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Noticia País

“El ciclo económico chileno llegó a un punto de inflexión en el último trimestre del 2014″

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Vladimir Werning: El economista explica por qué elevó de 2,3% a 2,7% la estimación de PIB para 2015. Pero es cauto a mediano plazo: “Las condiciones suficientes para crecer al potencial no han sido aseguradas”. En materia de inflación no ve mayores riesgos y proyecta un cierre a diciembre en 2,8%, pese a lo cual no cree que el BC siga bajando la TPM.

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vladi-2-15Hace dos semanas JPMorgan elevó su proyecciones de crecimiento de 2015 para Chile de 2,3% a 2,7%, sustentado en las buenos datos de actividad que registró el último mes de 2014. Sin embargo, pese a esta corrección al alza en las expectativas, el director ejecutivo de la entidad, Vladimir Werning, ve poco espacio para que la actividad este año pueda alcanzar un nivel sobre 3%.

Plantea que subsisten incertidumbres tanto internas como externas. La primera apunta a cuantificar el impacto coyuntural de las reformas del Gobierno, mientras que en lo internacional la situación de China luce complicada.

De todos modos, a su juicio, lo que se debe rescatar del panorama actual del país es que en lo inmediato “el balance de riesgos se inclinó al alza”.

En materia de inflación y más allá de la preocupación que expresó el Banco Central en su comunicado de la semana pasada, Werning se mantiene optimista sobre la convergencia hacia el rango meta, aunque pone una luz de alerta respecto de que “el incipiente desalineamiento de salarios nominales” se profundice, ya que eso incidiría en los precios de servicios. Bajo este escenario, el economista no ve nuevos recortes en la política monetaria, por lo que apuesta a que el instituto emisor realice una “estrategia de una pausa prolongada manteniendo la tasa en 3% todo el año”.

El Imacec de diciembre de 2,9% elevó las expectativas para este año, incluso ustedes mejoraron su proyección para Chile de 2,3% a 2,7%. ¿Qué señales ve de recuperación?

En Chile, los índices de confianza tanto del consumidor como de los empresarios siguen deprimidos. Pero su estabilización es relevante a efectos de evaluar la coyuntura. Además hay algunos indicadores recientes de oferta y demanda que nos indican que el ciclo económico chileno llegó a un punto de inflexión en el último trimestre del 2014.

En el Gobierno afirmaron que la economía está presentando “brotes verdes”, ¿comparte ese diagnóstico?

Es cierto. La reducción de la inflación está trasmitiendo un impulso favorable a los consumidores y eso eleva las ventas minoristas. Por el lado de la inversión, los indicadores de construcción y de importación de bienes de capital apuntan a que lo peor del ajuste quedó atrás. Por último, los datos de comercio exterior continúan dando señales de mejoría, tanto por el lado de las exportaciones como de las importaciones.

¿Ve posible crecer sobre 3%?

Habiendo confirmado un giro del ciclo, es lógico reevaluar el ritmo de expansión. Después del alza de 2,9% en la actividad de diciembre ya no se ve tan distante la posibilidad de observar registros mensuales puntuales por encima de 3%. Pero creemos que para el año en su conjunto sigue siendo más probable un promedio de expansión cercano al 2,7%.

El Gobierno espera lograr hacia la segunda mitad de su mandato crecer en torno al potencial que es 4,3%, ¿es factible?

Hay condiciones necesarias y suficientes para lograr esa meta. La buena noticia es que la condición necesaria ha sido asegurada por las acciones del Banco Central. Su manejo de la tasa de interés orientado a impulsar un realineamiento cambiario ha colocado a la economía chilena en un equilibrio sustentable en el contexto actual internacional. Chile es la única economía de la región donde los ajustes del 2014 han arrojado un resultado visible en el sentido reducir el déficit externo. Sin embargo, el problema que veo es que las condiciones suficientes para crecer al ritmo potencial no han sido aseguradas. A esta altura la política monetaria difícilmente pueda ofrecer mayor impulso de lo que ya hizo. Entonces, el empuje de la inversión, el empleo y la productividad deben provenir de iniciativas que son propias de Hacienda y Economía.

En su escenario base, ¿hay riesgos que puedan afectar el crecimiento de la economía chilena en 2015?

Sí, los riesgos disminuyen pero no desaparecen. En el frente doméstico, resulta difícil estimar con certeza el impacto coyuntural de las reformas. Y en lo externo, la lectura de la economía China también luce complicada. Lo que rescataría de la situación de Chile es que en lo inmediato el balance de riesgos se inclinó al alza y por eso aumentamos nuestra proyección de crecimiento a 2,7%. Esta revisión del PIB representa un caso aislado en América Latina. En la región, las revisiones de crecimiento del 2015 han sido sistemáticamente a la baja y el balance de riesgo en torno a nuestras proyecciones sigue inclinado en esa dirección.

¿Cuánto podrían incidir nuevamente las reformas?

La estabilización de los índices de confianza empresarial indica que, en gran medida, los cambios legislativos han sido incorporados a las expectativas. Eso limita una repetición del impacto que hubo en 2014. El riesgo para el 2015 es que esos indicadores de confianza permanezcan estancados cerca de los actuales niveles bajos. De ser así, la inversión puede evolucionar de manera muy lenta y la generación de empleo puede deteriorarse. En ese contexto, se pueden generar dudas adicionales sobre el ritmo de crecimiento potencial de Chile.

El Gobierno ha dicho que el sector exportador, el gasto público, la caída del precio del petróleo y la política expansiva del Banco Central serán los motores de la economía chilena en 2015. ¿Comparte esa visión?

Sí, esperamos que todos esos factores generen un impulso expansivo, pero la magnitud de esos impulsos tendrá un efecto más bien moderado si la inversión no contribuye al inicio del ciclo como suele hacerlo históricamente.

Considerando la caída del precio del cobre y la baja del petróleo, ¿cuál de los dos efectos tiene mayor preponderancia para el crecimiento de Chile?

Chile es el importador neto de combustibles más grande de la región en relación a su PIB, por lo que el beneficio de la caída del precio del petróleo es relevante. También hay efectos distributivos que aumentan esta percepción. Resulta que el beneficio de la caída del petróleo se traslada directamente al sector privado en Chile. En cambio, el perjuicio que acarrea la caída del precio del cobre es compartido por el sector privado y el público, y éste último actúa como un amortiguador. Dicho esto, el cobre resulta la variable determinante. Desde principios de 2014 la disminución del precio del petróleo ha sido el doble que la del cobre, pero en la balanza comercial, el metal pesa tres veces más. Es importante tener en cuenta que el aporte del sector del cobre incluye la actividad y la inversión. Y en ese sentido, vemos que, además del menor precio, la actividad minera está contrayéndose. Además los precios más bajos del cobre pueden impulsar una reevaluación de los parámetros que determinan el Presupuesto y entonces se puede requerir un ajuste. A diferencia de Chile y Perú, la mayoría de los países de la región ya están ejecutando o planeando ajustes fiscales en respuesta a la caída de precios de materias primas.

En Chile se abrió el debate sobre el nivel del PIB potencial. Actualmente está en 4,3%, pero los economistas cuestionan esa cifra.

Siempre van a existir opiniones diversas en torno al PIB potencial, ya que es un concepto teórico. No es una variable observable y por lo tanto sólo se puede aproximar por medio de distintas técnicas. En Chile, el debate en torno a este tema no es novedad. Recordemos que el valor de 4,25% que se discute hoy representa una reducción con respecto a la estimación del 5% que prevalecía apenas un par de años atrás. Creo que el debate se profundizará. Hay varios factores que invitan a hacerlo: la caída del precio del cobre, el menor dinamismo de la inversión, el debate sobre el impacto en la productividad de las reformas, y las restricciones en el sector energético. Aunque representa una estimación del crecimiento de largo plazo, las oscilaciones económicas de corto plazo influyen, debido a la incertidumbre que reina sobre el carácter temporal o permanente de los factores determinantes del ciclo, que hoy se mueve por debajo del potencial.

Inflación y política monetaria

Las expectativas de inflación para 2015 se elevaron rápidamente de 2,3% a un nivel cercano a 3%. ¿Ve riesgos inflacionarios para la economía chilena este año?

No veo riesgos inflacionarios que atenten contra el cumplimiento de la meta. A nivel agregado la demanda está mucho mejor alineada con la producción. Es más, la depreciación del peso y las presiones de internacionales que enfrenta la economía chilena son deflacionarias. En el margen, lo único que puede prender algunas alarmas sería que el incipiente desalineamiento de salarios nominales se profundice, ya que incidiría en los precios de servicios.

Pero el Banco Central en su reunión de febrero explicitó su preocupación por la inflación, en especial la subyacente.

Cuando menciono los salarios e inflación de servicios indirectamente hablo de la inflación subyacente a la que se refiere BC. Eso, lo que puede generar, es una disminución más lenta de la inflación hacia la meta. Pero sigo esperando una desaceleración de estos precios, desde cerca de 5% con que terminó el 2014 a cerca de 3% a fines de 2015. Eso claramente representa menos presión inflacionaria.

¿Qué factores explican las mayores presiones inflacionarias?

Primero, hay un impacto del tipo de cambio más depreciado. Segundo, algunos precios se han visto afectados por el impacto de la reforma fiscal. Tercero, la inflación en servicios se ha mantenido elevada, en parte explicada por la aceleración de salarios nominales. Por último, el precio del petróleo ha rebotando de sus mínimos, y aunque sigue deprimido en lo inmediato, la trayectoria de inflación esperada debe ser algo más alta de lo que se presumía cuando el petróleo aún no había encontrado piso.

¿En qué nivel debería ubicarse la inflación a diciembre?

Proyectamos que se ubique en 2,8% a fin de año.

En su reunión de política monetaria el BC mantuvo la tasa en 3% y puso énfasis en la inflación, ¿en qué pie queda su manejo de la política monetaria?

En comparación con el IPC de 2014 el IPC de 2015 reflejará menor, no mayor, presión inflacionaria. Por lo tanto, el Banco Central está muy bien parado frente a la coyuntura y ostenta una gran credibilidad. La inflación elevada del año pasado fue, en gran medida, un subproducto del cambio de precios relativos que requería la economía. Es cierto que las bajas de tasas de interés que impulsó el BC iban a contramano del cumplimiento de la meta en 2014, pero la meta de inflación es a dos años. La baja de tasas respondió a la lógica inapelable: facilitó una depreciación del peso que dio lugar a una rotación de las fuentes de crecimiento hacia la demanda externa. El Banco Central debe asegurar los pagos externos además de la estabilidad de precios internos. Cumplido ese ajuste, hoy lo que prevalecen son presiones deflacionarias que irán guiando la inflación hacia la meta.

Dado lo anterior, ¿la economía necesita más estímulo monetario? ¿En qué nivel debería ubicarse la TPM este año?

Yo creo más probable que el Banco Central adopte la estrategia de una pausa prolongada, manteniendo la tasa en 3% todo el año. Primero, la baja del precio del petróleo ha provisto a la economía de estímulo alternativo. Segundo, los salarios nominales están creciendo a un ritmo que excede la productividad y la meta de inflación. Tercero, el peso está mejor alineado con los fundamentos y, a estos niveles, no se percibe que sea necesario un relajamiento monetario adicional para inducir mayor depreciación. Cuarto, algunos obstáculos al crecimiento presentes en Chile se originan en factores que no se corrigen por medio de la política monetaria. Por último, el propio BC ha expresado preocupación de que el relajamiento cuantitativo de bancos centrales del G-3 puede restarle grados de independencia monetaria a Chile cuando se necesite elevar su tasa en el futuro.

¿El escenario externo tiene algún riesgo para Chile o más bien será un aporte para el crecimiento?

Hay riesgos. Veo un crecimiento global muy desbalanceado donde los ciclos de China y Europa están rezagados con respecto a la fortaleza de la economía americana. La economía chilena, con su matriz de comercio externo diversificado geográficamente, sentirá los efectos de esas divergencias.

Además, a lo largo y a lo ancho de América Latina se están aplicando ajustes macroeconómicos fuertes, por lo que las proyecciones de crecimiento en la región mantienen un claro sesgo a la baja. En su conjunto, las acciones de bancos centrales del G-3 preservan la abundante liquidez financiera, pero la divergencia de sus ciclos monetarios constituye una fuente de mayor volatilidad en las monedas, no sólo entre el dólar/euro sino también en monedas administradas como el yuan chino o el real brasilero. El sector corporativo en mercados emergentes enfrenta problemas crediticios que, si bien responden a riesgos idiosincráticos, pueden ampliarse ya sea por el efecto de riesgos geopolíticos, de cambios regulatorios o por la volatilidad del mercado de materias primas.

 

Fuente:Pulso

 

 

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Industria & Proveedores

APRIMIN nombra nuevo Presidente para el período 2026

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La Asociación de Proveedores Industriales de la Minería (APRIMIN) informa el nombramiento de Ari Bermann, Vicepresidente Comercial y de Desarrollo de Negocios LATAM de Aramark, como Presidente de la asociación para el período 2026.


Este nuevo período dará continuidad al trabajo institucional de APRIMIN, fortaleciendo el rol estratégico de los proveedores y la colaboración del ecosistema minero con una mirada de largo plazo.

Al asumir, el nuevo Presidente destacó: “Agradezco al directorio saliente y, en especial, a la presidenta Dominique Viera por su liderazgo y gestión, que dejan una base sólida para esta nueva etapa”.

Comité Ejecutivo

El Comité Ejecutivo de APRIMIN 2026 quedó conformado por:

Ari Bermann, Presidente – Aramark

Ricardo Garib, Vicepresidente – Weir

Macarena Vallejo, Vicepresidenta – Metso

José Pablo Domínguez, Vicepresidente – ME Elecmetal

Evelyn Galaz, Tesorera – Deloitte

Luciano López, Secretario Comité Ejecutivo – Enaex Servicios

Directorio

El Directorio de APRIMIN para 2026 estará integrado además por:

Sergio Hernández – OmniLogistics

Juan Pablo Amar – Finning Sudamérica

Darko Louit – Komatsu

Macarena Andrade – Syncore

Dominique Viera, Past President APRIMIN – MetaProject

APRIMIN reafirma su compromiso con el trabajo colaborativo y el desarrollo sostenible de la industria minera.

 


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Noticia País

Gobierno Corporativo de ENAMI: Una reforma insuficiente

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Por: Patricio Cartagena D./Presidente del Centro de Arbitraje y Mediación Minero, CAMMIN/Abogado, Ex Fiscal de Enami

Análisis técnico sobre los avances en gobernanza corporativa y las brechas pendientes en la definición de la política pública de fomento minero 

La reciente aprobación en general, en primer trámite constitucional, del proyecto de ley que moderniza el gobierno corporativo de la Empresa Nacional de Minería (ENAMI) constituye un hito relevante en la discusión sobre el rol del Estado en la minería chilena. Existe consenso en que la empresa requiere una actualización institucional profunda: profesionalizar su directorio, fortalecer los mecanismos de control, elevar los estándares fiduciarios y reducir espacios de discrecionalidad.

Ese diagnóstico es correcto y compartido. Sin embargo, precisamente porque el momento legislativo es relevante, resulta indispensable distinguir entre una reforma necesaria y una reforma suficiente. Y en ese punto, el proyecto deja abiertas más preguntas de las que resuelve.

ENAMI frente al desafío de una minería 2050

La minería chilena enfrenta un cambio estructural. La agenda de minería 2050 no se limita a mayor producción o eficiencia operativa; incorpora exigencias crecientes en sostenibilidad ambiental, trazabilidad, innovación tecnológica, productividad, economía circular y agregación de valor. 

En ese contexto, ENAMI no puede seguir siendo pensada únicamente desde su rol histórico del Siglo XX (ver DFL N°153 de 1960). El debate de fondo es si la empresa ante los nuevos desafíos de la minería 2050 está llamada a:

  • apoyar activamente a todos los segmentos de la minería artesanal, mediana minería y proveedores mineros, más allá del ámbito tradicional de la pequeña minería;
  • traccionar capacidades en proveedores mineros, innovación y servicios tecnológicos, como espacio privilegiado para pilotar proyectos y escalar a nivel industrial; 
  • desempeñar un rol en etapas tempranas de exploración, donde el mercado presenta fallas evidentes;
  • abrirse a nuevos minerales, en un enfoque polimetálico, como el litio u otros críticos para la transición energética;
  • liderar proyectos de minería secundaria, reprocesamiento de relaves y economía circular;
  • asumir, si así se decide, un mandato explícito en fundición y refinación, como parte de una política industrial y estratégica.

Ninguna de estas definiciones aparece resuelta en el proyecto de ley ni en el marco normativo vigente. Y sin ellas, es difícil evaluar con propiedad qué tipo de ENAMI necesita el país hacia las próximas décadas.

Una reforma correcta en la forma y en los instrumentos

Dicho con claridad, el proyecto acierta en el plano instrumental. La nueva composición del directorio, la incorporación del sistema de Alta Dirección Pública, la creación de comités especializados, la separación contable entre fomento y operaciones, y la aproximación a estándares de la OCDE representan avances reales y necesarios.

Desde la perspectiva del gobierno corporativo, se fortalece la rendición de cuentas, se profesionaliza la toma de decisiones y se dota a la empresa de una arquitectura institucional más robusta. No se trata de una reforma meramente cosmética.

Sin embargo, una buena arquitectura de gobernanza no puede suplir la ausencia de un mandato claro. La forma, por sí sola, no resuelve el fondo. El principal nudo crítico del proyecto radica precisamente en este déficit estructural: gobernanza sin política pública explícita.

Sostenemos que la modernización del gobierno corporativo de ENAMI se impulsa sin que exista una política pública vinculante y explícita para la pequeña y mediana minería, idealmente contenida en una ley marco que defina con precisión objetivos, beneficiarios, instrumentos, alcances y fuentes de financiamiento.

En términos simples —y muy propios de nuestra tradición institucional—, se vuelve a poner la carreta delante de los bueyes.

Una ley marco de fomento productivo debe definir materias tales como: las funciones concretas del fomento productivo minero, los beneficiarios efectivos de ese fomento, el alcance de la intervención estatal en la cadena de valor minera, los instrumentos habilitados y el financiamiento explícito y sostenible de esos mandatos.

Sin todo lo anterior, ENAMI seguirá operando con un mandato difuso, tensionada entre exigencias de desempeño empresarial, expectativas sectoriales y objetivos de política pública que no siempre son compatibles entre sí.

En ese escenario, incluso un directorio profesionalizado queda expuesto, no por falta de capacidades técnicas, sino por la inexistencia de un marco normativo que ordene y jerarquice sus decisiones estratégicas.”

El rol del Ministerio y el límite de lo programático

Durante los últimos años, el Ministerio de Minería ha avanzado en la definición de una política de fomento a la pequeña minería, principalmente mediante la revisión y sistematización de instrumentos vigentes (ver Documento de Política de Fomento, 2025). Ese esfuerzo es valioso y contribuye a ordenar la discusión.

No obstante, es importante ser precisos: se trata de un marco programático no vinculante, que no reemplaza —ni puede reemplazar— una definición legal de política pública. Pretender que ese instrumento administrativo habilite, por sí solo, una reforma estructural de ENAMI, es pedirle más de lo que institucionalmente puede entregar.

Una invitación a completar la reforma

Esta reflexión no busca cuestionar la necesidad de modernizar el gobierno corporativo de ENAMI. Por el contrario, reconoce ese avance como imprescindible. Pero advierte que no puede ser el punto de llegada.

Si el país aspira a una ENAMI coherente con los desafíos de la minería 2050, el paso siguiente es ineludible: definir explícitamente la política pública que la empresa debe ejecutar. Solo a partir de ese mandato será posible evaluar, con rigor y responsabilidad, si la estructura de gobernanza propuesta es la adecuada. 

Modernizar la forma es necesario, definir el fondo es impostergable.

 


 Columna de Opinión/Patricio Cartagena D./Presidente del Centro de Arbitraje y 
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Noticia Internacional

La Cordillera no divide, integra

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Cristián Cifuentes, analista senior de CESCO

En los últimos meses, la conversación sobre el futuro minero de Sudamérica ha estado marcada por una inquietud recurrente: ¿está Argentina creando las condiciones para desplazar a Chile en la carrera por el capital global del cobre? El RIGI, la simplificacPor ión regulatoria y la promesa de estabilidad por tres décadas han encendido alarmas y titulares. Sin embargo, cuando se mira el cuadro completo, lo que surge no es una disputa frontal entre vecinos, sino la posibilidad de transformar la Cordillera de los Andes en la plataforma minera integrada más relevante del hemisferio.

Es cierto que Argentina ha dado un paso que durante años parecía impensado. La garantía de horizontes tributarios y cambiarios estables por 30 años es un giro estructural. A esa promesa se suma una cartera mineral que ya no puede calificarse de potencial abstracto: al menos siete proyectos cupríferos de talla mundial y un estimado de 116 millones de toneladas de cobre fino aún subexplotadas. Frente a eso, es válido preguntar  si Chile, Perú o incluso Canadá deberían percibir esto como un factor de preocupación o simplemente como un cambio que requiere mayor atención estratégica.La respuesta, al menos desde la evidencia, debiese ser más matizada. Si bien Argentina está acortando distancias, Chile sigue ofreciendo algo que en minería pesa muchas veces más que un incentivo puntual que es la estabilidad institucional, logística consolidada, proveedores experimentados y un grado importante de inversión. En una industria donde una mina vive tres décadas, esa estabilidad es una moneda que no se devalúa.

En este contexto, el error sería caer en la metáfora del juego de suma cero. Que parte de la inversión marginal, sobre todo en exploración greenfield,  mire con más atención a San Juan, Salta o Jujuy no significa que esos recursos se “pierdan” para Chile. El país enfrenta hoy costos en ascenso, mayor complejidad en permisos y restricciones hídricas, por lo que es lógico que los inversionistas diversifiquen sus decisiones. Pero diversificar no es reemplazar. De hecho, la propia estructura de los proyectos binacionales en la frontera entre San Juan y las regiones de Atacama, Coquimbo y Valparaíso muestra una realidad distinta: si ambos países coordinaran marcos e instrumentos, tal como lo destacamos recientemente en el trabajo desarrollado con Fundar “Una cordillera compartida: oportunidades de integración minera Argentina-Chile en la transición energética”, la cordillera podría aportar más de un millón de toneladas adicionales de cobre al año, equivalente a la brecha de oferta proyectada hacia 2040. Esa cifra no surge de la competencia, sino de la complementariedad.

Incluso cuando el mineral se extrae del lado argentino, una parte significativa del valor agregado —servicios especializados, logística, puertos, ingeniería e incluso fundiciones— puede generarse en Chile. Es lo que ya empieza a ocurrir en proyectos como Filo del Sol, Josemaría o Los Helados/Lunahuasi, donde los encadenamientos productivos cruzan la frontera con naturalidad. La cordillera, lejos de ser un muro, es un sistema de vasos comunicantes.

Esta lógica también aparece cuando se examina qué pesa realmente en la toma de decisiones inversionales. Los incentivos fiscales ayudan, sí, pero no reemplazan lo esencial: estabilidad regulatoria, seguridad jurídica y relaciones predecibles con comunidades. En ese plano, Chile importa más por su trayectoria que por cualquier reforma coyuntural. Mantener calificaciones soberanas en rango A/A2 y registros institucionales sólidos es un activo que los inversionistas conocen bien y valoran más de lo que reconocen públicamente. Argentina ha impulsado el RIGI para reforzar la estabilidad requerida por los proyectos estratégicos, complementando los avances que ya viene realizando en materia institucional. Y ese diseño, lejos de ser un desafío para Chile, puede convertirse en un complemento eficaz.

El mensaje es claro. Una cordillera integrada es más poderosa que una fragmentada. Pensar en términos de competencia entre Chile y Argentina es una mirada simplista, frente a la magnitud de la transición energética global. La verdadera oportunidad yace en asumir que ambos países tienen ventajas que, en conjunto, pueden convertirlos en un bloque minero estratégico. 

Esto requiere actualizar los instrumentos de integración existentes, planificar infraestructura compartida hacia el Pacífico y desarrollar cadenas de proveedores que funcionen como un corredor andino de valor. Si la región avanza en esa dirección, el flujo de capital no se desplazará: se ampliará. El empleo no se redistribuirá, sino que crecerá. El riesgo no aumentará, se diluirá.

Al final, la pregunta no es si Argentina puede superar a Chile, sino si ambas naciones serán capaces de abandonar la lógica del espejo y pensar la minería como un proyecto común. Porque, en esta carrera global, el futuro del cobre no se define país contra país. Se define región contra región. Y en ese escenario, si Chile y Argentina actúan como socios y no como rivales, no compiten. Lideran.

 


Columna de Opinión/Cristián Cifuentes, analista senior de CESCO
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Business

Escondida produce en 2025 por primera vez más cobre que Codelco

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A octubre de este año, Escondida, de BHP, ha producido 1.139.194 toneladas, 12 mil toneladas más que todo Codelco, incluída la producción atribuible de sus coligadas. La estatal recordó que realizó un ajuste de sus proyecciones para El Teniente, tras el accidente de fines de julio. A futuro, la producción de Escondida bajará, por lo que Codelco podría regresar al primer lugar.


Escondida superó a Codelco. entre enero y octubre de este año, la minera privada controlada por BHP produjo 1.139.194 toneladas métricas de cobre fino, mientras la estatal sumó 1.127.250 toneladas del metal rojo, una diferencia de casi 12 mil toneladas.

La producción acumulada a octubre fue actualizada el miércoles pasado por la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco) e incorpora, en la producción de Codelco, las cifras de todas sus divisiones y la producción atribuible en tres empresas coligadas: El Abra (donde tiene el 49% de la propiedad), Anglo American Sur (20%) y Quebrada Blanca (10%).

En igual período comparable de 2024, a Escondida estuvo 83 mil toneladas más abajo que Codelco, pues produjo 1.035.000 toneladas enero-octubre, versus 1.118.000 elaboradas por la estatal.

Entre otras razones, la producción de metal rojo de Codelco se vio resentida este año por el accidente en El Teniente, a fines de julio. En agosto la producción total de Codelco fue de 93 mil toneladas y El Teniente aportó con solo 11 mil toneladas: hasta junio tenía un promedio mensual de 28 mil toneladas.

Consultada por Pulso, la empresa aludió al accidente de El Teniente. “Durante 2025, Codelco ha enfrentado un escenario especialmente desafiante, marcado, entre otros factores, por el accidente ocurrido en la División El Teniente, que implicó la detención preventiva de distintos sectores de la mina. Tal como se informó oportunamente, esta situación llevó a ajustar nuestras proyecciones de producción divisional para los años 2025, 2026 y 2027″, afirmó la compañía, que recordó que al presentar sus resultados al tercer trimestre, ajustó su proyección de producción de cobre para 2025 a un rango entre 1.310 mil y 1.340 mil toneladas métricras.

“Este ajuste coyuntural no modifica nuestra estrategia ni nuestras metas de largo plazo. Mantenemos el objetivo de alcanzar una producción cercana a 1,7 millones de toneladas hacia el final de la década, apoyados en la recuperación operacional, el fortalecimiento de la gestión productiva y el avance de nuestros proyectos estructurales”, respondió la compañía.

Escondida a la baja

El analista senior de Cesco, Cristián Cifuentes, dijo que la diferencia de producción entre Escondida y Codelco se explica gracias a un mejor desempeño operacional neto de la minera privada durante 2025.

“Esto se sostiene en drivers típicos de un upgrade de performance de planta: récord de alimentación de concentradora, mejores recuperaciones y, en parte relevante, mejor ley de alimentación en su ciclo reciente; además, mayor aporte de cátodos por el ramp-up del proyecto Full SaL. También pesa mucho la estabilidad: menos interrupciones relevantes y alta disponibilidad de equipos críticos. En resumen, si una operación grande mantiene su ritmo, la cifra se dispara. Y este año Escondida ha tenido ese tipo de combinación favorable“, apuntó el experto.

Cifuentes dice que “la comparación de Escondida con la producción propia de la estatal refleja en esta última un sistema productivo más complejo y expuesto a fricciones. Opera varias divisiones con realidades geológicas y operacionales distintas, varias en transición estructural, lo cual aumenta la probabilidad de cuellos de botella, mantenimientos mayores y desviaciones de plan minero”.

El liderazgo alcanzado por Escondida este año, sin embargo, puede ser transitorio. El analista de Cesco planteó que, en el mediano plazo, BHP proyecta una menor ley promedio (unos 0,85%) y tiene un pronóstico de entre 1.150 mil y 1.250 para el año fiscal 2026, inferior al año fiscal recórd de de 2025, terminado en junio pasado, cuando la compañía produjo 1.305 miles de toneladas, su mayor cifra en 17 años.

Aquello, agrega Cifuentes, “sugiere una producción a la baja si no se compensa con más mineral, mejores recuperaciones o expansiones”.

El pronóstico es menor aún a futuro: BHP prevé que la producción promedio de los años fiscales 2027 a 2031 será de entre 900 mil y 1 millón de tonelades.

Producción de Codelco

Pese a lo anterior, la producción de Codelco aumentó 0,7% a octubre de este año, pasando de 1.118 mil toneladas en 2024 a 1.127 mil toneladas de cobre ahora.

Chuquicamata, Radomiro Tomic y Ministro Hales aumentaron su producción 5,8%; Salvador reportó un crecimiento de 1.727%, influido por el rump up que comenzó la estatal en diciembre de 2024; Andina bajó 8,2%; El Teniente también disminuyó 8,7% y Gaby cayó 23,6%. La baja de esta última, explicó Codelco en su análisis razonado de septiembre, se debe al empeoramiento de las leyes y el impacto en su recuperación.

Específicamente, en octubre, la producción de Codelco bajó 14% versus el mismo mes de 2024, elaborando 111 mil toneladas en el periodo de este año.

Cifuentes indicó que las expectativas productivas de las coligadas de la estatal -El Abra, Anglo American Sur y QB- “no son tan auspiciosas para los próximos años, sobre todo las dos primeras, debido particularmente a caídas de leyes en el caso de Anglo Sur, como a temas más operacionales, como ha sucedido con Quebrada Blanca”.

“Claramente una vez recuperada la producción de Quebrada Blanca y que entre en operación Los Bronces Integrado, más el desarrollo conjunto entre Los Bronces y Andina, los aumentos productivos podrían ser importantes. Pero este escenario necesita de mejoras en las operaciones con más complicaciones productivas de Codelco, como lo son Teniente, Salvador y Gabriela Mistral”, concluyó el exCochilco.

Las ganancias de Escondida

Escondida dio a conocer este martes sus resultados financieros correspondientes a septiembre. La minera obtuvo ganancias por US$3.777 millones entre enero y septiembre de 2025, un 45% más que los US$ 2.606 millones del mismo lapso de 2024.

Los ingresos de la minera alcanzaron a US$10.587 millones, un alza de 22%, mientras los costos (excluidos los costos financieros netos) totalizaron US$4.111 millones, un 2% más.

Escondida pagó US$ 2.569 millones en impuesto a la renta e impuesto específico minero, 49% por sobre 2024.

A septiembre, Escondida había producido 990 mil toneladas, 10% más que en 2024 “debido principalmente a una mayor producción de concentrado de cobre por un aumento esperado en la ley de mineral y mayor cantidad de mineral alimentado a las plantas concentradoras”.

 



Fuente/Pulso/LaTercera
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Noticia Destacada

Moody’s y victoria de Kast: enfoque en desregulación e inversión “respaldaría las perspectivas de crecimiento de Chile”

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La evaluación de la agencia subraya que ciertas características estructurales de Chile, como la estabilidad institucional del país, continuarán siendo pilares de su fortaleza.


El triunfo de José Antonio Kast en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Chile marca un cambio que, según la perspectiva de la agencia de calificación de riesgo Moody’s Ratings, podría ser positivo para la economía.

Kathrin Muehlbronner, senior vice president de Moody’s Ratings, proyectó que el futuro gobierno se enfocará en medidas querespaldarían las perspectivas de crecimiento económico de Chile.

De acuerdo con Muehlbronner, la próxima administración “probablemente aumente el enfoque en la desregulación y el fortalecimiento de las condiciones para la inversión local y extranjera”, elementos que, a juicio de la analista, son clave para impulsar el crecimiento.

A esto se suma, además, un énfasis en “los esfuerzos por mejorar la seguridad”.

La evaluación de la agencia subraya que ciertas características estructurales de Chile continuarán siendo pilares de su fortaleza.

“La estabilidad institucional del país, la formulación de políticas basada en normas y la apertura al capital extranjero seguirán siendo fortalezas clave”, afirmó.

Un punto crucial del análisis de Moody’s se centra en la aplicación de las promesas de campaña más ambiciosas, especialmente en el ámbito fiscal.

Muehlbronner advirtió que algunas de las propuestas “más controvertidas” del programa de Kast, como la intención de financiar recortes al impuesto sobre la renta corporativa mediante “reducciones significativas, aún no especificadas, del gasto en los primeros 18 meses”, probablemente se verán moderadas.

La razón principal de esta moderación radica en la composición del Poder Legislativo. La experta de Moody’s destacó la fragmentación del Congreso que resultó de las elecciones del mes pasado, lo que obligará al nuevo gobierno a negociar y atenuar las iniciativas que requieran aprobación parlamentaria.

Compromiso fiscal

En paralelo con las promesas de recortes, Moody’s Ratings espera que el nuevo gobierno mantenga el compromiso con la tradición de política fiscal prudente de Chile.

Esto implica un enfoque en reducir el déficit presupuestario, estabilizar la deuda pública y restablecer los colchones fiscales.

Finalmente, la agencia puso la mirada en un plazo específico que será clave para entender la estrategia fiscal definitiva del gobierno de Kast.

“El nuevo gobierno debe presentar sus planes fiscales a mediano plazo dentro de los 90 días posteriores a la toma de posesión, lo que proporcionará una mayor comprensión de su estrategia de política fiscal”, indicó Muehlbronner.

 


Fuente/Pulso/LaTercera
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