Noticia País
Diego Hernández: «Si el cobre baja de US$ 1,8 la libra, el 30% de la producción chilena tendría que parar»
Con los actuales precios, la mitad de la mediana minería está en riesgo de cerrar, unas cinco o seis faenas, alerta. Y más allá del sector, ve que las reformas han deteriorado el clima de inversión.
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ormalmente optimista, hoy Diego Hernández -presidente de Antofagasta Plc, brazo minero del grupo Luksic, y vicepresidente de la Sonami- se muestra preocupado. La brusca caída del precio del cobre tiene a las grandes, medianas y pequeñas empresas mineras por las cuerdas, y el desplome del metal rojo coincide con un período de vertiginosas reformas en un escenario macroeconómico complejo. Califica a la reforma tributaria como «mala», y duda de que los ajustes que vienen subsanen los problemas. Sostiene que la reforma laboral se originó por inquietudes «político-ideológicas» cuando el mayor problema actual es «cómo volver a tener una economía más sana». Y lo más inquietante, afirma, es que no hay medidas para incentivar la inversión, clave para el crecimiento.
-Periódicamente vemos noticias de cierre de faenas, ventas y despidos. ¿Cómo está la minería en estos momentos? ¿Tocó fondo?
«Ha habido períodos igual de difíciles en el pasado. Lo que pasa es que hace tiempo no había un período como este. Y cuando viene uno así, las empresas se deben ajustar, lo que toma un poco de tiempo. Si la caída es muy brutal, como ha sucedido ahora, las reacciones son más brutales también».
-¿Y cómo viene el 2016? ¿Qué precio espera?
«Hay incertidumbre en el mercado. Todavía hay algunos que insisten en que el precio puede seguir bajando a valores de US$ 1,8, lo que provocaría algunos cierres, que hasta ahora no ha habido tanto en Chile. Pero la mayoría, entre los que me incluyo, creemos que los precios permanecerán en los niveles de estos últimos dos meses, entre US$ 2 y US$ 2,2. Si eso sucede, las correcciones ya se han hecho y no debería pasar mucho más».
-¿Lo peor ya pasó?
«Depende. Si consideramos las condiciones actuales de precio, ya se ha tomado el 60% de las medidas que se necesitan -ajustes de dotaciones, revisión de los contratos, cambios en los planes mineros, mejor utilización de activos y postergación de gastos que no afectan la operación- y quedan solo las medidas de más largo plazo, de optimizaciones. Ahora, si el precio sigue bajando, vendrían medidas más complejas, algunas faenas entrarían en pérdidas y tendrían que suspender sus operaciones. No esperamos mucho eso».
– En el mundo minero, ¿quién está más afectada?
«La mediana minería. La pequeña minería, si bien está complicada y varias han cerrado, está discutiendo con Enami y el Gobierno una mejora en el precio de sustentación y con eso sobrevivir. Sin eso, bueno, muchos cierran. Pero en la mediana minería la situación es mucho más complicada, porque no se benefician del precio de sustentación. Su costo es mucho más de US$ 2 por libra».
-¿Cuánta de esa mediana minería cierra con los precios actuales?
«La mitad. Unas cinco o seis faenas mineras».
-¿Y qué pasa en la gran minería?
«Si el precio se mantiene, no deberíamos ver cierres. Si la cotización baja, tendrán que suspenderse algunas operaciones que no son rentables. Suspender, no cerrar; porque este bajo precio no es permanente. Pero la suspensión puede durar entre uno a cuatro años, dependiendo de cómo evolucione el precio».
«Si el precio es inferior a US$ 2, digamos US$ 1,8 por libra, probablemente el 15% al 20% de la producción de cobre del país tendría que detenerse, adicionalmente a lo que ya se ha suspendido».
-¿Cuál es la razón de que empresas como Anglo American o Glencore estén en tan mala situación ante la crisis? Ambas afrontan pérdidas…
«En el ciclo de precios altos hubo empresas muy enfocadas en crecer y desarrollaron proyectos o compraron activos a precios caros, y para ello se endeudaron. Otras fueron más conservadoras y cautelosas con la deuda. Al bajar los precios (de los commodities ), el valor de los activos también bajó, pero no la deuda, que permanece».
«Si la empresa está en la Bolsa, el valor de la empresa, enterprise value , es su valor en la Bolsa más la deuda. Como el valor de los activos baja y la deuda permanece, su valor como empresa disminuye, y cuando esto ocurre, la compañía no cumple con los covenants (requisitos de los créditos) y los bancos pueden pedir renegociar o que les paguen, apretando a las empresas para que vendan activos. Por otro lado, los accionistas ven que sus títulos bajan, que no hay dividendos, que enajenan activos y deciden salir de la propiedad, con lo cual cae aún más el valor en Bolsa. Es una bola de nieve».
-¿Hay riesgo de quiebra en estas grandes compañías?
«No, quebrar no; pero venderse o fusionarse o que los bancos entren a la propiedad, sí».
Hernández hace una pausa y comenta que en medio de esta crisis, Anglo American llegó a un valor menor al de Antofagasta en la Bolsa de Londres, pese a tener más minas operativas y en más países del mundo. «Tienen 135 mil trabajadores y nosotros, 4.800, y el mismo valor en Bolsa en el mismo rubro. Algo está mal», señala.
-¿Puede caer el cobre bajo el US$ 1?
«No, en ningún caso. Incluso, si disminuye bajo US$ 1,5, un escenario que no creo que se dé, habría una crisis, pero esta sería más corta: muchos productores pararían, se reduciría la oferta y el precio subiría».
-¿Y un escenario «intermedio», con un mineral entre US$ 1,5 y US$ 1,8 por libra?
«Uff… El 30% de la producción chilena tendría que parar. Pero es un escenario poco probable y si sucede, por poco tiempo. Lo que veíamos hace unos meses es que esto iba a durar un año y medio y que el precio iba a subir hacia el 2017. Hoy vemos que esto puede durar entre tres y cuatro años (hasta el 2019), con precios como están ahora».
-¿Quién resistirá un shock así?
«Las mineras que tienen los costos más bajos… Escondida, de todas maneras… Nosotros, Collahuasi y parte de Codelco…».
Codelco:»Hay una falta de visión del dueño, el Estado de Chile»
-¿Cómo evalúa la gestión de Nelson Pizarro como presidente ejecutivo de Codelco?
«No voy a entrar ahí, porque no conozco los detalles de la gestión. Pero hay dos hitos que son importantes. Uno es la postura firme y realista que tuvieron el directorio y la administración con la huelga de la Confederación de Trabajadores del Cobre (CTC), de los trabajadores contratistas. Fue una señal muy contundente y positiva. Y el segundo «baño de realidad» fue en la negociación de Radomiro Tomic, donde efectivamente todos entendieron cómo estaba la situación económica y fue un hito para hacer las negociaciones futuras en términos más realistas».
-El fisco accedió a capitalizar Codelco por menos de lo esperado. ¿Cómo afecta esto el futuro de la estatal?
«En Codelco, independiente del gobierno de turno, nunca se han hecho capitalizaciones como se deberían haber hecho, y eso hizo que las inversiones en Codelco se fueran atrasando. Ahora hay que hacerlas sí o sí, justamente cuando todas las empresas no estamos generando grandes flujos de caja. Fue una falta de visión del dueño, que es el Estado, pero que viene desde la creación de Codelco. A pesar de que este gobierno entendió que había que capitalizar y lo prometió, la realidad hace que sea más difícil que esto se materialice».
-Como ex presidente de Codelco, ¿qué opina del fraude del Ejército con dineros de la Ley Reservada?
«Es lamentable. Si bien es plata que Codelco generó, no es su responsabilidad cómo se gasta. Y respecto de la Ley Reservada, hoy no se justifica, es el momento de cambiarla».
«En Chile nos mareamos y pensamos que ya éramos desarrollados»
-Con el cobre a US$ 2, ¿es factible retomar el crecimiento con un PIB sobre 5%?
«Será mucho más difícil crecer a ese ritmo, por lo menos en el mediano plazo, en los próximos tres a cuatro años. Aquí no se puede improvisar y decir «no hay minería, me cambio a otra actividad». ¿A cuál? No hay otra».
-El PIB crece a 2% y se prevé aún menos crecimiento para el 2016, ¿en qué medida esa proyección se vincula con la baja en la minería?
«Para poder mejorar el crecimiento, arriba de 2%, hay que tomar hoy medidas que van rendir sus frutos en el mediano y largo plazo».
«Hace un año y medio, cuando empezó la reforma tributaria, en Chile se pensaba que más proyectos mineros o de energía no eran necesarios para que la economía siguiera creciendo, porque podía haber otras cosas que los reemplazaran. Se descartaron algunos proyectos o se dejaron de hacer porque todos pensaban que no iban a afectar el crecimiento económico».
«Se derogó el DL 600, porque ya no necesitaba atraer al capital extranjero, porque se pensaba que Chile era un país cercano al desarrollo. Pero en la medida en que la situación económica interna y externa se deterioró, vino una etapa en que se dieron cuenta de que la inversión sí influía en el crecimiento del país (…) Se dieron cuenta de que era importante seguir invirtiendo, pero no se hizo ni se ha hecho nada para atraer la inversión, porque hay demasiadas reformas y ha estado muy complicado todo. Y mientras tanto, el precio del cobre siguió bajando».
«Hoy, lo que quieren (en el Gobierno) es que las operaciones que ya existen ojalá sigan funcionando, y eso, a estas alturas, no depende del Gobierno, sino que del mercado».
Diego Hernández ironiza: «En Chile nos mareamos, y en un momento pensamos que ya éramos un país desarrollado, y ahora la realidad nos demuestra que somos un país en desarrollo y que tenemos que hacer las cosas bien para seguir creciendo».
-¿Cómo afectó la reforma tributaria a la economía?
«Tuvo varias infelicidades. Una, que se hizo justo antes de que el mercado del cobre empezara a bajar, y por eso suponía que el escenario mundial económico se iba a mantener y no se mantuvo. Hubo un problema de visión de realidad».
«Otra infelicidad: se hizo una reforma mala en procedimientos, aplicación, que complejizó el sistema, y con eso Chile pierde competitividad. La «reforma de la reforma» abordará cosas menores y al final quedamos con un sistema tributario complejo, que nadie entiende, que no es competitivo y ahuyenta a los inversionistas. No estoy hablando de tasas, sino de cómo funciona».
-¿Considera que la «reforma a la reforma tributaria» subsanará algunos déficits?
«Existe la esperanza de que puede mejorar un poco. Lo más práctico sería anularla, volver a la etapa anterior y solamente modificar las tasas (que con la reforma tributaria suben de 17% hasta 27%, cuestión que Hernández no critica). Pero eso, desde el punto de vista político, es imposible. Y como tampoco se puede hacer una «gran reforma» a la reforma, de todas maneras quedamos en peor situación que antes».
-¿Cómo afecta otra reforma, la laboral, al país en esta coyuntura?
«El problema de la reforma laboral es que tuvo su origen en inquietudes netamente políticas o político-ideológicas. Y hoy el tema prioritario es otro, es cómo volver a tener una economía más sana. Y ahí otra vez estamos en el mismo problema. Habría que ser muy ingenuo para suponer que se tendrá la suficiente claridad para ver la realidad y posponer esta reforma».
«Lo más sensato sería hacer una reforma laboral que se haga cargo de la realidad del país y de la situación económica que tenemos hoy. Uno de los principales problemas de la economía chilena es la pérdida de competitividad y de productividad. Esos son los desafíos, no fortalecer el sindicalismo».
-La reforma constitucional, ¿impacta en las decisiones de inversión?
«Las complejiza, pero no va a haber ninguna decisión grande de inversión en los próximos dos años, en 2016 y 2017. Solo a partir de 2018 podría haber alguna decisión. Y ahí, me imagino que estará más claro el destino de la reforma a la Constitución».
«En Codelco, independiente del gobierno de turno, nunca se han hecho capitalizaciones como se deberían haber hecho, y eso hizo que las inversiones en Codelco se fueran atrasando. Ahora hay que hacerlas sí o sí, justamente cuando todas las empresas no estamos generando grandes flujos de caja».
«En Chile nos mareamos y en un momento pensamos que ya éramos un país desarrollado. Ahora, la realidad nos demuestra que somos un país en desarrollo y que tenemos que hacer las cosas bien para seguir creciendo».
«El problema de la reforma laboral es que tuvo su origen en inquietudes netamente políticas o político-ideológicas. Y hoy el tema prioritario es otro, es cómo volver a tener una economía más sana».
Fuente:Economía & Negocios www.chilemineria.cl
Industria & Proveedores
APRIMIN nombra nuevo Presidente para el período 2026
La Asociación de Proveedores Industriales de la Minería (APRIMIN) informa el nombramiento de Ari Bermann, Vicepresidente Comercial y de Desarrollo de Negocios LATAM de Aramark, como Presidente de la asociación para el período 2026.
Este nuevo período dará continuidad al trabajo institucional de APRIMIN, fortaleciendo el rol estratégico de los proveedores y la colaboración del ecosistema minero con una mirada de largo plazo.
Al asumir, el nuevo Presidente destacó: “Agradezco al directorio saliente y, en especial, a la presidenta Dominique Viera por su liderazgo y gestión, que dejan una base sólida para esta nueva etapa”.
Comité Ejecutivo
El Comité Ejecutivo de APRIMIN 2026 quedó conformado por:
Ari Bermann, Presidente – Aramark
Ricardo Garib, Vicepresidente – Weir
Macarena Vallejo, Vicepresidenta – Metso
José Pablo Domínguez, Vicepresidente – ME Elecmetal
Evelyn Galaz, Tesorera – Deloitte
Luciano López, Secretario Comité Ejecutivo – Enaex Servicios
Directorio
El Directorio de APRIMIN para 2026 estará integrado además por:
Sergio Hernández – OmniLogistics
Juan Pablo Amar – Finning Sudamérica
Darko Louit – Komatsu
Macarena Andrade – Syncore
Dominique Viera, Past President APRIMIN – MetaProject
APRIMIN reafirma su compromiso con el trabajo colaborativo y el desarrollo sostenible de la industria minera.
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Noticia País
Gobierno Corporativo de ENAMI: Una reforma insuficiente
Por: Patricio Cartagena D./Presidente del Centro de Arbitraje y Mediación Minero, CAMMIN/Abogado, Ex Fiscal de Enami
Análisis técnico sobre los avances en gobernanza corporativa y las brechas pendientes en la definición de la política pública de fomento minero
La reciente aprobación en general, en primer trámite constitucional, del proyecto de ley que moderniza el gobierno corporativo de la Empresa Nacional de Minería (ENAMI) constituye un hito relevante en la discusión sobre el rol del Estado en la minería chilena. Existe consenso en que la empresa requiere una actualización institucional profunda: profesionalizar su directorio, fortalecer los mecanismos de control, elevar los estándares fiduciarios y reducir espacios de discrecionalidad.
Ese diagnóstico es correcto y compartido. Sin embargo, precisamente porque el momento legislativo es relevante, resulta indispensable distinguir entre una reforma necesaria y una reforma suficiente. Y en ese punto, el proyecto deja abiertas más preguntas de las que resuelve.
ENAMI frente al desafío de una minería 2050
La minería chilena enfrenta un cambio estructural. La agenda de minería 2050 no se limita a mayor producción o eficiencia operativa; incorpora exigencias crecientes en sostenibilidad ambiental, trazabilidad, innovación tecnológica, productividad, economía circular y agregación de valor.
En ese contexto, ENAMI no puede seguir siendo pensada únicamente desde su rol histórico del Siglo XX (ver DFL N°153 de 1960). El debate de fondo es si la empresa ante los nuevos desafíos de la minería 2050 está llamada a:
- apoyar activamente a todos los segmentos de la minería artesanal, mediana minería y proveedores mineros, más allá del ámbito tradicional de la pequeña minería;
- traccionar capacidades en proveedores mineros, innovación y servicios tecnológicos, como espacio privilegiado para pilotar proyectos y escalar a nivel industrial;
- desempeñar un rol en etapas tempranas de exploración, donde el mercado presenta fallas evidentes;
- abrirse a nuevos minerales, en un enfoque polimetálico, como el litio u otros críticos para la transición energética;
- liderar proyectos de minería secundaria, reprocesamiento de relaves y economía circular;
- asumir, si así se decide, un mandato explícito en fundición y refinación, como parte de una política industrial y estratégica.
Ninguna de estas definiciones aparece resuelta en el proyecto de ley ni en el marco normativo vigente. Y sin ellas, es difícil evaluar con propiedad qué tipo de ENAMI necesita el país hacia las próximas décadas.
Una reforma correcta en la forma y en los instrumentos
Dicho con claridad, el proyecto acierta en el plano instrumental. La nueva composición del directorio, la incorporación del sistema de Alta Dirección Pública, la creación de comités especializados, la separación contable entre fomento y operaciones, y la aproximación a estándares de la OCDE representan avances reales y necesarios.
Desde la perspectiva del gobierno corporativo, se fortalece la rendición de cuentas, se profesionaliza la toma de decisiones y se dota a la empresa de una arquitectura institucional más robusta. No se trata de una reforma meramente cosmética.
Sin embargo, una buena arquitectura de gobernanza no puede suplir la ausencia de un mandato claro. La forma, por sí sola, no resuelve el fondo. El principal nudo crítico del proyecto radica precisamente en este déficit estructural: gobernanza sin política pública explícita.
Sostenemos que la modernización del gobierno corporativo de ENAMI se impulsa sin que exista una política pública vinculante y explícita para la pequeña y mediana minería, idealmente contenida en una ley marco que defina con precisión objetivos, beneficiarios, instrumentos, alcances y fuentes de financiamiento.
En términos simples —y muy propios de nuestra tradición institucional—, se vuelve a poner la carreta delante de los bueyes.
Una ley marco de fomento productivo debe definir materias tales como: las funciones concretas del fomento productivo minero, los beneficiarios efectivos de ese fomento, el alcance de la intervención estatal en la cadena de valor minera, los instrumentos habilitados y el financiamiento explícito y sostenible de esos mandatos.
Sin todo lo anterior, ENAMI seguirá operando con un mandato difuso, tensionada entre exigencias de desempeño empresarial, expectativas sectoriales y objetivos de política pública que no siempre son compatibles entre sí.
En ese escenario, incluso un directorio profesionalizado queda expuesto, no por falta de capacidades técnicas, sino por la inexistencia de un marco normativo que ordene y jerarquice sus decisiones estratégicas.”
El rol del Ministerio y el límite de lo programático
Durante los últimos años, el Ministerio de Minería ha avanzado en la definición de una política de fomento a la pequeña minería, principalmente mediante la revisión y sistematización de instrumentos vigentes (ver Documento de Política de Fomento, 2025). Ese esfuerzo es valioso y contribuye a ordenar la discusión.
No obstante, es importante ser precisos: se trata de un marco programático no vinculante, que no reemplaza —ni puede reemplazar— una definición legal de política pública. Pretender que ese instrumento administrativo habilite, por sí solo, una reforma estructural de ENAMI, es pedirle más de lo que institucionalmente puede entregar.
Una invitación a completar la reforma
Esta reflexión no busca cuestionar la necesidad de modernizar el gobierno corporativo de ENAMI. Por el contrario, reconoce ese avance como imprescindible. Pero advierte que no puede ser el punto de llegada.
Si el país aspira a una ENAMI coherente con los desafíos de la minería 2050, el paso siguiente es ineludible: definir explícitamente la política pública que la empresa debe ejecutar. Solo a partir de ese mandato será posible evaluar, con rigor y responsabilidad, si la estructura de gobernanza propuesta es la adecuada.
Modernizar la forma es necesario, definir el fondo es impostergable.
Columna de Opinión/Patricio Cartagena D./Presidente del Centro de Arbitraje y Mediación Minero, CAMMIN/Abogado, Ex Fiscal de Enami Chile Minería www.chilemineria.cl www.facebook.com/chilemineria.cl/ twitter.com/CHILEMINERIA www.instagram.com/chilemineria #chileminería, #minería, #energía,#cobre,#centrocesco, #negocios,#aprimin
Noticia Internacional
La Cordillera no divide, integra
Cristián Cifuentes, analista senior de CESCO
En los últimos meses, la conversación sobre el futuro minero de Sudamérica ha estado marcada por una inquietud recurrente: ¿está Argentina creando las condiciones para desplazar a Chile en la carrera por el capital global del cobre? El RIGI, la simplificacPor ión regulatoria y la promesa de estabilidad por tres décadas han encendido alarmas y titulares. Sin embargo, cuando se mira el cuadro completo, lo que surge no es una disputa frontal entre vecinos, sino la posibilidad de transformar la Cordillera de los Andes en la plataforma minera integrada más relevante del hemisferio.
Es cierto que Argentina ha dado un paso que durante años parecía impensado. La garantía de horizontes tributarios y cambiarios estables por 30 años es un giro estructural. A esa promesa se suma una cartera mineral que ya no puede calificarse de potencial abstracto: al menos siete proyectos cupríferos de talla mundial y un estimado de 116 millones de toneladas de cobre fino aún subexplotadas. Frente a eso, es válido preguntar si Chile, Perú o incluso Canadá deberían percibir esto como un factor de preocupación o simplemente como un cambio que requiere mayor atención estratégica.La respuesta, al menos desde la evidencia, debiese ser más matizada. Si bien Argentina está acortando distancias, Chile sigue ofreciendo algo que en minería pesa muchas veces más que un incentivo puntual que es la estabilidad institucional, logística consolidada, proveedores experimentados y un grado importante de inversión. En una industria donde una mina vive tres décadas, esa estabilidad es una moneda que no se devalúa.
En este contexto, el error sería caer en la metáfora del juego de suma cero. Que parte de la inversión marginal, sobre todo en exploración greenfield, mire con más atención a San Juan, Salta o Jujuy no significa que esos recursos se “pierdan” para Chile. El país enfrenta hoy costos en ascenso, mayor complejidad en permisos y restricciones hídricas, por lo que es lógico que los inversionistas diversifiquen sus decisiones. Pero diversificar no es reemplazar. De hecho, la propia estructura de los proyectos binacionales en la frontera entre San Juan y las regiones de Atacama, Coquimbo y Valparaíso muestra una realidad distinta: si ambos países coordinaran marcos e instrumentos, tal como lo destacamos recientemente en el trabajo desarrollado con Fundar “Una cordillera compartida: oportunidades de integración minera Argentina-Chile en la transición energética”, la cordillera podría aportar más de un millón de toneladas adicionales de cobre al año, equivalente a la brecha de oferta proyectada hacia 2040. Esa cifra no surge de la competencia, sino de la complementariedad.
Incluso cuando el mineral se extrae del lado argentino, una parte significativa del valor agregado —servicios especializados, logística, puertos, ingeniería e incluso fundiciones— puede generarse en Chile. Es lo que ya empieza a ocurrir en proyectos como Filo del Sol, Josemaría o Los Helados/Lunahuasi, donde los encadenamientos productivos cruzan la frontera con naturalidad. La cordillera, lejos de ser un muro, es un sistema de vasos comunicantes.
Esta lógica también aparece cuando se examina qué pesa realmente en la toma de decisiones inversionales. Los incentivos fiscales ayudan, sí, pero no reemplazan lo esencial: estabilidad regulatoria, seguridad jurídica y relaciones predecibles con comunidades. En ese plano, Chile importa más por su trayectoria que por cualquier reforma coyuntural. Mantener calificaciones soberanas en rango A/A2 y registros institucionales sólidos es un activo que los inversionistas conocen bien y valoran más de lo que reconocen públicamente. Argentina ha impulsado el RIGI para reforzar la estabilidad requerida por los proyectos estratégicos, complementando los avances que ya viene realizando en materia institucional. Y ese diseño, lejos de ser un desafío para Chile, puede convertirse en un complemento eficaz.
El mensaje es claro. Una cordillera integrada es más poderosa que una fragmentada. Pensar en términos de competencia entre Chile y Argentina es una mirada simplista, frente a la magnitud de la transición energética global. La verdadera oportunidad yace en asumir que ambos países tienen ventajas que, en conjunto, pueden convertirlos en un bloque minero estratégico.
Esto requiere actualizar los instrumentos de integración existentes, planificar infraestructura compartida hacia el Pacífico y desarrollar cadenas de proveedores que funcionen como un corredor andino de valor. Si la región avanza en esa dirección, el flujo de capital no se desplazará: se ampliará. El empleo no se redistribuirá, sino que crecerá. El riesgo no aumentará, se diluirá.
Al final, la pregunta no es si Argentina puede superar a Chile, sino si ambas naciones serán capaces de abandonar la lógica del espejo y pensar la minería como un proyecto común. Porque, en esta carrera global, el futuro del cobre no se define país contra país. Se define región contra región. Y en ese escenario, si Chile y Argentina actúan como socios y no como rivales, no compiten. Lideran.
Columna de Opinión/Cristián Cifuentes, analista senior de CESCO Chile Minería www.chilemineria.cl www.facebook.com/chilemineria.cl/ twitter.com/CHILEMINERIA www.instagram.com/chilemineria #chileminería, #minería, #energía,#cobre,#centrocesco, #negocios,#aprimin
Business
Escondida produce en 2025 por primera vez más cobre que Codelco
A octubre de este año, Escondida, de BHP, ha producido 1.139.194 toneladas, 12 mil toneladas más que todo Codelco, incluída la producción atribuible de sus coligadas. La estatal recordó que realizó un ajuste de sus proyecciones para El Teniente, tras el accidente de fines de julio. A futuro, la producción de Escondida bajará, por lo que Codelco podría regresar al primer lugar.
Escondida superó a Codelco. entre enero y octubre de este año, la minera privada controlada por BHP produjo 1.139.194 toneladas métricas de cobre fino, mientras la estatal sumó 1.127.250 toneladas del metal rojo, una diferencia de casi 12 mil toneladas.
La producción acumulada a octubre fue actualizada el miércoles pasado por la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco) e incorpora, en la producción de Codelco, las cifras de todas sus divisiones y la producción atribuible en tres empresas coligadas: El Abra (donde tiene el 49% de la propiedad), Anglo American Sur (20%) y Quebrada Blanca (10%).
En igual período comparable de 2024, a Escondida estuvo 83 mil toneladas más abajo que Codelco, pues produjo 1.035.000 toneladas enero-octubre, versus 1.118.000 elaboradas por la estatal.
Entre otras razones, la producción de metal rojo de Codelco se vio resentida este año por el accidente en El Teniente, a fines de julio. En agosto la producción total de Codelco fue de 93 mil toneladas y El Teniente aportó con solo 11 mil toneladas: hasta junio tenía un promedio mensual de 28 mil toneladas.
Consultada por Pulso, la empresa aludió al accidente de El Teniente. “Durante 2025, Codelco ha enfrentado un escenario especialmente desafiante, marcado, entre otros factores, por el accidente ocurrido en la División El Teniente, que implicó la detención preventiva de distintos sectores de la mina. Tal como se informó oportunamente, esta situación llevó a ajustar nuestras proyecciones de producción divisional para los años 2025, 2026 y 2027″, afirmó la compañía, que recordó que al presentar sus resultados al tercer trimestre, ajustó su proyección de producción de cobre para 2025 a un rango entre 1.310 mil y 1.340 mil toneladas métricras.
“Este ajuste coyuntural no modifica nuestra estrategia ni nuestras metas de largo plazo. Mantenemos el objetivo de alcanzar una producción cercana a 1,7 millones de toneladas hacia el final de la década, apoyados en la recuperación operacional, el fortalecimiento de la gestión productiva y el avance de nuestros proyectos estructurales”, respondió la compañía.
Escondida a la baja
El analista senior de Cesco, Cristián Cifuentes, dijo que la diferencia de producción entre Escondida y Codelco se explica gracias a un mejor desempeño operacional neto de la minera privada durante 2025.
“Esto se sostiene en drivers típicos de un upgrade de performance de planta: récord de alimentación de concentradora, mejores recuperaciones y, en parte relevante, mejor ley de alimentación en su ciclo reciente; además, mayor aporte de cátodos por el ramp-up del proyecto Full SaL. También pesa mucho la estabilidad: menos interrupciones relevantes y alta disponibilidad de equipos críticos. En resumen, si una operación grande mantiene su ritmo, la cifra se dispara. Y este año Escondida ha tenido ese tipo de combinación favorable“, apuntó el experto.
Cifuentes dice que “la comparación de Escondida con la producción propia de la estatal refleja en esta última un sistema productivo más complejo y expuesto a fricciones. Opera varias divisiones con realidades geológicas y operacionales distintas, varias en transición estructural, lo cual aumenta la probabilidad de cuellos de botella, mantenimientos mayores y desviaciones de plan minero”.
El liderazgo alcanzado por Escondida este año, sin embargo, puede ser transitorio. El analista de Cesco planteó que, en el mediano plazo, BHP proyecta una menor ley promedio (unos 0,85%) y tiene un pronóstico de entre 1.150 mil y 1.250 para el año fiscal 2026, inferior al año fiscal recórd de de 2025, terminado en junio pasado, cuando la compañía produjo 1.305 miles de toneladas, su mayor cifra en 17 años.
Aquello, agrega Cifuentes, “sugiere una producción a la baja si no se compensa con más mineral, mejores recuperaciones o expansiones”.
El pronóstico es menor aún a futuro: BHP prevé que la producción promedio de los años fiscales 2027 a 2031 será de entre 900 mil y 1 millón de tonelades.
Producción de Codelco
Pese a lo anterior, la producción de Codelco aumentó 0,7% a octubre de este año, pasando de 1.118 mil toneladas en 2024 a 1.127 mil toneladas de cobre ahora.
Chuquicamata, Radomiro Tomic y Ministro Hales aumentaron su producción 5,8%; Salvador reportó un crecimiento de 1.727%, influido por el rump up que comenzó la estatal en diciembre de 2024; Andina bajó 8,2%; El Teniente también disminuyó 8,7% y Gaby cayó 23,6%. La baja de esta última, explicó Codelco en su análisis razonado de septiembre, se debe al empeoramiento de las leyes y el impacto en su recuperación.
Específicamente, en octubre, la producción de Codelco bajó 14% versus el mismo mes de 2024, elaborando 111 mil toneladas en el periodo de este año.
Cifuentes indicó que las expectativas productivas de las coligadas de la estatal -El Abra, Anglo American Sur y QB- “no son tan auspiciosas para los próximos años, sobre todo las dos primeras, debido particularmente a caídas de leyes en el caso de Anglo Sur, como a temas más operacionales, como ha sucedido con Quebrada Blanca”.
“Claramente una vez recuperada la producción de Quebrada Blanca y que entre en operación Los Bronces Integrado, más el desarrollo conjunto entre Los Bronces y Andina, los aumentos productivos podrían ser importantes. Pero este escenario necesita de mejoras en las operaciones con más complicaciones productivas de Codelco, como lo son Teniente, Salvador y Gabriela Mistral”, concluyó el exCochilco.
Las ganancias de Escondida
Escondida dio a conocer este martes sus resultados financieros correspondientes a septiembre. La minera obtuvo ganancias por US$3.777 millones entre enero y septiembre de 2025, un 45% más que los US$ 2.606 millones del mismo lapso de 2024.
Los ingresos de la minera alcanzaron a US$10.587 millones, un alza de 22%, mientras los costos (excluidos los costos financieros netos) totalizaron US$4.111 millones, un 2% más.
Escondida pagó US$ 2.569 millones en impuesto a la renta e impuesto específico minero, 49% por sobre 2024.
A septiembre, Escondida había producido 990 mil toneladas, 10% más que en 2024 “debido principalmente a una mayor producción de concentrado de cobre por un aumento esperado en la ley de mineral y mayor cantidad de mineral alimentado a las plantas concentradoras”.
Fuente/Pulso/LaTercera
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Moody’s y victoria de Kast: enfoque en desregulación e inversión “respaldaría las perspectivas de crecimiento de Chile”
La evaluación de la agencia subraya que ciertas características estructurales de Chile, como la estabilidad institucional del país, continuarán siendo pilares de su fortaleza.
El triunfo de José Antonio Kast en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Chile marca un cambio que, según la perspectiva de la agencia de calificación de riesgo Moody’s Ratings, podría ser positivo para la economía.
Kathrin Muehlbronner, senior vice president de Moody’s Ratings, proyectó que el futuro gobierno se enfocará en medidas que “respaldarían las perspectivas de crecimiento económico de Chile”.
De acuerdo con Muehlbronner, la próxima administración “probablemente aumente el enfoque en la desregulación y el fortalecimiento de las condiciones para la inversión local y extranjera”, elementos que, a juicio de la analista, son clave para impulsar el crecimiento.
A esto se suma, además, un énfasis en “los esfuerzos por mejorar la seguridad”.
La evaluación de la agencia subraya que ciertas características estructurales de Chile continuarán siendo pilares de su fortaleza.
“La estabilidad institucional del país, la formulación de políticas basada en normas y la apertura al capital extranjero seguirán siendo fortalezas clave”, afirmó.
Un punto crucial del análisis de Moody’s se centra en la aplicación de las promesas de campaña más ambiciosas, especialmente en el ámbito fiscal.
Muehlbronner advirtió que algunas de las propuestas “más controvertidas” del programa de Kast, como la intención de financiar recortes al impuesto sobre la renta corporativa mediante “reducciones significativas, aún no especificadas, del gasto en los primeros 18 meses”, probablemente se verán moderadas.
La razón principal de esta moderación radica en la composición del Poder Legislativo. La experta de Moody’s destacó la fragmentación del Congreso que resultó de las elecciones del mes pasado, lo que obligará al nuevo gobierno a negociar y atenuar las iniciativas que requieran aprobación parlamentaria.
Compromiso fiscal
En paralelo con las promesas de recortes, Moody’s Ratings espera que el nuevo gobierno mantenga el compromiso con la tradición de política fiscal prudente de Chile.
Esto implica un enfoque en reducir el déficit presupuestario, estabilizar la deuda pública y restablecer los colchones fiscales.
Finalmente, la agencia puso la mirada en un plazo específico que será clave para entender la estrategia fiscal definitiva del gobierno de Kast.
“El nuevo gobierno debe presentar sus planes fiscales a mediano plazo dentro de los 90 días posteriores a la toma de posesión, lo que proporcionará una mayor comprensión de su estrategia de política fiscal”, indicó Muehlbronner.
Fuente/Pulso/LaTercera
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