enfocó en asegurar la factibilidad técnica y económica de los proyectos. Sin embargo, la complejidad actual de las operaciones ha permitido avanzar hacia una ingeniería más integrada, no sólo con una visión de la solución técnica particular, sino actualmente es capaz de incorporar desde las etapas tempranas variables como comunidades, enfoque territorial, eficiencia energética, gestión del agua, reducción de emisiones y adaptación al cambio climático. Esta evolución no busca reemplazar los enfoques tradicionales, sino complementarlos con una mirada de largo plazo.

El avance de las herramientas digitales ha sido un apoyo relevante en este proceso. Tecnologías como el modelado 3D, gemelos digitales, el manejo de los datos,  la inteligencia artificial y la automatización de sus procesos, permiten evaluar escenarios, optimizar diseños y mejorar la toma de decisiones en escenarios cambiantes. En minería, estas capacidades sin duda también contribuyen a fortalecer la seguridad, mejorar el desempeño operacional y reducir incertidumbres.

Ámbitos como la gestión de relaves y del manejo del agua y la infraestructura energética que permitan una operación más “amigable con el medio ambiente” muestran con claridad cómo la ingeniería está incorporando criterios de sostenibilidad de forma cada vez más transversal. Más que un cambio abrupto, se trata de una evolución gradual de hace algunos años que busca fortalecer la confiabilidad de las operaciones y su relación con el entorno, anticipando riesgos y respondiendo a escenarios futuros.

En este contexto, junto a la incorporación de nuevas herramientas, la experiencia técnica, el conocimiento del contexto local y la colaboración en los proyectos siguen siendo esenciales para el éxito de los mismos. Una ingeniería efectiva es aquella que combina innovación con criterio técnico, entendimiento territorial y diálogo con los distintos actores involucrados en los proyectos.

Chile cuenta con condiciones favorables para seguir avanzando en esta dirección. La trayectoria minera del país, junto con marcos regulatorios más exigentes y la necesidad de avanzar en la transición energética, han impulsado una reflexión profunda sobre cómo diseñar y operar infraestructura minera de manera más sostenible y resiliente.

Desde Arcadis, con 45 años de presencia en Chile y más de 136 años de experiencia a nivel global, hemos acompañado esta evolución poniendo énfasis en una ingeniería que agrega valor real a los proyectos, integrando estándares internacionales y criterios de sostenibilidad en el largo plazo con la realidad específica de cada operación. Esta combinación permite desarrollar soluciones técnicas sólidas en el ámbito de la ingeniería, alineadas con los desafíos actuales de la industria.

La minería continúa siendo un pilar clave para el desarrollo del país. Acompañar su evolución mediante una ingeniería sostenible, rigurosa y progresiva es fundamental para fortalecer su competitividad, su relación con el entorno y su proyección de largo plazo.

 


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Gobierno Corporativo de ENAMI: Una reforma insuficiente

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Por: Patricio Cartagena D./Presidente del Centro de Arbitraje y Mediación Minero, CAMMIN/Abogado, Ex Fiscal de Enami

Análisis técnico sobre los avances en gobernanza corporativa y las brechas pendientes en la definición de la política pública de fomento minero 

La reciente aprobación en general, en primer trámite constitucional, del proyecto de ley que moderniza el gobierno corporativo de la Empresa Nacional de Minería (ENAMI) constituye un hito relevante en la discusión sobre el rol del Estado en la minería chilena. Existe consenso en que la empresa requiere una actualización institucional profunda: profesionalizar su directorio, fortalecer los mecanismos de control, elevar los estándares fiduciarios y reducir espacios de discrecionalidad.

Ese diagnóstico es correcto y compartido. Sin embargo, precisamente porque el momento legislativo es relevante, resulta indispensable distinguir entre una reforma necesaria y una reforma suficiente. Y en ese punto, el proyecto deja abiertas más preguntas de las que resuelve.

ENAMI frente al desafío de una minería 2050

La minería chilena enfrenta un cambio estructural. La agenda de minería 2050 no se limita a mayor producción o eficiencia operativa; incorpora exigencias crecientes en sostenibilidad ambiental, trazabilidad, innovación tecnológica, productividad, economía circular y agregación de valor. 

En ese contexto, ENAMI no puede seguir siendo pensada únicamente desde su rol histórico del Siglo XX (ver DFL N°153 de 1960). El debate de fondo es si la empresa ante los nuevos desafíos de la minería 2050 está llamada a:

  • apoyar activamente a todos los segmentos de la minería artesanal, mediana minería y proveedores mineros, más allá del ámbito tradicional de la pequeña minería;
  • traccionar capacidades en proveedores mineros, innovación y servicios tecnológicos, como espacio privilegiado para pilotar proyectos y escalar a nivel industrial; 
  • desempeñar un rol en etapas tempranas de exploración, donde el mercado presenta fallas evidentes;
  • abrirse a nuevos minerales, en un enfoque polimetálico, como el litio u otros críticos para la transición energética;
  • liderar proyectos de minería secundaria, reprocesamiento de relaves y economía circular;
  • asumir, si así se decide, un mandato explícito en fundición y refinación, como parte de una política industrial y estratégica.

Ninguna de estas definiciones aparece resuelta en el proyecto de ley ni en el marco normativo vigente. Y sin ellas, es difícil evaluar con propiedad qué tipo de ENAMI necesita el país hacia las próximas décadas.

Una reforma correcta en la forma y en los instrumentos

Dicho con claridad, el proyecto acierta en el plano instrumental. La nueva composición del directorio, la incorporación del sistema de Alta Dirección Pública, la creación de comités especializados, la separación contable entre fomento y operaciones, y la aproximación a estándares de la OCDE representan avances reales y necesarios.

Desde la perspectiva del gobierno corporativo, se fortalece la rendición de cuentas, se profesionaliza la toma de decisiones y se dota a la empresa de una arquitectura institucional más robusta. No se trata de una reforma meramente cosmética.

Sin embargo, una buena arquitectura de gobernanza no puede suplir la ausencia de un mandato claro. La forma, por sí sola, no resuelve el fondo. El principal nudo crítico del proyecto radica precisamente en este déficit estructural: gobernanza sin política pública explícita.

Sostenemos que la modernización del gobierno corporativo de ENAMI se impulsa sin que exista una política pública vinculante y explícita para la pequeña y mediana minería, idealmente contenida en una ley marco que defina con precisión objetivos, beneficiarios, instrumentos, alcances y fuentes de financiamiento.

En términos simples —y muy propios de nuestra tradición institucional—, se vuelve a poner la carreta delante de los bueyes.

Una ley marco de fomento productivo debe definir materias tales como: las funciones concretas del fomento productivo minero, los beneficiarios efectivos de ese fomento, el alcance de la intervención estatal en la cadena de valor minera, los instrumentos habilitados y el financiamiento explícito y sostenible de esos mandatos.

Sin todo lo anterior, ENAMI seguirá operando con un mandato difuso, tensionada entre exigencias de desempeño empresarial, expectativas sectoriales y objetivos de política pública que no siempre son compatibles entre sí.

En ese escenario, incluso un directorio profesionalizado queda expuesto, no por falta de capacidades técnicas, sino por la inexistencia de un marco normativo que ordene y jerarquice sus decisiones estratégicas.”

El rol del Ministerio y el límite de lo programático

Durante los últimos años, el Ministerio de Minería ha avanzado en la definición de una política de fomento a la pequeña minería, principalmente mediante la revisión y sistematización de instrumentos vigentes (ver Documento de Política de Fomento, 2025). Ese esfuerzo es valioso y contribuye a ordenar la discusión.

No obstante, es importante ser precisos: se trata de un marco programático no vinculante, que no reemplaza —ni puede reemplazar— una definición legal de política pública. Pretender que ese instrumento administrativo habilite, por sí solo, una reforma estructural de ENAMI, es pedirle más de lo que institucionalmente puede entregar.

Una invitación a completar la reforma

Esta reflexión no busca cuestionar la necesidad de modernizar el gobierno corporativo de ENAMI. Por el contrario, reconoce ese avance como imprescindible. Pero advierte que no puede ser el punto de llegada.

Si el país aspira a una ENAMI coherente con los desafíos de la minería 2050, el paso siguiente es ineludible: definir explícitamente la política pública que la empresa debe ejecutar. Solo a partir de ese mandato será posible evaluar, con rigor y responsabilidad, si la estructura de gobernanza propuesta es la adecuada. 

Modernizar la forma es necesario, definir el fondo es impostergable.

 


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